“Fue una época donde se rompió el paradigma que el rock tenía que ser en inglés”: Carlos Acosta

Esta es la historia del nacimiento de la expresión ‘rock en español’, que tuvo lugar en Medellín, y de lo que significó para el género la existencia de dos bares como lo son: el New York, New York y el New Order.

Por Ariadne Agamez Lombana

Carlos Acosta, más conocido como CAL, es reconocido en el medio por su amplia trayectoria. En la década de los 80 fue periodista musical del periódico El Colombiano, director de emisoras juveniles y fundador de Radioactiva Medellín y Súper estéreo. Su vinculación al medio le permitió tener acceso a una gran variedad de producciones musicales y artistas nuevos que se convirtieron en el ADN de los dos bares más emblemáticos de la ciudad.

Acosta habló con PUBLIMETRO sobre su trayectoria, de cómo creó la expresión ‘rock en español’, de lo que significó la existencia de los bares más emblemáticos del género, del por qué desaparecieron físicamente y de cómo durante 30 años aún son recordados.

¿Cómo recuerda el nacimiento del primer bar, New York, New York?

El nacimiento de New York, New York, fue un poco accidental. En aquella época (1985) Medellín era la capital de la industria discográfica. Las compañías de discos estaban aquí, solamente en Bogotá estaba Discos CBS, lo que hoy se conoce como Sony; pero en ese entonces no era la compañía dominante, las que lo eran estaban aquí. Yo era periodista de El Colombiano y me regalaban toda la música, así fui haciendo una colección personal muy interesante de artistas de Argentina y de España básicamente. Digo que fue accidental uno de los bares, porque nosotros (varios amigos) llegamos con los discos debajo del brazo a visitar a un amigo que era el barman y administrador de un barcito muy chiquito que había en Envigado. Ese era un bar de plancha, ahí solo sonaban Camilo Sesto, Julio Iglesias, Raphael; pero le iba tan mal al bar, no iba nadie, nadie (risas), que en un momento dado le dijimos: “poné esta musiquita y por lo menos nosotros te hacemos el gasto”. Así fue que empezó a poner la música que llevábamos, que eran discos de los Toreros muertos, de Virus, Gabinete Caligari, Aviador Dro, entre otros. Cuando se terminó la noche quedamos en volver el siguiente jueves y así lo hicimos, llevamos más discos y empezamos a llevar amigos.

¿Cómo fue la reacción de las personas que no conocían la música? 

La gente era enloquecida, preguntaban cómo se llamaba eso, pedían que se repitieran una y otra vez las canciones. Fue un boca a boca, que en cuestión de un par de meses el bar se mantenía lleno con toda la gente de la radio, de la prensa, los disc jockeys, los músicos de aquí de Medellín. Así creció ese bum.

Pero, ¿era un bar exclusivo de música en español?

No, no era únicamente de rock en español, era todo el tema del techno, de la nueva ola, la música de U2, de Police; fue la era de los neo-románticos.

Si era tan exitoso, ¿por qué cerró?

A nosotros nos mandó a cerrar Pablo Escobar, él era el dueño de Envigado, manejaba al Ejército y a la Policía y no le gustaba que hubieran lugares de ‘peludos’ allá, porque todo tenía que ser merengue y ‘chucu chucu’ (risas). Entonces nos empezó a acosar y a perseguir el Ejército y la Policía, pero era él el que la mandaba. Nos decían que no teníamos licencia para bailar (risas). Por eso al bar lo clausuraron después de ocho meses, así que nos tocó por mucho tiempo reunirnos en casas, en parques al aire libre, llegábamos con los equipos de sonido – parecíamos costeños-, porque la idea era reunirnos, porque en ningún lugar en Medellín se podía escuchar nuestra música. Lo que estaba de moda en esa época eran las tabernas y lo que nosotros estábamos creando era un estilo de pub. Por eso el primer pub que hubo en Colombia pudo haber sido New York, New York  y luego el New Order.

Entonces, ¿cuánto tiempo después decidieron abrir New Order?

Fue hasta que apareció un barcito que estaba quebrado, en los bajos de la bolera, y con un amigo decidimos abrir el bar, ya no en Envigado sino aquí en Medellín. El nombre fue porque precisamente era un nuevo orden de rumba, era un pub, llegabas al lugar y no habían mesas, solo encontrabas una barra gigante, pedías tu trago, te despachaban en un vaso desechable y era párese donde pueda para brincar toda la noche. Era un lugar donde la gente llegaba encorbatada y salía totalmente despelucada (risas).

