El jefe militar de EEUU evalúa en Bagdad la lucha contra el EI, que pierde Biyi

Por Publimetro Colombia

Bagdad, 15 nov (EFE).- El jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Martin Dempsey, supervisó hoy en Bagdad la evolución de la campaña contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que ha sufrido una derrota en la estratégica ciudad de Biyi y su refinería.

La visita sorpresa de Dempsey es la primera que efectúa a Irak desde el inicio, en septiembre pasado, de las operaciones de la coalición internacional -liderada por EEUU- contra el EI en este país y en Siria.

El general estadounidense se reunió con el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, y con altos cargos políticos y militares para analizar la situación e intercambiar opiniones sobre la guerra, según informaron a Efe fuentes oficiales.

El propósito principal del viaje es comprobar sobre el terreno la evolución de la campaña antiterrorista y el impacto de la ayuda estadounidense en la capacitación de las fuerzas iraquíes.

Durante su reunión con Al Abadi, el general reiteró el compromiso de Washington de apoyar a Irak dando cobertura aérea, armamento y entrenamiento, al tiempo que alabó la reforma militar, según un comunicado del Gobierno iraquí.

El primer ministro y comandante general de las Fuerzas Armadas iraquíes insistió por su parte en que el objetivo es liberar todo el territorio iraquí y destacó que el Ejército está obteniendo “victorias”, aunque todavía necesita más preparación.

En declaraciones previas a su encuentro con Dempsey, Al Abadi se comprometió asimismo a reformar la institución militar para que sea “más eficaz” y afirmó que “la lucha contra el terrorismo es una batalla por la existencia misma de Irak”.

Dempsey abordó también con el ministro de Defensa, Jaled al Obeidi, los distintos medios por los que EEUU puede respaldar a Irak en su guerra contra el EI.

Tras su escala en Bagdad, el jefe del Estado Mayor Conjunto se dirigió a Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí, para entrevistarse con los líderes kurdos, cuyas fuerzas armadas “peshmergas” también combaten al EI y reciben ayuda y entrenamiento estadounidense.

Como dijo hoy el responsable de Irak e Irán en el Departamento de Estado y “número dos” en la coordinación de la coalición, Brett McGurk, el objetivo es tratar “la próxima etapa en la campaña para derrotar al EI”.

Dempsey adelantó el viernes que Washington estudia mandar de un “modesto” número de tropas para luchar en el terreno con las fuerzas iraquíes en las operaciones de mayor complejidad, como puede ser la recuperación de la ciudad de Mosul, lo que supondría un cambio de política.

El presidente estadounidense, Barack Obama, autorizó la semana pasada el envío de otros 1.500 soldados a Irak, lo que duplica el contingente ya desplegado, y consideró que esta decisión marca “una nueva fase”.

Está previsto que los militares estadounidenses trabajen en las instalaciones de las fuerzas de seguridad iraquíes situadas a las afueras de Bagdad y de Erbil.

Pese a plantear otras opciones y ampliar su misión de asesoramiento y entrenamiento del Ejército iraquí y de los “peshmergas”, Washington afirma que las operaciones aéreas de la coalición son eficaces, aunque prevén la batalla larga.

La alianza, formada por unos 60 países, entre ellos algunos árabes, ya ha efectuado más de 130 bombardeos contra el EI en Siria e Irak, territorios en los que este grupo, encabezado por Abu Bakr al Bagdadi, proclamó un califato a fines de junio pasado.

Los temores expresados, sin embargo, a los escasos avances de las tropas iraquíes sobre el terreno se disiparon un poco en esta jornada con la expulsión de los yihadistas de Biyi, en la provincia de Saladino y a 200 kilómetros de Bagdad.

Las fuerzas iraquíes lograron romper el cerco impuesto por el EI desde hace cinco meses a la refinería de Biyi, la mayor del país, tras controlar por completo el viernes la ciudad.

Una fuente militar explicó a Efe que los artificieros del Ejército desactivaron hoy numerosos artefactos explosivos colocados por los radicales en los alrededores de la instalación petrolera.

La refinería nunca llegó a caer en manos del EI pero su producción de 250.000 barriles de crudo diarios se suspendió en junio debido al cerco de los extremistas y sus continuos ataques para tomar el complejo.

Esta victoria es el resultado de una operación militar lanzada hace un mes y respaldada por bombardeos internacionales para recuperar las áreas al norte de Tikrit, capital de Saladino.

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