“Hay que pensar siempre en el consumidor”: Walter Rodrigues

Por Pamela López

“Para el Invierno 2017, subrayamos la fuerza de lo colectivo, indicamos una inspiración fuerte para sentimientos que están a flor de piel, independientemente de cuál sea su color. Hemos elegido tonalidades vibrantes para encantar y dar vida a los productos y festejamos la idea de moda como una fuerza aglutinadora para una industria más fuerte y más activa, capaz de entender su posición en la estructura de la cadena productiva de la moda y enorgullecerse de eso”, Walter Rodrigues.

El Salón de Diseño e Innovación de Materiales en Brasil, Inspiramais, podría traducirse como la dulcería para cientos de fabricantes y diseñadores de todo el mundo que buscan inspiración y una mirada más allá de que lo que se presenta en la actualidad en el sector.

No por nada compradores y creativos se agendan para conocer de primera mano las tendencias que vendrán para la próxima temporada. Detrás de toda esa maquinaria creativa está el diseñador Walter Rodrigues, quien coordina el Centro de Diseño de Assintecal y quien habló con nosotros de un tema que se ha convertido en el talón de Aquiles de muchos diseñadores: la copia.

¿Qué encontramos en Inspiramais?

Inspiramais es el mayor evento del sector de materiales para moda. Visitantes de todo Brasil y de diversas partes del mundo conocen de primera mano todos los lanzamientos de materiales para calzado, carteras, prendas de vestir y muebles para el invierno 2017, además del anticipo del verano 2018 mediante los proyectos Preview del Cuero, Referencias Brasileñas y +Estampados.

Somos diferentes a una feria, somos un salón porque quienes participan pasan por un proceso de curaduría, tienen que haber hecho una investigación y si no la hacen no puede estar acá. Tenemos que ser originales, porque la copia existe y es un mercado fuerte.

La copia es algo que afecta a la mayoría de las empresas, ¿cómo competir contra algo tan fuerte?

Si hablamos de copia tenemos que hablar de precio y no tenemos cómo competir, los precios están en esos lugares en donde se puede producir masivamente: China, Camboya, Indonesia, entre otros. Por ejemplo, China es el cuarto país en producir zapatos, entonces cuando hablamos de precios para pequeñas industrias es más difícil.

La copia toma fuerza cuando el negocio no evoluciona. En Latinoamérica, hasta en Brasil, las empresas familiares son difíciles y pasan 30 años haciendo lo mismo y no son innovadores. La copia la defino como el lugar de confort y con los mercados volátiles ya podemos comprar en China por internet, no hay que ir hasta allá.

Entonces si voy a hacer un par de tenis negros, sin nada, sin detalles, es aburrido. Hay que tener en cuenta que el consumidor no es estúpido, porque si ve dos zapatos iguales, pues compra el más barato sin importarle de donde sea. Pero si ve un buen producto, innovador, pues está dispuesto a pagar más por esos zapatos.   A eso hay que apostarle.

¿El consumidor debe ser acostumbrado a encontrar innovación?

Los fabricantes deben entender para qué nacen, porque no saben cómo se comporta el consumidor, hay distintos aspectos. El primer paso es saber para quién hago ese producto, por eso la metodología que implementamos en Inspiramais es el de la pirámide: en la punta está el 10% que significa consumidores originales, el 30%, en la mitad, están los excéntricos y en la base, o sea el 60% de los consumidores, están los que miran a ese 30% y les gustaría probar lo que ya usaron. Es ahí cuando se masifica todo, pero es un movimiento. El consumidor se fija en el precio, eso es muy importante, pero también se fija en lo que le ofrece esa marca, en algún detalle diferenciador por el que valdría la pena pagar.

Brasil lleva la delantera en innovación de materiales y diseño, en Colombia muchas empresas lo están haciendo, pero aún hay consumidores y empresas tradicionales…

Y no está mal, porque lo tradicional es necesario. Lo que pasa es que innovar en calzado es difícil, no se puede pensar en calzado solo para salir a la calle. Quien los crea debe pensar en la necesidad del consumidor, en que una persona no solo quiere zapatos para salir, sino para estar en la casa, para viajar, para sentirse bonito; hay muchos mensajes cuando creo un producto y si entiendo para quién lo hago, el proceso será más fácil.

¿Cómo ve usted ese proceso en Colombia?

Lo que me gusta de Colombia es que hay mucho progreso. Cuando conocí el país me gustó la fuerza que tenía en medio de tiempos muy turbios, no tan tranquilos como los de ahora, pero aún así había gente interesada en la moda porque habían consultores de todo el mundo.

Los diseñadores en Colombia tienen identidad. Quedó muy claro para nosotros que hay espacios para la creación y hay marcas que hacen productos, pero no tienen branding y esa es la falla.  

Lo que pienso de Colombia es que hay un lugar ideal para trabajar, las escuelas de diseño están abiertas, así como las empresas saben en qué se debe mejorar y así crear una narrativa, una historia. Hay que tener claro que la copia no tiene historia, lo que nos rodea en un país, sí.

¿Cómo explorar la identidad?

Hay que salir de la zona de confort. En Colombia tienen tiendas como Zara, Forever 21 y pronto llega H&M, entonces ya no tienen que viajar a Estados Unidos para tener en su clóset las últimas tendencias. También hay marcas de lujo y no es necesario viajar a Paris o Nueva York para tener una prenda de diseñador. Estos dos caminos son los que tiene que evaluar el creador colombiano,   debe entender su   público y lo que le puede ofrecer, así el consumidor lo tenga todo en una sola calle.

La identidad de cada país está en su interior. Sin embargo, venimos de una herencia española que es muy tradicional. Eso ocurre en países como Perú, que hace unos años no salían del negro y marrón, pero ya entendieron que se debe hacer un cambio y las artesanías son claves, por eso ahora vemos amarillos, verdes, fucsias, azules eléctricos.

En Colombia tienen a Hernán Zajar, Olga Piedrahíta, Pepa Pombo y Mónica Holguín y más que sé están trabajando con comunidades. Cada uno, a su estilo, representa la identidad de su país desde sus diseños. Por supuesto, si todos fueran iguales sería muy aburrido, también debe haber diferencia en medio de la innovación.

Muchos vieron lo de Marni con Colombia como una copia, como un robo…

Lo que hizo Marni inspirándose en Colombia me encantó porque fueron curiosos y se dieron cuenta   de la riqueza del país. Un grupo de danza en Milán bailando cumbia, eso es maravilloso. Me dio envidia porque lo que hicieron con Colombia, fue espectacular.

Hay que entender que este es un proceso natural, porque hay que tener nichos específicos. En la moda se debe comunicar, en Brasil hubo un tiempo en los que salíamos vestidos, pero descalzos, porque la moda de vestuario no se conectaba. Ya logramos esas conexión. Lo de Marni no lo veo como copia o robo, más bien como inspiración y deberían estar felices por eso.

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