“Fue una gran oportunidad interpretar a Julio César Chávez”: Armando Hernández

El joven actor mexicano se convirtió en un ídolo después de interpretar al boxeador Julio César Chávez en la serie El César, que llega a su último capítulo en la noche del lunes, por el canal Space.

Por María Esperanza Arias Herrera

Armando Hernández jamás se imaginó que algún día le tocaría interpretar a uno de los grandes ídolos mexicanos en una serie biográfica que sería transmitida en buena parte de Latinoamérica y, posteriormente, en Estados Unidos.

Pero desde que llegó a sus manos ese papel empezó un arduo camino para darle vida a Julio César, a quien consideran el campeón por las interminables peleas que tuvo que enfrentar en su vida y no solo en un ring de boxeo.

El actor habló con PUBLIMETRO sobre esta experiencia.

¿Qué hizo cuando se enteró que sería Julio César Chávez en su serie biográfica?

Yo llevo 17 años en la carrera, siempre en una lucha constante, buscando proyectos y la verdad es que esta es la gran oportunidad que estaba esperando: interpretar a nada más y nada menos que a la gran leyenda del boxeo, no solo de México sino del mundo, con una historia tan increíble, tan compleja, tan de esta lucha constante que yo también he vivido paralelamente en mi vida. Así que cuando me llegó esta oportunidad, para mí fue lo máximo. Estaba sorprendido. Después vino el llanto y el miedo, pero luego llegó la satisfacción del deber cumplido.

¿Cómo fue la preparación de Armando Hernández para llegar a ser un Julio César?

No hacía deporte antes. Me gustaba mucho jugar a las ‘cascaritas’, como se le dice en México al partidito de fútbol con los amigos en la calle. Pero más allá de eso no hacía nada. Ese fue uno de los mayores retos a los que me enfrenté: tuve que cambiar mi alimentación, tuve que entrar en un ritmo de entrenamiento muy arduo porque teníamos poco tiempo. Solo tuve seis meses previos a la filmación para investigar, para prepararme física y mentalmente.

¿Cómo fue el cambio en la alimentación y el ejercicio?

El cambio de alimentación fue gradual, no fue de la noche a la mañana. ‘Garnachas’ es una comida chatarra en México, yo era ‘clientazo’ de eso. De hecho, tenía 69 kilos antes de empezar el proyecto. Ahora peso 63, pero ya está todo en su lugar. Ahora es pura fibra. Además, pasé de mis dos o tres comidas a siete durante todo el día. Y con el ejercicio empecé con media hora hasta llegar a cuatro horas diarias durante seis meses.

¿Y en el aspecto actoral?

Cuando empecé toda esta construcción también estaba todo este lado psicológico y emocional. Tuve acceso a información que la producción me pasó de entrevistas con Julio César previas a la realización, para empezar el guión. Ahí comencé a escuchar todo lo que había vivido. Después vinieron algunos libros biográficos, muchos videos y descubrí al verdadero Julio. Llegó un momento en el que todo esto quedó plasmado en mi mente y mi cuerpo con emociones y ahí es cuando comencé mi trabajo como actor.

Este trabajo actoral implicaba un gran esfuerzo relacionado con el aspecto deportivo. ¿Fue fácil lograr el nivel y la técnica del campeón?

Era una de las grandes responsabilidades. Me tocaba interpretar a alguien sobre el que hay muchos registros audiovisuales, así que tenía que aprender su estilo. No era nada más la técnica, boxear por boxear. Realmente tuve que aprender cómo peleaba Julio César y para ero recurrí a muchos videos y a un excampeón nacional mexicano que me entrenó. Entonces, como todo el mundo tiene acceso a los videos de sus peleas, en la producción quisimos hacer una réplica de cada una de ellas y creo que se logró.

Finalmente, ¿qué pasó cuando se encontró con Julio César Chávez?

Durante los primeros meses de la preparación no tuve contacto con Julio César y, de repente, faltando dos días para empezar el rodaje me llamaron de producción y me dicen: “Julio está en México, vas a conocerlo”. Estaba con mi familia comiendo y me paré y les dije que me tenía que ir ¡Porque iba a conocer al campeón!

De camino a encontrarme con él iba pensando en qué le iba a decir, qué le iba a preguntar, estaba muy emocionado y pensaba cómo iba a ser la reacción de él. Y me encontré con un tipo tranquilo, relajado. Y cuando me saludó, me dijo: ¡Hola, campeón!

Así que solté la risa y me di cuenta que estaba buscando transmitirle seguridad, una seguridad que yo también estaba buscando; que él sintiera que su serie estaba en buenas manos.

¿Nunca le hizo una crítica?

(Ríe) La única crítica que me hizo fue cuando me escuchó imitando su voz. Él dijo: ¿Realmente hablo así de feo?

 

 

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