El Parque de la Bailarina, un espacio en el que baila el miedo y la inseguridad

El parque fue rebautizado en el 2008 por el Concejo de Medellín, luego de una historia de terror que protagonizó una hermosa bailarina que murió en sus senderos.

Por Ariadne Agamez Lombana

Cuenta la historia que Isabel Cristina Restrepo Cárdenas, de tan solo 18 años, era una bailarina clásica que prometía ser una de las mejores de su categoría, el ballet era su vida. Era una artista en todo el sentido de la palabra, soñadora, emprendedora y sobre todo una apasionada por todo lo que hacía.

En el año 2008, su entorno familiar estaba conformado por su madre, Betty Cárdenas y su hermana menor, Laura. La separación de sus padres las tenía en una difícil situación económica, por lo que Isabel, aceptaba trabajar en eventos o activaciones comerciales para poder ayudar a su mamá con los gastos.

Las exigencias que representaba su carrera de Arquitectura eran muy altas y aunque reciclaba los materiales de las maquetas, no era suficiente. Tenía que trabajar en lo que le saliera para poder cumplir con sus obligaciones en la universidad.

El sábado 14 de junio del 2008, parecía un día normal, Isabel aceptó trabajar en una activación comercial durante la tarde, una jornada que transcurrió con sin contratiempos; sin embargo, la que sería su jefe en esa actividad, Paola Gil, le propuso a Isabel que les hiciera un recorrido por Medellín en horas de la noche, por lo que le pagaría $70.000 pesos.

La necesidad del dinero extra hizo que Isabel aceptara, aun cuando le había expresado a su mamá: “si no fuera por la plata que me va a pagar Paola, yo no saldría. ¡Estoy tan cansada!”, uno de los momentos que recuerda Betty, la madre de Isabel, en su escrito “Alas de mariposa; eso parecía tener Isabel”, un relato de la última noche con vida que tuvo su hija.

Luego del recorrido llegaron al Parque el Poblado, a pocas cuadras del entonces parque Astorga. Paola había contratado un transporte para todos, ella había decidido irse por sentirse agotada e Isabel quedó a disposición del momento en el que el resto de acompañantes decidieran irse.

Los que sucedió con exactitud nadie lo sabe, lo cierto es que un joven que no era del grupo llegó al lugar en el que se encontraban, desde la puerta le hizo un llamado a Isabel, ella fue y desde ese momento nadie más recuerda qué pasó.

Sobre las tres de la madrugada Betty recibió una llamada del celular de su hija, lo primero que quiso hacer era reclamarle por la hora, pero en ese momento otra voz de mujer le pregunta si era ella la mamá de Isabel. En ese momento le dieron la noticia que Isabel se encontraba “muy golpeada”, que iban en una patrulla de la Policía rumbo a la Clínica Las Vegas.

Como pudo llegó lo más rápido posible a encontrarse con su hija, a la que en inmediaciones del entonces Parque Astorga la atacaron, presuntamente con el propósito de violarla y al oponerse su victimario le ocasionó cuatro heridas: una en el pecho, otra en el costado derecho, una en el muslo izquierdo y la más pequeña en la mano derecha.

Las últimas palabras que Isabel le dijo a su mamá fueron: “Mamita, no te preocupes, no me alcanzaron a violar, quédate tranquila”.

Con las investigaciones se logró establecer que Isabel estando herida corrió a pedir ayuda a uno de los edificios residenciales que se encuentran frente al parque, pero no recibió la atención que merecía. Independientemente de las versiones de unos u otros, Isabel fue víctima de un puñal y de la indiferencia de todos con los que se cruzó esa noche.

Isabel estuvo mucho tiempo sentada en una de las aceras del edificio viendo cómo su sangre salía de su cuerpo sin poderla controlar y allí, sola, esperó hasta recibir ayuda de la Policía.

“Tus pasos blancos de seda te llevaron confiada por verdes senderos bañados de luna llena…Las blancas pisadas manchadas quedaron”, Betty Cárdenas.

El victimario fue identificado como Ever Johny Vásquez, fue capturado en el barrio Manrique, aceptó los cargos y fue condenado a 36 años de prisión.

Como dice el historiador británico Paul Preston: “quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores”. Y es precisamente lo que los habitantes del sector desean, evitar que exista un nuevo caso como el de Isabel.

