Así fue la fiesta en un paraíso rodeado de café

Por Ginna R. Sánchez

Llegar al corazón del Eje Cafetero de inmediato te aleja de la rutina y el ruido de la ciudad. Es un lugar tranquilo, cálido, rodeado por majestuosas montañas. Sus paisajes son imponentes, dignos de apreciar.

Allí se celebró el Corona Sunset Session. Fueron tres días inolvidables para todos los que desde diferentes regiones nos sollamos al máximo los paraísos terrenales de Armenia.

En el Valle del Cocora, uno de los lugares más emblemáticos de nuestro país, iniciamos la experiencia. Es inmenso, y por donde observaba podía apreciar es esplendor de la naturaleza.

El final del recorrido llegó con un perfecto atardecer, acompañado con una siembra de árboles.
A varios kilómetros de allí, queda la finca en la que nos hospedamos, ubicada muy cerca al Parque del Café.

El día siguiente inició con un viaje en ‘Yipao’, el transporte tradicional de la región. Un Jeep Willys, para los que no les es familiar la jerga cuyabra.

Así llegamos hasta el Río la Vieja, donde empezamos a navegar en balsas dirigidas por hombres que conocen sus aguas ‘como las palmas de sus manos’. El río, majestuoso en todo su esplendor, divide los departamentos del Valle del Cauca y Quindío. El balsaje estuvo lleno de adrenalina, pero también de mucha tranquilidad.

Horas más tarde estábamos nuevamente en la finca, donde nos esperaba una fiesta que empezó antes de que llegará el anochecer.

Hubo música en vivo, alegría desbordada, amor, amistad; y por supuesto muchas Coronas… no nos podían faltar.

Antes de despedirnos del lugar disfrutamos de una cata de café, y su aroma fue la mejor forma de terminar de grabar en mi memoria este Corona Sunset.

 

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