¡Sumérjase en el teatro experimental de Fuerza Bruta!

Se presentará con su espectáculo Wayra hasta el 27 de agosto en Chamorro Entertainment City Hall.

Por Lizeth Cadena

Todo está oscuro, nadie sabe con exactitud dónde comenzará, pero la música, que en un comienzo mantiene a los espectadores en estado de relajación, indica que la función está por empezar. De repente, en el techo aparecen lo que podrían definirse como ninfas, que con sus encantos, belleza y sonrisas, dejan perplejos a quienes las están mirando.

En segundos, la música deja de reflejar tranquilidad, el agua en el que nadan las ninfas ya no es mansa, y estas damas se convierten en seres llenos de perversidad. El caos inunda las paredes que encierran al público, que se mantiene expectante.

Así comienza Wayra, el espectáculo que trae a Fuerza Bruta de vuelta nuestro país, la compañía argentina que convirtió el teatro en una genialidad al proponer un show en el que el espectador siente, toca y está inmerso. ¿Está preparado para esta propuesta loca, arriesgada y experimental?

“Creo que uno de los aspectos que define a Fuerza Bruta, es justamente eso, que es muy difícil definirla y darle un concepto. Solo puedo decirles que verán un gran show, con muchos efectos y producción. No hay sillas, solo un escenario, y la gente se sumerge y hace parte de todo lo que sucede allí”, le contó a Publimetro Diqui James, director de la compañía.

Y es que en Fuerza Bruta nada está escrito y nadie está obligado. Quien quiera estar cerca lo está, y quien desea mantener la distancia también lo puede hacer. Sin embargo, en Wayra es mejor no perderse de la emoción.

“Es como si fueran la cámara y estuvieran dentro de la película. Eso es lo que vivirán los espectadores con Fuerza Bruta”, Diqui James, director de la compañía.

Las ninfas han desaparecido y todo ha vuelto a quedar en la penumbra. Sin embargo, a los pocos segundos una luz comienza a aparecer en la parte más lejana del escenario. Entre más y más se acerca se hace fácil descubrir que se trata de un vehículo y que en su interior se acerca un grupo de personajes que tienen ganas de festejar. Así continúa Wayra.

Teniendo de fondo sonidos estridentes, estos sujetos rompen varios objetivos aunque no dejan de bailar, cantar y sonreír. Y no termina, porque en medio de su algarabía, bajan de aquel vehículo para seguir danzando, pero ahora, con los espectadores. ¡Bienvenidos al carnaval!

“Se trata de una presentación muy festiva, inspirada en las fiestas populares, en esos jolgorios que solo se viven la calle. Tenemos escenografías que bajan del techo, actores que andan por las paredes y otros que caminan entre el público, todo con música en vivo. Es una gran celebración”, agrega Diqui.


Nueva York, Berlín, Londres, Bogotá, Miami, Lisboa, Caracas y Buenos Aires, son algunas de las ciudades a las que ha llegado Fuerza Bruta con su propuesta experimental.


¿Qué hay detrás de Fuerza Bruta?

Algunos aspectos los percibirá durante la presentación, otros no. Pero sin importar si los nota o no, tenga en cuenta que más allá de los actores, esta compañía tiene un trabajo técnico y de producción muy fuerte.

Manejan estructuras grandes que necesitan una logística que no falle, y además cuentan con un montaje que requiere de muchos días para ser instalado. “Y a mí me gusta que se vea ese trabajo, por eso no duden que en el espectáculo se encontrarán con mucha gente del backstage. Todo se mezcla y hace parte de la acción. Es nuestro lenguaje”.

Por lo general los artistas son actores y bailarines, y deben contar con un estado físico y un control del cuerpo muy importante. “Sin embargo, lo más esencial es encontrar artistas que puedan tener momentos de mucha potencia, pero que al mismo tiempo cuenten con la capacidad de pasar el umbral y convertirse en seres sutiles. Es una combinación de la locura del arte y la disciplina de las ciencias. Bueno, a fin de cuentas, lo que verán es gente que le apasiona y que se juega la vida por esto”, concluyó James.


Todo nace en la calle

Diqui afirma que todo comenzó con la idea de salir a las calles a hacer teatro. Pero analizando que la calle no es de nadie y que cuando se actúa se está naturalmente mezclado con todo lo que pasa alrededor, él y sus compañeros de travesía comprendieron que debían usar todo el espacio, estar en el techo, caminar entre los espectadores y cambiar la escenografía constantemente.

“Para mí ir a teatro y sentarme es como si fuera a ver una película y tuviera que observar escenas fijas, que no cambian, que no tienen un zoom. Sin embargo, el séptimo arte no es así, hay movimientos que acercan, alejan y envuelven. Y eso que envidio del cine junto con el concepto de arte callejero, se terminó convirtiendo finalmente en Fuerza Bruta”.


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