El tango en Medellín tiene una herida de muerte

Cerca de 80 años de historias, de tangos y milongas, de encuentros con amigos, de ser un espacio en el que los hombres mayores y abuelos de Manrique ven pasar el tiempo que les queda antes del último suspiro, eso es el Café Alaska.

Por Ariadne Agamez Lombana

“A mí déjame en mi barrio, de casitas disparejas, rincones donde se amasan recuerdos de cosas viejas”, es el tango de Edmundo Rivero que suena en el Café, letras que retumban en sus cuatro paredes, esas paredes llenas de recuerdos, de frases y fotos que llenan el espacio de nostalgia.

En toda la esquina de la carrera 45 con la calle 79 en el barrio Manrique, nororiente de la ciudad, en el primer piso de una casa que tiene más de cien años de existencia, aún está en pie el único bar que no ha dejado que el tango se extinga en Medellín.

A dos cuadras de la estatua de Carlos Gardel y de la Casa Gardeliana (patrimonio cultural y propiedad del municipio), están abiertas sus puertas, son tres grandes accesos que permiten a todo aquel que pase por el lugar escuchar, observar y ser testigo de un espacio que se quedó congelado en el tiempo.

Por décadas la 45 fue el corredor tanguero de la ciudad, en donde miles de bohemios enamorados, buscaban entre copas un lugar para escuchar la música que era considerada como la banda sonora de sus amores y desamores.

Gustavo Alonso Rojas, es el actual administrador del Café Alaska y recuerda que desde los 10 años de edad el tango lo arrullaba antes de dormir. A través de las ventanas de su casa podía escuchar durante todo el día y parte de la noche canciones como Volver, La cumparsita, El choclo, Sangre maleva, Uno o el último café.

En su momento y como le ocurre a la mayoría, siendo tan pequeño no le gustaba, no lo entendía. Pero era cuestión de tiempo porque con el paso de los años se dejó cautivar, las letras lo enamoraron hasta tal punto que dejó su carrera profesional para administrar el Café.

Desde entonces han pasado 21 años entregado al tango, a conocer cada intérprete, cada historia, pero sobre todo a valorar cada persona que entra en búsqueda de compañía, de un ambiente cordial y de un espacio que le permita recordar sus mejores años.

“Este lugar tiene una clientela propia, muy permanente, siempre vienen las mismas personas”, dijo Gustavo, y es justamente eso lo que ha convertido al Café Alaska en el lugar preferido por los hombres mayores y abuelos del sector, que encuentran entre sus paredes el espacio perfecto para ver pasar las horas mientras de fondo suenan sus tangos favoritos de antaño.

En el lugar hay espacio para las tertulias, para jugar billar o para una partida de cartas, mientras de fondo se escuchan tangos y milongas, que seguramente a más de uno le llegan hasta el fondo de la memoria para revivir algún momento de su juventud.

La ubicación del Café permitió que desde sus inicios se convirtiera en una parada obligada, era allí el lugar donde las grandes empresas recogían y dejaban a sus empleados. “Era la esquina en donde esperaban el carro para ir a trabajar. A diferencia de muchos bares de Medellín, este lo hizo la misma comunidad hasta convertirlo en un sitio de visita diaria”.

Tres generaciones han pasado por el Café, muchos de los que hoy llegan a tomarse un café o una cerveza recuerdan como hasta ahí les tocaba llegar a buscar a los abuelos o a los papás cuando ya se habían pasado de copas.

El propietario del Café, Luis Eduardo Cardona Giraldo, murió en el 2002, después de 56 años de estar al frente de su negocio día y noche. “Desde los 18 años trabajó incansablemente, solo cerraba los viernes santos. Desde que yo tengo el Café no lo cierro nunca”.

Gustavo considera que el Café es un como un servicio social, “aquí se reúnen diariamente más de 25 viejitos pensionados desde las 4 de la tarde hasta las 7 de la noche, que no tienen más a dónde ir o a dónde refugiarse”.

El amor por el tango, por el billar, por el deseo de tener la compañía de otros que viven la misma situación y la necesidad de ver pasar las horas, son algunas de las características de los hombres que diariamente se dan cita en esta esquina de la avenida Carlos Gardel.

