Silverio: el punk sigue vivo, pero ahora viste lentejuelas

Por Laura López

No es GG Allin. Es Silverio, de México.

En medio de una velada donde el rock tradicional llevó la batuta, un show totalmente irreverente irrumpió en la tarde.

Se trata de Silverio, un mexicano que a simple vista parece traído de algún bar olvidado. Viste chaqueta de lentejuelas rojas y plateadas, camisa y pantalón también plateados.

Su electrónica se ve interrumpida por el arriesgado performance: se sube a la mesa donde tiene los controladores, le grita al público, incluso escupe al aire y algún desafortunado recibirá el esputo.

“Son un público de cuarta”, “por mí pueden morirse todos”, dice en el micrófono que se ha pasado por las axilas previamente. Pero estos insultos hacen reír al público, que bailan sonrientes con letras que dicen “baila con el perro / baila con la perra”.

Poco a poco se va despojando de su ropa, e invita a la gente a hacer lo mismo. “Mucha pinche ropa ahí abajo”, grita, señalando con desgano al público. Luego, cuando todos creen que ya no puede haber más escándalo, Silverio se sirve lo que queda de su botella de agua (tal vez, aguardiente) dentro de su bota izquierda. Se la toma, y se la vuelve a poner. La gente grita, lo alienta a ser aún más descabellado.

Finalmente, Silverio hace lo que muchos creen que haría: se desnuda. Posa burlonamente frente a las cámaras, y la gente lo aplaude, enloquecida, agradeciendo un show crudo, pero honesto.

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