“Me parece triste es que haya alguien con potencial para ser científico y no lo sea“: Javier Santaolalla

El joven científico y escritor se encuentra en Medellín por primera vez y llegó para participar de la Fiesta del libro 2018.

Por Ariadne Agamez Lombana

En diálogo con PUBLIMETRO reveló detalles de sus inicios, de su conexión con la ciencia, sus primeros años, su deseo de cambiar la percepción que tiene el mundo sobre la física, de su gremio y la clave para que su libro sea todo un éxito.

¿Quién es Javier Santaolalla?

Me considero un ciudadano del mundo, una persona  inquiera, curiosa y creativa, con muchas granas de aprender, de explorar y de compartir. Soy licenciado en Ciencias físicas e Ingeniero y con doctorado en física. Soy un ciudadano español con muchísimas ganas de aportar mi pasión por la ciencia y de todo lo que he aprendido, para que quizás también pueda despertar la chispa en otras personas, de la misma manera como esa chispa se encendió en mí.

¿Cuál cree que fue su primera conexión con la ciencia?

Quizás la más intensa fue con las estrellas. Llegué con nueve años a las Islas Canarias y me quedé asombrado con el espectáculo que hay en el cielo. Esa región a la que me moví en España es el cielo más limpio de toda Europa y uno de los mejores del mundo para observar el cielo. Además, a mi padre lo trasladaron a una isla chiquita, que es reconocida por tener uno de los observatorios astronómicos más importantes del mundo. Vivir en ese contexto me hizo tener un ojo siempre en el cielo, un interés que poco a poco lo estoy sacando y que estuvo oculto durante muchos años, esas ganas de algún día explorar el cielo lo estoy empezando hacer ahora.

¿A qué se dedicaban sus padres en esa época?

Mi padre no tuvo formación académica, estuvo trabajando toda su vida como banquero, aunque al final estuvo en una aseguradora. Mi madre tampoco tuvo formación académica, creo que no completó la secundaria. Los dos vienen de un pueblo muy chiquitito en España, en una época en donde muy pocos podían estudiar y unas condiciones muy duras, en la España de la postguerra en donde apenas alcanzaba para comer.

¿Tuvo alguna influencia de su familia que le despertara el interés por la ciencia?

A los 22 empecé a estudiar de una forma más intensa. Mis padres nunca han sido grandes estudiosos, mi casa nunca ha estado llena de libros de ciencia ni hubo muchos estímulos hacia la ciencia. Creo que soy el primero y el único científico de mi familia.

Entonces, ¿fue a través de algún profesor?

En la escuela, la verdad, tampoco lo encontré. A ninguno de mis profesores lo vi como un referente para mí. Ni vi alguno que tuviera la chispa hacia la ciencia. En esa época no existía internet para poder explorar, no tenía acceso a los libros y esa chispa solo se encendió con las estrellas. Hasta que llegué a una edad más avanzada y empecé a explorar por mi cuenta con libros que pensé que no existían.

¿Cuál cree que fue esa cualidad que le permitió entrar al mundo de la ciencia?

Tenía mucha facilidad para las matemáticas y me era muy fácil seguir las clases. Yo notaba que sin esforzarme conseguía muy buenos resultados y lo entendía. Creo que una de las cosas para que alguien disfrute de algo es que se le dé bien. Porque ves que progresas, que te destacas y eso genera un gustillo especial por lo que estás haciendo.

¿Cómo llega a interesarse por crear un canal en Youtube?

Cuando era científico y trabajaba como científico, aporté algo importante al mundo a través del bosón de higgs, era anónimo como tantos científicos anónimos que están en los laboratorios haciendo un trabajo que es impagable y que lo hacen sin reconocimiento. Justo cuando he dejado el trabajo es que he recibido el reconocimiento (risas). Así que parte de mi trabajo es darles voz a ellos. Yo busqué este medio, me planteé como objetivo llegar a más y más gente y mi ambición es llegar a un gran porcentaje de la población.

¿Por qué cree que muchos científicos que han hecho grandes aportes a la humanidad permanecen en el anonimato?

Porque no hay un mecanismo y ahora es parte de mi labor, parte de mi trabajo y desde luego es algo que no pierdo de vista. De hecho en mi canal voy a abrir una nueva sección para darle voz a esas personas, porque creo que es fundamental que se vea el trabajo del día a día, porque solo se ve cuando se descubre algo muy grande.

¿Eso lograría demostrar cómo es la verdadera ciencia?

La verdadera ciencia no son solo los titulares de los periódicos, es lo que se hace en los laboratorios día a día. Por eso a través de Youtube me puedo saltar a todos los directivos de los canales de televisión del mundo y decirles que le daré voz a los que trabajan por la ciencia.

¿Por qué cree que cada vez hay menos niños y jóvenes interesados en ser científicos?

Porque faltan referentes científicos, a mí me pasó. Al final cuando uno es pequeño lo primero que hace es ver una especie de catálogo de quién quiero ser y cuando abres el catálogo empiezas a ver las cosas que te venden los medios, porque uno sabe que hay fuera de este mundo por lo que le cuentan en televisión o en radio o en internet. Hasta ahora lo que uno encontraba en esa revista de quién puedo ser yo, era un cantante, una actriz, un futbolista y no se encontraba un científico. En ese sentido es fundamental que haya nuevos perfiles y modelos, que un joven pueda tenerlo como posibilidad de vida y que lo pueda ver de una forma positiva.

Usted ahora es ese referente y tiene esa misión…

No soy único en este mundo, hay muchas personas como yo, que cuando aprenden algo nuevo sienten un placer en el cuerpo difícil de explicar. Es transmitir ese mismo gusto a las personas que pueden disfrutar de eso. Lo que me parece triste es que haya alguien con potencial para ser científico y no lo sea, entonces mi objetivo no es que todo el mundo sea científico, pero sí que sepan lo mínimo de ciencia para poder entender en dónde vivimos.

Su libro El Bosón de Higgs no te va hacer la cama,  ha logrado un gran impacto en las personas, ¿cuál fue la clave de ese éxito?

Es difícil de decir porque son un conjunto de cosas que se me escapan, porque cuando uno escribe un libro lo hace con la mejor de las intenciones, siempre con un objetivo en la cabeza. Hice el mejor libro que pude y el éxito me ha sorprendido. Lo que he intentado es aportar algo nuevo, leo mucho e intento ser un buen lector y soy crítico. Noté que faltaba una conexión más íntima entre el lector y el escritor. Hay muchos libros escritos de una forma impoluta, con un lenguaje inmejorable, con unos desarrollos técnicos muy difíciles de igualar pero parecían escritos por un robot. Eso quizás fue lo que yo quise aportar, hacer un libro más humano, humanizar la ciencia e intentar de hacerla divertida. Que me conozcan a través del libro.

¿Cuáles son sus sueños?

Primero ser feliz en la vida, que es un objetivo en sí mismo, porque si uno se planea sueños más concretos, más materiales o más fijos puede cometer el error de obsesionarse con un sueño que puede mudar o variar. Es peligroso decir: mi sueño es una cosa, porque al día siguiente puede ser que esa cosa ya no te de la felicidad y te quedes estancado en algo que creías que te daría la felicidad y no lo es. Por eso no tengo ningún sueño de vida, para mí ahora es ser feliz y compartir la ciencia, en que la gente la descubra… pero mañana puede ser otro.

 

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