Los extranjeros también llegan a Medellín en búsqueda del Café Alaska, un lugar que como dice Lara, una uruguaya, podría estar en una esquina de Montevideo. “Me sorprendió lo que vi, no creí que fuera como la esquina de mi casa. En Montevideo solíamos tener en cada barrio el bar de la esquina y eran exactamente como este, es un tesoro que se está perdiendo tanto en Montevideo como en Buenos Aires”.

Aunque el tango es la base de la existencia del Café Alaska, Gustavo reconoce que está pasando por una situación muy tensa, “la gente que más sabe de tango en Medellín se está muriendo y no hay quien la reemplace. Las nuevas generaciones acogen el tango no por las letras sino por el ritmo y lo están encasillando mucho en la danza”.

Atrás quedaron los deseos por conocer a profundidad una letra, al autor, al momento de creación de la melodía y como dice Gustavo, solo lo están bailando. “Los tangos también los están convirtiendo en estilo de rock. Son cambios sociales y musicales que uno no puede comprender ni saber en qué irá a terminar”.

“El tango fue muy famoso aquí en esta carrera 45 durante muchos años, hubo más de 25 lugares que cultivaban el tango y cada media cuadra había uno, pero con la construcción del Metroplús, con los cambios sociales y económicos de la zona los fueron acabando por considerar que otra actividad era más rentable”, comentó Gustavo.

Esa realidad en la que se sumerge el tango en Medellín no se puede ocultar, así como sus máximos conocedores se han ido de este mundo y cientos de bares han cerrado sus puertas y la triste noticia de hoy es que el Café Alaska también está agonizando y está a la espera de que ocurra un milagro que lo pueda salvar.

“Tenemos una herida de muerte porque el local fue vendido por el dueño para poner una panadería, de las que tanto hay en Medellín, donde se pueden encontrar más de 400 panaderías en las esquinas. Desafortunadamente este local se va a transformar, ellos son indolentes, no les sirve que esto sea cultural y que sea un apoyo para la comunidad de la tercera edad”, reveló Gustavo.

Actualmente el proceso jurídico de desahucio avanza, el nuevo propietario solicitó la entrega del inmueble a comienzos de este 2017 y hasta el momento se mantiene el pleito jurídico apelando el detrimento cultural y el impacto a sus principales beneficiados que son hombres de la tercera edad, pensionados y turistas que visitan constantemente el Café Alaska.

Recientemente la corporación ‘Medellín Es Tango’, una corporación cultural que está orientada a fomentar y promover la cultura del tango como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, declarado por la Unesco en el 2009, dijo que “valoramos el significado cultural, histórico y patrimonial que tiene el Café Alaska en la Av. Carlos Gardel en la 45 Manrique, como un testigo de otros tiempos en los que en la ciudad eran más comunes los bares y cafetines, donde “los pianos” sin tregua sonaban los tangos, milongas y candombes de los más populares músicos, cantores y orquestas”.

En la comunicación que está firmada por el presidente de la Junta Directiva, John Jairo Pimienta, fechada del 10 de junio de 2017, también destaca que “El Alaska es Patrimonio Histórico de la ciudad".

Por ahora se está a la espera de la decisión que se pueda establecer en un Cabildo Abierto que han programado las juntas administrativas locales del sector para el próximo 6 de julio a las 5:00 p.m. para buscar la intervención de la administración municipal y lograr salvarle la vida al Café Alaska.

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La cifra

El Café Alaska cuenta con una colección de más de 70.000 tangos con los que se da gusto musical a todos los amantes del género. En sus paredes hay colgadas más de 300 fotos, entre esas 32 de Carlos Gardel.

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La frase

“Si tenemos que cerrar, el tango se va a pegar otra puñalada más grande. Será una muerte súbita de un brazo muy grande del tango en Manrique de Medellín” Gustavo Rojas, administrador del Café Alaska

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XI Festival Internacional Tango Medellín iniciará el próximo martes 20 y se extenderá hasta el 25 de junio de 2017. En esta versión el Campeonato de Baile se realizará al compás de La Cumparsita. La inauguración será el 20 de junio a las 6:00 p.m. en la Plaza Gardel. El Teatro Pablo Tobón Uribe será otro escenario así como las Casas de Cultura, en donde se realizarán conciertos y conferencias.

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