“En una ciudad cochina no puede esperar que se respeten las normas”: Enrique Peñalosa

El exalcalde de Bogotá va por su segundo round en la administración Distrital. El candidato habló con PUBLIMETRO de los principales problemas que aquejan a la ciudad y su fórmula para solucionarlos.

Por ÁNGELA PÉREZ / PUBLIMETRO
Dato
450

Mil millones de dólares por kilómetro aproximadamente estaría costando la primera línea del Metro de Bogotá

Empecemos por movilidad, ¿qué hay que hacer en este tema?

En movilidad se debe hacer muchas cosas, empecemos por el metro. Debido a que el costo se ha cuadruplicado, porque hasta hace dos años se hablaba de 100 millones de dólares por kilómetro y ahora ya vamos en 450 millones, pensamos que lo mejor es hacer un metro elevado, que puede ser el doble de extenso y es más agradable para los pasajeros ir con luz natural, no enterrados,  más seguros y con menos riesgos de sobrecostos que puedan dejar a la ciudad quebrada por más de 70 años.
 
Además, la inmensa mayoría del transporte en Bogotá será en buses, entonces hay que arreglar TransMilenio, hacer que sea más cómodo y más seguro, arreglar las troncales y hacer otras como la Boyacá, la 68, prolongar la Calle 13, la Ciudad de Cali y la Séptima.
 
Otra de las autopistas que se necesita y la más obvia de todas es la Autopista Longitudinal de Occidente (ALO), que ya tiene los terrenos comprados. Esta es una vía que va a ser la más importante de Colombia en los próximos cien años, será del ancho de la Avenida El Dorado y no destruye los barrios por donde pasa, sino que los mejora.
 
¿Pero y de dónde se consiguen esos recursos?
 
Hay que ser cuidadosos de saber de dónde vienen los recursos, cómo se utilizan los que están disponibles; si se hace solamente la línea subterránea del metro no va a quedar más recursos y solo va a mover el 5% de la población, entonces lo mejor es el metro elevado y se reduce el costo, por ejemplo, si solamente se hiciera la parte de la Caracas, cuando la línea de metro llegue a la 127 realmente se ahorrarían como 6000 millones de dólares.
 
Además hay que hablar de las bicicletas, nosotros fuimos los primeros que pusimos las ciclorrutas y la ciudad no ha hecho todo lo que tenía que hacer, de cada tres personas que se mueven en carro una lo hace en bicicleta en la ciudad, por eso es un tema que se debe tomar en serio.
 
Hablando de esos usuarios de bicicletas, una de sus mayores quejas es el tema de la inseguridad…
 
Los usuarios de bicicletas, los ciudadanos de a pie, los que van en bus… De todo el mundo.
 
Claro, pero ¿qué hay que hacer entonces en este tema?
 
En Bogotá hay mucho que hacer en este tema, no hay una solución mágica pero se trata de que el alcalde controle y apoye a la Policía. Sin embargo, teniendo claro que la inmensa mayoría de los delitos que hay en Bogotá no los cometen los pobres que tienen hambre, sino que son empresas del crimen, esto no se va a resolver poniendo jóvenes bachilleres en las estaciones de TransMilenio, sino que se debe generar toda una infraestructura política para llevar a estos delincuentes a la cárcel.
 
Además, Bogotá necesita orden, está demostrado que cuando hay desorden en el espacio público puede prosperar la inseguridad y es que para el crecimiento económico de Colombia hay que pensar en la seguridad urbana para la competitividad.
 
Pero hablando de esa integración, donde nadie se sienta excluido, ¿cómo generar espacios donde no se permita esa exclusión?
 
Nosotros ya lo hicimos con el sistema TransMilenio, es una máquina para construir igualdad, por primera vez el ciudadano en silla de ruedas o con un coche puede usar el sistema, eso construye igualdad.
 
Hay muchas maneras de construir igualdad, porque en cualquier economía siempre habrá quien gane más y quien gane menos, pero la ciudad puede hacer una serie de cosas para mejorar esos espacios, como mejorar la educación.
 
Hablando de eso, ¿cómo mejorar la educación de la ciudad?
 
Vamos a hacer muchas cosas, pero lo fundamental es mejorar los accesos a la educación superior, ha mejorado mucho el acceso a la educación primaria y secundaria, nosotros solamente en tres años aumentamos en 200.000 los cupos, hicimos bibliotecas públicas y 47 colegios. Otros también lo hicieron, pero ahora lo que hay es un cuello de botella en la entrada a la educación superior, entonces lo que vamos a hacer son grandes instalaciones en equipo con otras instituciones para jóvenes que se gradúan de bachilleres.
 