Sin embargo, la realidad que se vive en el sector los tiene en alerta, pues en innumerables oportunidades han sido testigos y víctimas de los hurtos, así como de las molestias que ocasionan quienes consumen drogas en el parque.

La ubicación del parque, hace que por sus senderos exista un tráfico elevado, se calcula que diariamente lo cruzan cerca de 1000 personas, que son trabajadores que se dirigen hacia la estación del Metro de El Poblado.

Laura Laverde, Veterinaria y residente del sector, lleva más de tres años luchando para acabar con la problemática principal que es la inseguridad.

“Lo más preocupante es la seguridad. Hay muchas zonas oscuras, constantemente se escuchan los gritos “atrápenlo, atrápenlo” en la parte de arriba del parque. Es muy inseguro”, dijo Laverde.

El parque está dividido en dos áreas, una parte superior que se conecta a través de senderos con la parte inferior que está enfrente a la Iglesia de Santa María de los Dolores y que llega a los parqueaderos de Éxito de El Poblado. En la unión de los senderos existe una Y, que justamente es el punto ciego de toda el área y donde los ladrones aprovechan para atacar a los transeúntes.

“Necesitamos es que pongan más cámaras y más luz, además que la limpieza sea bien hecha. Aquí pasa demasiada gente porque es el paso de todas las personas que trabajan en El poblado”, agregó la residente.

Laverde está segura que si al parque se le instala un gimnasio y si se le agregan juegos infantiles, eso atraerá a las personas del sector. “Lo que necesitamos es apropiarnos del parque, yo soy habitante del parque porque tengo una perrita y estoy segura que si instalan un lugar de ejercicios y se les da un espacio a los niños, entonces hay un motivo para ir al parque, porque de lo contrario nadie va”.

José Fernando Álvarez, coordinador de la Mesa Ambiental de El Poblado, considera que el parque siempre ha sido solo por el sector en el que se encuentra y además porque la forma que tiene se presta para que sucedan situaciones de inseguridad.

Según Álvarez el comandante de la Estación de El Poblado en una conversación informal le indicó que no se tienen registros de denuncias en esa zona específicamente, le dijo literalmente “no hay ningún denuncio”.

“Hay un problema y es que la gente no denuncia, la mayoría de la gente que atracan no es del sector, son personas que pasan por ahí. Si un residente es atracado sí coloca el denuncio. Lo que pasa con el parque es muy difícil porque es muy grande, muy boscoso y la intervención debe tener mucho cuidado con la vegetación”, indicó Álvarez.

Juan David Hurtado, director ejecutivo de Alas de Mariposa, la corporación que se creó posterior a la muerte de Isabel Cristina, en la que participan familiares, artistas y amigos con el objetivo de rendirle homenaje a la bailarina, está seguro que el problema principal se soluciona si las personas se apoderan del parque.

“Desde el 15 de julio del 2008 se hizo la primera intervención artística en el parque y cada mes el colectivo se tomó el parque, para que mientras que el arte y la cultura esté habitando allí, no vuelva a sucederle nunca lo mismo a otra persona”, comentó Hurtado.

Las intervenciones del colectivo se realizaban como encuentros en los que se incluyen conciertos, poesías, charlas, entre otros. Sin embargo hace un tiempo no se realizan tan frecuentemente por la falta de apoyo logístico.

“Cuando nosotros estamos ahí con cualquier actividad artística, un concierto, una charla, una exposición; ese otro tipo de población (ladrones o consumidores de drogas) se desplaza sin tener que confrontarlos”, explicó el director.

Por ahora la Empresa de Desarrollo Urbano, EDU, tiene a su cargo el diseño de la renovación del parque, que hace parte del programa “100 parques para vos” de la Alcaldía de Medellín. Un proceso en el que escuchan las necesidades de la comunidad para poder entregar lo que realmente se necesita, un espacio en el que se deben incluir a los adultos mayores, a los niños y a las mascotas que habitan en el sector.

Actualmente al parque le hace falta su bailarina, lleva su nombre pero no hay más que una placa conmemorativa en la que su madre escribió: “Tus pasos blancos de seda te llevaron confiada por verdes senderos bañados de luna llena…Las blancas pisadas manchadas quedaron”, Betty Cárdenas.

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