Grecia se prepara para asumir una presidencia de la UE austera y política

Por Publimetro Colombia

Bruselas, 27 oct (EFE).- Grecia se prepara para asumir la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea (UE) el próximo uno de enero, en un semestre que estará marcado por la austeridad, con las discusiones en torno a una posible ayuda al país de telón de fondo, y las elecciones europeas.

“No es una sorpresa, Grecia lleva varios años limitando el dinero que gasta, con la política de ‘damos agua, pero no vino’, y la presidencia estará en línea con esto”, dijo a Efe Janis Emanuilidis, analista del Centro para la Política Europea (EPC, en sus siglas en inglés).

El país destinará 50 millones de euros a organizar los eventos que tendrán lugar en suelo heleno durante estos seis meses.

Lituania presupuestó 62 millones para todos los gastos de la presidencia desde los preparativos de 2012 al cierre de 2014, mientras que Dinamarca afirma haber empleado 17 millones, pero buena parte de los gastos corrieron a cargo de los ministerios y fueron presupuestados aparte.

Durante la “espartana” presidencia griega de la UE se reducirán los encuentros, se centrarán en Atenas y se renunciará a llevar las reuniones a distintas ciudades del país, una tradición que ya ha sido abandonada por Lituania, Irlanda y Chipre.

Los funcionarios griegos, que han soportado buena parte de las medidas de austeridad recetadas desde Bruselas con reducción de salario y despidos, representarán el 90 % del personal encargado de la buena marcha del semestre para evitar los costes de contratación externa.

Estas estimaciones no incluyen el despliegue a cargo de las fuerzas de seguridad griegas ante el desembarco de personalidades como el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, o el vicepresidente Económico de la Comisión Europea (CE), Olli Rehn, aunque Emanuilidis descartó que existan riesgos de altercados.

“No, ya hay líderes europeos como (la canciller alemana, Angela) Merkel que viajan a Atenas y no hay problemas de seguridad, aunque la gente siempre podrá manifestarse dentro de la legalidad. Es su derecho”, dijo el experto.

Desde el punto de vista político, las elecciones europeas de mayo tendrán un fuerte impacto en la presidencia griega, que solo contará con cerca de cuatro meses de trabajo efectivo antes de que se disuelva la Eurocámara y expire el segundo mandato del actual presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

En la recta final de la legislatura se acumulan 280 temas pendientes sobre la mesa comunitaria, “algunos que llevan mucho tiempo ahí por falta de acuerdo”, según las citadas fuentes.

Entre ellas, la creación del polémico mecanismo de reestructuración y liquidación bancaria para las entidades de la zona del euro en dificultades, unas discusiones tensas en la que Alemania mantiene un claro rechazo a la propuesta planteada por la CE.

Durante la campaña para las elecciones europeas se tomará el pulso al alza del euroescepticismo detectado en varios países y supondrá una ocasión para tratar de acercar la Unión a sus ciudadanos, especialmente en el país que ostentará la presidencia de la UE.

“La presidencia es siempre un reto, pero también creo que es una oportunidad”, explicó Emanuilidis, quien consideró que el semestre permitirá mostrar a los griegos que Atenas también tiene voz y voto, y que las políticas comunitarias “no vienen dictadas desde fuera, por la troika, Bruselas o Berlín”.

Esto será de especial importancia en el contexto de las negociaciones en torno a un posible tercer paquete de asistencia financiera al país, al que Grecia tratará de acceder sin asumir nuevas condiciones a cambio.

El primer ministro heleno, Antonis Samarás, ha iniciado ya una campaña para empujar a sus socios a cumplir con el compromiso de que si Grecia cumplía con el estricto programa de recortes y ajuste que le fue impuesto a cambio de sus dos rescates, podría acceder a una nueva ayuda si era estrictamente necesario.

El agujero en las cuentas griegas previsto para 2014 -de hasta 4.400 millones, según el FMI- ha vuelto a poner la cuestión sobre la mesa de Bruselas, pero queda por ver si Samarás logrará convencer a sus socios en estos seis meses para cumplir así con la promesa que hizo a los griegos de que el tiempo del estoicismo europeo más duro ha quedado atrás.

María Tejero Martín

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