Desde hace un tiempo me vengo preparando para evitar sobrecostos en el consumo mensual de ficción. Hace varios años renuncié a la televisión por cable y al aparato que llaman televisor. Netflix, que tendrá IVA del 19% dentro de poco, lo he venido reemplazando por buenos libros o por telenovelas argentinas que suben a Dailymotion (100 días para enamorarse es de esos placeres culpables que con la edad no me da vergüenza aceptar). Al cine no le he bajado la renta, pero sí me he vuelto más selectivo con los lugares y las excusas para ver películas, porque no se trata solo de elegir la película, sino de garantizar una experiencia memorable.

Empecemos por ahí. Si de cine se trata, Cinema Paraíso, Cinemanía y Cine Tonalá son algunas de las opciones que tiene Bogotá para que ir a consumir del séptimo arte no sea una tortura. Además de una carta decente en bebidas, estos espacios permiten que se pueda disfrutar de un buen libro o de tener una charla amena sin interrupciones propias de un centro comercial. Por estos días la excusa no puede ser mejor, porque con Cine Canadá 2018, estas salas de cine son el lugar perfecto para mezclar entretenimiento, cine de calidad y espacios de desconexión ante el caos de la ciudad.

Cine Canadá irá desde el 27 de junio al 4 de julio, y será la oportunidad para que los amantes del cine canadiense se sumerjan en las historias de directores como Xavier Dolan, Pascal Plante y Robin Aubert. Ahora, para acompañar la espera, un buen libro es el pasante perfecto entre función y función. Entre tantas opciones, les recomiendo El camino total, de Salvador Benesdra, un argentino que se lanzó del balcón de su apartamento en 1996 y que cuestiona los métodos de meditación, mientras propone una manera inteligente y sabia de lidiar con la vida. Aunque suene irónico, el libro es de autoayuda, como lo anuncia su portada: “técnicas no ingenuas de autoayuda para gente en crisis en tiempos de cambio”. El suicidio de Benesdra no le quita méritos al contenido de El camino total, que logra profundizar en la importancia de aceptar el dolor como parte de la existencia, observándolo y entendiendo que el fin del sufrimiento está en entender que los momentos negativos y positivos son impermanentes.

La muestra de este año en Cine Canadá se concentrará en el terror y en la comunidad LGBTI, como una manera de apuntarle a temáticas que en el cine comercial se trabajan con poco cuidado. Entre las cintas más destacadas están Los hambrientos (2017), que ganó el premio a mejor película en el Festival de Cine de Toronto; La niña que amaba demasiado los fósforos, que además del título sugestivo está ambientada en Quebec en los años 30; y Los demonios, de Philippe Lesage, que estuvo en la selección oficial en 2015 en el Festival de Cine de San Sebastián.

Un buen libro, una buena compañía y claro, tres espacios de cine que hacen honor a lo que es calidad de vida y calidad de contenidos son la excusa perfecta para deleitarse con Cine Canadá 2018. ¡Nos vemos en Cinema Paraíso, Tonalá o Cinemanía!

Aquí toda la programación.

 

 

 

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