Hidroituango sigue siendo una bomba de tiempo

La alerta se mantiene para las comunidades que habitan aguas abajo del proyecto. Aún los riesgos no han desaparecido y el medio ambiente es el más afectado.

Por Ariadne Agamez Lombana

La situación en el proyecto Hidroituango sigue estando bajo la lupa de expertos y analistas que a diario se reúnen para establecer, por un lado, lo que llevó a la crisis y por otro, lo que se puede proponer como solución.

Recientemente en Medellín se realizó el foro “Hidroituango, presente y futuro”, un evento organizado por los sectores sindicales de la ciudad, en el que se discutieron diferentes aspectos del proyecto desde el punto de vista geológico, de diseño y social, por las afectaciones que ha generado en la comunidad.

Los analistas

Modesto Portilla, profesor de geociencias de la Universidad Nacional de Bogotá, fue enfático al decir que desde el principio los resultados de los estudios técnicos habían advertido que Hidroituango no era viable y que se ignoraron los depósitos no litificados, que pululan en esa montaña y que desafortunadamente fueron los que taponaron la Galería Auxiliar de Desviación del proyecto.

Portilla controvirtió la versión inicial que presentó EPM el 28 de abril de 2018, cuando se presentó la emergencia. “El gerente de EPM, Jorge Londoño de la Cuesta, dijo que el evento del 28 de abril había sigo generado por un falla geológica imprevista. Eso habría quedado registrado por los sismólogos, pero esto no fue una falla geológica y de ninguna manera se trató de un caso fortuito o de fuerza mayor”, dijo.

Además, fue enfático al decir que se han presentado diferentes colapsos en la montaña y que no son deslizamientos como lo ha indicado EPM. “Se trata de colapsos, que son conos que se están presentando en la montaña y que afectan directamente el proyecto”, eventos que son circulares y visibles a través de las imágenes del proyecto.

También, se refirió a que el muro que sostiene la represa “está mal hecho y se debe reforzar el macizo rocoso porque está enfermo, si eso no se hace, esa bomba de tiempo seguirá ahí. Hay que desembalsar el agua y reforzar el muro. Eso es progresivo y podrá tardar hasta cinco años”, sentenció.

El desmantelamiento

Por otro lado, Juan Pablo Soler, miembro de la Coordinación Nacional del movimiento Ríos Vivos Colombia y de las comunidades sembradoras de territorios, agua y autonomía de Antioquia afectadas por Hidroituango; lo que propone es el desmantelamiento del proyecto.

“Hay una situación de riesgo que no se ha minimizado desde que empezó la construcción del proyecto. Solo que desde el 28 de abril, cuando se presentó la emergencia, quedó ante los ojos del mundo”, dijo Soler.

El líder social sostiene que a las comunidades, que viven aguas arriba del muro y aguas abajo, siempre se les ha mentido y además, se les han destruido sus proyectos de vida. “Por esto la única posibilidad para que esas comunidades puedan recuperar la tranquilidad es que ocurra el desmantelamiento de la hidroeléctrica”.

Sobre la propuesta del movimiento Ríos Vivos, surge el costo económico que esto representa, de un proyecto que asciende a más de los 14 billones de pesos, incluyendo los sobrecostos. Ante esto, el movimiento dice que “es necesario poner en una balanza cuáles son los costos económicos que implica esta obra para la empresa, pero también para la nación”.

Los efectos de la emergencia, según Soler, han generado que en los municipios afectados las personas hayan perdido su empleo, hayan dejado de construir por el aumento del costo de vida y la inversión pública también haya desaparecido.

“Es un círculo bastante complejo, por lo que es necesario analizar al detalle, porque nos estamos concentrado exclusivamente en lo que implicaría una ruptura del muro, que implicaría el colapso del proyecto, pero no en los efectos que demarcan el colapso de los municipios que están siendo los receptores de los daños sociales y ambientales”, explicó.

Para el líder, la empresa se ha enfocado en salvar el proyecto, “pero lo que hay que hacer es desmantelarlo, hacerlo con protocolos, a través de una desmantelamiento controlado. No es solo quitar el muro y ya, se requiere de un proceso progresivo y más por el tipo de montañas porosas que requieren del agua, por lo que no se les podría quitar de un día para otro”.

Según el Movimiento Ríos Vivos, lo que buscan con esta idea es adelantarse al futuro, porque las hidroeléctricas ofrecen un tiempo de vida útil que está entre los 25 y 50 años. “La propuesta es, que frente a un proyecto que solo va a durar 50 años o menos según la documentación que tenemos del 2012, nos adelantemos al futuro para minimizar el riesgo para las comunidades que hoy están siendo afectadas”.

Soler insiste en que es importante determinar en dónde se cometieron los errores que desencadenaron en la emergencia. “No estamos hablando de satanizar a EPM o al proyecto, queremos determinar cuáles son los errores y quién los cometió, porque se generaron impactos que afectaron vidas y que tienen en riesgo a más de 130.000 personas en Colombia”.

Según las cifras que maneja el movimiento, en Estados Unidos y Canadá ya se han desmantelado más de 1200 proyectos hidroeléctricos. “Se hace para darle prioridad a la vida en esos territorios, para que los ríos corran libres. Es un fenómeno creciente en los últimos 15 años, porque para las empresas es más rentable desmantelar que cumplir la legislación y recuperar el río”, dijo Soler.

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El proyecto

Juan Carlos Gallego, jefe de obras civiles proyecto hidroeléctrico Ituango, indicó que “la responsabilidad con la empresa y con el país de apalancar el crecimiento energético mediante el proyecto hidroeléctrico Ituango, es desde que se firmó el contrato y de acuerdo con todo lo que podemos observar desde el punto de vista técnico, estamos convencidos que el proyecto se salva y que entrará en operación entre el 2021 y el 2022”.

Sobre los equipos de generación de energía, Gallego indicó que “las impresiones iniciales revelan que esos equipos tienen afectaciones estructurales importantes y estamos en estos momentos analizando la conveniencia de nuevas contrataciones para suministrar equipos completamente nuevos y operativos”.

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La cifra

Más de 130.000 personas se mantienen en riesgo por el proyecto Hidroituango.

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La Frase

“El hito de desmantelar el proyecto que lo vemos como una dificultad, tenemos que convertirlo en una oportunidad. Ahora vamos a tener que decir que será el mayor proyecto hidroeléctrico que se desmantela en el país”, Juan Pablo Soler, miembro de la Coordinación Nacional del movimiento Ríos Vivos Colombia.

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