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entretenimiento 21/05/2019

Con su debut, las 1280 Almas le dieron a Bogotá su propia banda sonora

Especial ‘Un disco: una historia’. ‘Háblame de horror’ sonaba a la capital, y justamente fue ese uno de los factores de su éxito.

Los comienzos de los noventa sin duda alguna cambiaron la idea que muchos tenían acerca del rock en nuestro país. Y especialmente en Bogotá, se estaba generando un movimiento muy especial que en un inicio fue underground, pero que con el tiempo fue ganando gran popularidad hasta convertirse en el género por excelencia, en la banda sonora de una ciudad en desarrollo. Las 1280 Almas son una de las insignias de esta generación de músicos, de allí que producciones como el Háblame de horror, sigan siendo parte de nuestro diario vivir, parte de la historia de la capital y de Colombia.

Daniel Casas es periodista, fue director de Rock al Parque durante cinco años, y además ha trabajado como asesor y mánager para diferentes artistas. Pues bueno, este experto en música vivió de cerca la evolución del movimiento rock de los noventa, y tal cual como lo contaban las Almas, asegura que junto al lanzamiento de su primer disco, también se dieron estrenos paralelos de otras bandas que muchos, o de seguro todos, conocemos y hemos escuchado en varias ocasiones.

“Esa es la época en la que aparece Aterciopelados con su álbum Con el corazón en la mano, que con canciones como Mujer gala y Sortilegio mostraron una diferencia notable a todo lo que se había hecho. Estaba La Derecha, que si bien su primer álbum se publicó un año después, ya habían aparecido en el panorama con un tema que se había incluido en un compilatorio creado por la emisora Radioacktiva. También estaban sonando otras bandas como Distrito Especial, y por supuesto, 1280 Almas, que en sus inicios comenzaron a explorar con el hardcore y los sonidos punk”.

Háblame de horror: independiente, diverso y urbano

De acuerdo con Casas, este debut tiene dos características importantes: la primera que hablamos de un caso de éxito de producción con una discográfica independiente, como fue Hormiga loca, “que si bien no trascendió después, en su momento mostró los alcances de este tipo de compañías dentro de la industria, muy apartado de lo que eran las grandes casas disqueras como Sonolux o Discos Fuentes”.

La segunda tiene que ver con que, aunque con pocos recursos, mostró las habilidades de la banda con canciones que se convirtieron en verdaderos himnos como Soledad criminal, la versión que hacían de un tema de la salsa que se llama Sabré olvidar y la magnífica versión que tenían de Sympathy for the Devil de los Rolling Stones, llamada simplemente Simpati. “Mostraba a la agrupación con esos sonidos propios del rock crudo, pero con unas amalgamas latinas que los convertían en una banda original para su época”.

En eso está de acuerdo Alex Muñoz, diseñador gráfico y fanático que, aunque llegó un par de años después al primer álbum de las Almas, tiene muy claro cómo sonaban en sus comienzos. “Ellos no se encasillaban en un sonido, por el contrario, en su música escuchabas varios tipos de género, que podían ir desde el rock pesado, hasta el ska. Y era eso lo que los hacía tan atractivos en aquella época. Además, sonaban bastante urbanos, no sé cómo explicarlo, pero ellos reflejaban la Bogotá de ese momento. Ellos eran como el grupo de barrio, quienes expresaban a la perfección lo que era la capital y eso los hacía más llamativos que cualquier otro grupo internacional”.

En cuanto a las canciones, aunque Soledad criminal es sin duda, la canción más emblemática de ese disco, tanto así que apareció en su segunda producción, Alex destaca de ese álbum debut a su homónima, Háblame de horror, que a su concepto, llamaba mucho la atención por ser una de las más pesadas del disco y que gracias a su órgano se percibía más oscura y lúgubre.

Alex suma que el hecho de que las grabaciones no fueran armoniosas y que tuvieran un sonido imperfecto y sucio, también fue un punto de conexión con la banda, y es que justamente, el que no fueran perfectos, los hacían más cercanos para él y otros fanáticos. “Era más bonito porque no era extremadamente producido, era más bien algo hecho con las manos y con esfuerzo. Eso lo hacía más valioso”.

Un disco no comercial; una banda underground, pero firmada por BMG

Aunque en su momento el Háblame de horror pasó desapercibido ante muchos ojos, lo cierto es que más tarde, en medio del crecimiento del rock en nuestro país, las 1280 Almas y otras bandas lograron lo que varios artistas en su momento anhelaban: ser firmados por una disquera de alto nivel. Pero, ¿si su primer álbum no fue comercial y muchos menos un éxito de radio, cómo este disco logra una trascendencia y que la agrupación fuera firmada por BMG?

“Este tipo de música, que no era para nada comercial, no era fácil de escuchar, y la manera ‘más sencilla’ de consumirla era a través de la emisora de la Radiodifusora Nacional, con un programa que escuchaba los domingos que se llamaba 4 canales”, cuenta el diseñador gráfico.

Y a ese argumento se une Daniel Casas: “Yo no recuerdo que las canciones de la banda hayan sonado por aquel entonces en la radio. En verdad esos temas lograron una mayor existencia cuando se creó la emisora de la Radiodifusora Nacional, que hoy es conocida como Radiónica, y la llegada tiempo después de Rock al Parque. En ese momento ellos y otras bandas comenzaron a tener una mayor trascendencia a nivel de medios. En cuanto a la firma con BMG, puedo decir que en la época del Háblame de horror, Radioacktiva publicó un disco llamado Nuestro Rock con algunas bandas de la nueva generación de ese género en Colombia. Fue en ese momento que hubo un interés inusitado de las disqueras grandes por empezar a publicar rock colombiano, y la primera compañía que se metió de lleno en eso fue BMG”.

A su crecimiento en poco tiempo también se puede sumar que las Almas fue, y sigue siendo, una de las bandas que más público lleva a sus conciertos, y en los noventa consiguió con su música un séquito de gente que los seguía a todas partes. De allí que haya logrado tanta trascendencia. “Si bien en esa época no existían las redes, las agrupaciones lograban atraer público a través del voz a voz y de la vida nocturna de los fines de semana. Entonces la gente recomendaba a otros contándoles que habían visto a determinada agrupación, y era así como en esos años las bandas iban consolidando seguidores muy fuertes”, cuenta Daniel.

Para Alex, el hecho de pasarse música a través de casetes fue otro plus en la evolución de las Almas. Y justamente, gracias a eso y a una banda de su colegio escuchó por primera vez una canción de las 1280 Almas. Era nada más, ni nada menos que Soledad criminal.

Que nacieron paralelo a otras bandas y a un movimiento en crecimiento, que eran diversos en su sonido a pesar de ser una agrupación rock, que su debut fue imperfecto y que precisamente eso los hizo cercanos a los escuchas, o simplemente que eran la banda sonora de una Bogotá bella, pero al mismo tiempo ruda y fría. Sea por estas o cientos de razones más que tal vez aquí no estén plasmadas, el Háblame de horror y las 1280 Almas son un testimonio del nacimiento y el crecimiento del rock nacional, y más allá de eso, son un relato vivo de la evolución de la música en Colombia. Y como lo dice Alex: “Yo creo que es la más grande, independientemente de que hubo otras bandas. Ha habido muchas, pero ninguna como las 1280 Almas. Y no habrá otras”.

1280 Almas le dieron a Bogotá su propia banda sonora

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