Cambiando de tema hablemos del POT, ¿qué cree que se podría rescatar del decretado con Petro y qué piensa que se puede cambiar?
 
Creo que lo que ha hecho esta administración con la planeación ha sido un desastre frenando el crecimiento de la ciudad en sectores donde todavía se puede como Bosa, Usme, y subió los precios de la tierra como nunca expulsando a la gente a lugares como Soacha.
 
Además el norte de Bogotá realmente no es el norte, sino Chía y Sopó, entonces hablan de aumentar la densidad, pero si se ve, tenemos una densidad casi cuatro veces más grande de lo presupuestado, no podemos partir de los decretos que expidió el alcalde ‘a la loca’, de construir a las alturas sin importar dónde, sino que lo importante es ver cómo logramos que se mejore el espacio público.
 
Hay que hacer una ciudad distinta, creativa, ambiciosa, decenas de vías solo para bicicletas y podemos hacer un gran plan en el río Bogotá, duplicar su ancho y tener embarcaciones turísticas y que la ciudad se construya alrededor del río.
 
Hablando de esa densidad de la población en la ciudad, había un proyecto en el Congreso que hablaba de dividir las localidades porque son muy grandes, ¿qué piensa usted al respecto?
 
Esa es una discusión que se debe dar a fondo y no un proyecto de ley un poco atolondrado, claramente hay un problema de desigualdad, cada vez van más ciudadanos de ingresos más altos a Chía y los de bajos ingresos a Bosa.
 
Entonces lo que hay que revisar son las alcaldías locales, si el objetivo de la descentralización es que hubiera un contacto más directo entre ciudadanos y el Gobierno eso no se cumple en Bogotá porque la inmensa mayoría de los bogotanos no sabe ni el nombre de un edil.
 
Se sabe que la salud es un problema generalizado en el país, pero ¿qué se puede hacer en Bogotá para mejorarla?
 
Lo más importante es buena gerencia, sin política. Me parece que está bien el trabajo de prevención en sectores populares, pero claramente en los hospitales ya no hay abasto; creo además que es un gran error el tema de reabrir el San Juan de Dios, mientras se hace todo el show del hospital, que con lo que se arreglaría se podrán hacer 10 hospitales de primera categoría y tercer nivel donde sí se necesitan.
 
Creo que todo se puede resumir en que se requiere gerencia para ponerle orden a todo en la ciudad, cuando nosotros nos fuimos de la Alcaldía dejamos toda la ciudad con agua y hoy en día, con mucho bla bla bla, tenemos personas sin agua, parece una ciudad en la mitad del África.
 
Sobre esa estructuración de la ciudad, últimamente se habla de que ya no hay cultura ni tolerancia, ¿cómo hacer para que se renueve esa cultura y el bogotano diga ‘yo quiero Bogotá como antes’?
 
¿Cuándo se decía que se quería a Bogotá? Mirando las encuestas fue después de que terminamos nuestra Alcaldía, ahí es cuando al gente quería a Bogotá. Si usted tiene una casa cochina, llena de mugre, con los baños sucios, con las camas sin tender, ¿usted cree que sus hijos van a ser limpios y estudiosos y van a cumplir con las normas? Entonces, en una ciudad sucia, con los postes llenos de afiches, donde la gente se cuela, donde además existe populismo de permitir todo, no se puede esperar que se respeten las normas.
 
Lo que quiero decir es que la cultura ciudadana no está separada de lo físico, si usted deja que los carros se estacionen en las aceras, que pongan afiches frente a los policías, usted no puede esperar que la gente no se cuele.
 
Todo tiene que ver con ese desgreño, ese populismo de permitir y regalar todo, hay falta de cultura ciudadana, pero la gente se comporta de la forma en que se le trata; si se le muestra respeto de igual forma se comporta.
 
Finalmente hablemos del proceso de paz, en caso de un eventual posconflicto, ¿Cómo puede Bogotá ayudarle al país?
 
La inmensa mayoría de los migrantes que han llegado a Bogotá han venido porque la gente ha sido expulsada de los campos. Necesitamos dar educación y vivienda de calidad, creo que todavía tenemos que darles prioridad a los ciudadanos más pobres, pero no de manera ‘chambona’ sino con lujo, con barrios de excelente calidad.
 
Todo lo que tenemos que hacer es facilitarles a los ciudadanos más necesitados, a los bogotanos y a los que van a llegar a Bogotá.

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