New Order Medellín Cortesía

¿Y lograron mantener la misma línea musical en New Order?

Sí, quienes llegaban se enloquecían con la música que nunca habían oído. Eran 300 personas cantando ‘Mi agüita amarilla’ de Los Toreros Muertos, o ‘¿Por qué no se van?’ de Los Prisioneros, o ‘Sufre mamón’ de los Hombres G. Eso fue toda una locura, allá terminaron rumbiando muchos famosos.

¿Cuáles famosos?

Allá terminó Fanny Mickey, Camilo Pombo, Soda Stereo, Enanitos Verdes. Es que fue un lugar obligatorio en ese tiempo.

Pero, usted alternaba el bar con la radio…

Sí, yo quedé con los dos, pero entonces a la ciudad llegó una nueva emisora y para poder competir pensé que si la música de New Order era un éxito, entonces en la radio podría funcionar. Hablé con el Dj del bar para saber cuáles eran las canciones que más le pedían y me llevé los discos para la emisora. Empecé a pasarlos y fue un éxito total.

Y, ¿es ahí donde surge la expresión ‘rock en español’?

Muchas personas dicen que el rock se ha hecho desde hace mucho tiempo en Argentina, España, México y Colombia; sí, pero nadie le había puesto el nombre de ‘rock en español’. Muchas veces fui a España y allá no le dicen ‘rock en español’, en Argentina le dicen ‘rock argentino’, en Chile ‘rock chileno’. Nosotros en la emisora le pusimos el rótulo de ‘rock en español’. Como la música era nuestra y única, porque no estaba en el mercado, entonces la competencia no la podía conseguir.

Ese bum marcó a toda una generación…

En esa época en Medellín solo se escuchaba ‘rock en español’, los conciertos en la Plaza de toros eran a reventar, eran llenos totales.

¿Cuánto tiempo sobrevivió New Order?

Se montó en 1987 y se mantuvo durante tres años, hasta que empezaron a llegar los mafiosos. Los clientes del bar, los que iban porque les gustaba la música, se tuvieron que ir poco a poco porque los combos, las barras de sicarios llegaban a provocarse y a calentar el ambiente. Así que llegó un momento en el que el ambiente era totalmente enrarecido. ¡Encontramos hasta granadas adentro! Así que decidimos venderlo.

Después del cierre de los bares, ustedes volvieron a los encuentros con amigos…

Luego de cuatro años de gloria del ‘rock en español’, empezó a decaer en la radio. Pero después de New Order quedó una comunidad muy grande, que fue toda una generación aquí en Medellín, esa generación que se sintió distinta, porque escuchaba cosas diferentes sin importar lo que se escuchaba en el resto del mundo. Con los cierres de los bares, pues no teníamos a dónde ir, así que cada año en el mes de noviembre se hace una fiesta donde todos nos volvemos a encontrar. Este año en noviembre serán los 30 años de New Order y del rock en español.

El ‘rock en español’ marcó una generación, pero se ha perpetuado en el tiempo…

Sí, es que cada año nos volvemos a encontrar y ahora participan jóvenes que se identifican con la música. Las producciones se volvieron clásicos, Soda Stereo es el máximo exponente y fue de las bandas más queridas por nosotros. Cuando Cerati, Zeta y Charly venían acá, muchas veces se quedaban en nuestras casas, íbamos a rumbiar, salíamos a comer arepa con chorizo (risas), íbamos a comprar ropa. Así fue con Enanitos Verdes y Miguel Mateos, que eran amigos de nosotros, porque éramos los que los estábamos introduciendo en Colombia. Así se crearon lazos muy grandes de amistad.

Desayuno en Medellín con Soda Stereo Cortesía

Fue una época maravillosa, donde se rompieron esquemas a nivel de bares y fue donde se rompió la dialéctica de las emisoras, se rompió el paradigma que el rock tenía que ser en inglés. Cuando puse ‘Mi agüita amarilla’, tengo que reconocer que solté la aguja y me puse rojo (risas).

El encuentro

Este año la fiesta se realizará el próximo 10 de noviembre de 2017 en Bombay, calle 10 #52-87, a las 9:00 p.m.

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