Moda Sostenible: Un libro para salvar al planeta a través de la ropa

En el nuevo libro de Laura Opazo se acerca un concepto que aún es lejano y utópico para muchas personas que desean cambiar sus hábitos de consumo de prendas de vestir.

Por Mónica Garzón Ramírez

Si bien de lo sostenible se habla desde hace mucho tiempo y ya es un imperativo en la industria de la moda, el término todavía parece reducido a prendas especiales que solo muy pocos pueden comprar o incluso a procesos que parecen solo aplicables a un rango de mercado en un futuro lejano.

Ahora bien, en términos de consumo, el rango más amplio a nivel mundial (aparte del consumo y producción local) es  regido por el “Fast Fashion”, un modelo de negocio que se enfoca en la premisa de comprar, usar y desechar basado en la adquisición de las últimas tendencias de temporada surgidas de pasarelas, redes y la calle. Y aunque muchos sean fanáticos de esta práctica de consumo,  hay algunos que se resisten a ser parte de un ciclo que constantemente esta agotando los recursos del planeta y de paso, esclavizando a miles de personas bajo modelos de negocio que menoscaban su calidad de vida.

Por todo esto y bajo esa necesidad de crear conciencia por el medio ambiente, la española experta en moda Laura Opazo lanzó un libro en donde explica la problemática de consumo, genera conciencia sobre la compra en términos de moda, entre muchas otras cosas.

¿De dónde nace la idea que crear conciencia en la gente por medio de un libro sobre el consumo de moda sostenible?

Fue un cúmulo de cosas lo que me llevó a lanzar el libro. En el pasado yo era un auténtico anti ejemplo:  era muy consumista, me compraba mucha ropa y disfrutaba de ello sin ser consciente de las consecuencias que ese consumo podía acarrear en el entorno o en otras personas.

Fui dándome cuenta de que a pesar de tener mucho, en realidad no vestía mejor, seguía las tendencias, estaba en la onda pero mi bolsillo y mi espíritu estaban cada vez más vacíos. Además, saltaban alarmas del gran poder contaminante del textil. Tenía tres frentes delante de mí que no podía obviar: el social, el medioambiental y el personal y dije: basta.

Hice un curso de moda sostenible y empecé a divulgar lo aprendido en redes sociales para poder ayudar a otros y tras un tiempo en esa dirección, me contactó  la editorial Planeta y me ofreció escribir un libro sobre moda sostenible.

¿Qué es la moda sostenible?

La moda sostenible busca crear un impacto positivo y un equilibrio en tres áreas: social, medioambiental y económica. No puede ser que para fabricar unos jeans, otras personas tengan que sufrir condiciones de trabajo lamentables que acarreen problemas de salud y el impacto medioambiental sea tan elevado. Buscar la armonía reduciendo la producción es el propósito de la industria de moda sostenible.

¿Cuál es el perfil del consumidor de moda sostenible?

Creo que la preocupación es transgeneracional, aunque sí que es cierto que la generación Z tiene una clara preocupación medioambiental porque han llegado al mundo con una herencia ecológica muy deteriorada.

El consumidor de moda sostenible tiene personalidad, no se deja apabullar por las tendencias efímeras y crea su propio discurso. Le gusta que las prendas estén hechas de manera ética pero que también tengan una buena estética, calidad, diseño y buenos materiales. Es un consumidor curioso al que le gusta estar informado, que no solo busca que algo sea bueno y bonito sino que cuestiona, mira las etiquetas y pregunta a la industria  “en dónde” y “de qué manera ha sido hecho” esto que estoy comprando.

¿Cuáles son los problemas a los que se enfrenta la moda sostenible?

Además de investigar en procesos que sean menos lesivos medioambientalmente y traten de relocalizar nuevamente la producción, para mí sin duda el mayor reto es reeducar a los consumidores en una nueva franja de precios reales. La industria low cost nos ha enseñado estos últimos años que el precio de las cosas es extraordinariamente barato aparentemente, pero en realidad se cobra unos costes muy altos que el consumidor no ve de manera inmediata y estos afectan fuertemente a nivel social y medioambiental. Ahora, si vemos que una prenda cuesta más, aunque sea su precio justo, nos parece caro porque nos hemos acostumbrado que el precio inferior es el costo que debe ser.

Pensando en el pasado, ¿está la sociedad con más conciencia actualmente de la moda amigable?

Sí, cada vez hay una mayor conciencia en la población. El mensaje de que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo ha calado fuertemente en la sociedad. Desde hace un tiempo, los titulares han dado la voz de alerta avisando de que la industria de la moda es uno de los principales contribuyentes a la contaminación del aire y del agua.

Hoy en día, el receso económico, la preocupación medioambiental y los cambios de estilo de vida (somos cada vez más nómadas) ha hecho que estemos transformando nuestra relación con el consumo y del mismo modo que nos interesa saber de dónde procede la comida y los cosméticos que estamos comprando, también queremos saber de qué está hecha una camisa y dónde y de qué manera ha sido fabricada.

En su libro habla de las alternativas de consumo, ¿cuáles son las más importantes?

Para consumir moda sostenible hay que partir de reutilizar lo que tenemos , consumir de una manera más consciente e inteligente, hacer nuestras las 3 erres: reducir, reutilizar y reciclar.

En el libro explico todo ello con bastante precisión y además incorporo un factor nuevo a la ecuación, que aunque no lleva R es igual de importante: cuidar. De nada sirve comprar una prenda confeccionada de manera sostenible si la lavamos a alta temperatura en ciclo largo de centrifugado. Cuidar bien las prendas que tenemos hará que alarguemos su ciclo vital y nos acompañen por más tiempo.

¿Qué tips nos puede brindar para alargar la vida de las prendas?

Para que una prenda nos acompañe durante mucho tiempo tenemos que saber cuidarla. En el libro profundizo en este tema, porque realmente considero que muchas veces lo hacemos mal. Nuestros armarios son caóticos, no colgamos correctamente las prendas y no solemos mirar las etiquetas antes de lavarlas y lo hacemos mal y en exceso. Si queremos que algo nos acompañe tenemos que tratar con mimo y honrar el trabajo que hay detrás de ellos y los recursos que se han empleado en crearlas, que como hemos visto, escasean.

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