La importancia del ejercicio para quienes padecen cáncer

Mantenerse activo y en movimiento es una de las partes más importantes en la búsqueda de una vida balanceada.

Por Mónica Garzón Ramírez

El cáncer, es una enfermedad crónica a la que se le atribuyen cerca de 8,2 millones de muertes, esto según cifras de la Organización Mundial de la Salud, la cual también afirma que el 30% de los cánceres se pueden prevenir con un modo de vida sano. Es bien sabido que el ejercicio ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar cáncer y además puede mejorar la salud y bienestar en cualquier persona, en otras palabras, le permite sentirse mejor y vivir más tiempo.

La relación entre el cáncer y el ejercicio ha tejido muchos mitos, dentro de los más comunes está pensar que la actividad física agota más de lo normal al paciente, pero estudios han revelado lo contrario, además de evitar la atrofia muscular acondiciona al organismo para tener más resistencia, el ejercicio es capaz no solo de tratar algunos problemas psicológicos, como ansiedad y depresión, sino que ayuda a mantener activo al paciente en todos sus roles en la sociedad, le permite entablar relaciones interpersonales y le ayuda a sentirse productivo, mejorando su autoestima y hasta su actitud frente a la vida.

De acuerdo con la Sociedad Americana contra el Cáncer, hacer ejercicio durante el tratamiento contra la enfermedad puede mejorar el funcionamiento físico y la calidad de vida. Algunos de los mayores beneficios que provoca el ejercicio moderado son:

-Aumentar la fuerza y la resistencia

-Mejorar el sueño

-Fortalecer el sistema cardiovascular

-Reducir el dolor

-Disminuir la depresión

-Reducir la ansiedad

-Disminuir el cansancio

-Mejorar el ánimo

-Aumentar la autoestima

“Varios estudios muestran que la actividad física regular se vincula con mayor expectativa de vida después de un diagnóstico de cáncer y en muchos casos, con una disminución en el riesgo de recurrencia del mismo”, asegura Kaye Holt, especialista de Mayo Clinic. “Por lo menos 20 estudios de personas con cáncer de mama, de colon y recto, de próstata y de ovario han planteado que los supervivientes de cáncer que son físicamente activos tienen menor riesgo de recurrencia de esta enfermedad y mayor supervivencia que quienes son inactivos”, añade.

La experta explica que el ejercicio puede incluir andar en bicicleta con amigos o correr tras el perro en el parque. Anota también que caminar es una gran actividad para casi todos y que nadar puede ser una alternativa para quienes tienen problemas con las articulaciones. Además, añade que el yoga es adecuado para problemas de fuerza, flexibilidad y equilibrio.

Ejercicios que ayudan a tratar o mejoran las enfermedades crónicas

Aunque las recomendaciones que debe tener en cuenta una persona con alguna enfermedad crónica al momento de realizar actividad física depende del tipo de enfermedad y lo avanzada que se encuentre en el paciente, es importante realizar un mantenimiento de su calidad de vida. Según el Doctor Alejandro Sarmiento, éstos son cinco ejercicios que le ayudarán a mantener una vida balanceada.

  1. Caminata de 30 minutos diarios, por lo menos cinco veces a la semana con una intensidad moderada para control de peso.
  2. Trotar de 25 minutos 3 veces a la semana, de intensidad moderada a fuerte.
  3. 50 Saltos diarios con los 2 pies para evitar osteoporosis en la cadera.
  4. Rutina de fuerza que involucre dos ejercicios del tren superior: Push ups o planchas, remo o halon. Zona central: abdominales y lumbares. Y dos ejercicios del tren inferior: sentadilla y prensa, de 2 a 3 veces a la semana.
  5. Estiramientos 2 veces a la semana.

“No todo el mundo está listo para ir al gimnasio durante o después de la terapia contra el cáncer, pero reanudar una actividad agradable puede hacernos disfrutar más y permitirnos cumplir mejor con el programa de ejercicios”, señala Holt.

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