Bogotá está de parranda: así le fue a la capital en el Festival Vallenato

Varios jóvenes con acento ‘cachaco’, pero con una admirable pasión por los acordeones, fueron la sensación en Valledupar, durante la Edición Rey de Reyes 2017.

Por Román Gómez

Siempre por estas fechas, Valledupar es la ciudad anfitriona de la fiesta vallenata por excelencia: el Festival de la Leyenda. Desde todos los sitios del país los amantes del folclor llegan a la ciudad del Cacique Upar, para medirse a los mejores exponentes y competir por las distintas menciones en juego.

Bogotá no es la excepción y pisa firme en la Meca del vallenato. Desde la capital arriban muchos participantes, entre ellos los que representan a la Academia Folclórica Vallenata Francisco El Hombre, la más antigua del país, con más de  30 años de experiencia formando acordeoneros y a todos los que se enamoran de un instrumento perteneciente a este ritmo musical.

En 2017, la competencia se torna más dura por tratarse de la edición número 50, rey de reyes. El jurado calificador elevó la exigencia en todas las categorías, sin embargo, los jóvenes de la Academia demuestran una devoción tal por el vallenato, que no solo compiten en gran forma, sino que se posicionan entre los mejores, aspirantes a gana corona.

El anhelo de todos ellos es transitar un camino que los lleve a ser reyes profesionales en el futuro, como fue el caso de Alberto Jamaica. El ‘rey cachaco’, como le llaman a ‘Beto’ en Valledupar, siempre estuvo cercano a la Academia Francisco El Hombre y aunque no fue alumno de ella, sí la destaca al punto de convertirse en un referente para los alumnos quienes en Bogotá sueñan con participar en un próximo Festival.

“En Bogotá se toca vallenato de verdad. Esta profesión se respeta con disciplina y dedicación, eso es lo que tienen que tener los muchachos bogotanos para ser grandes en Valledupar”.

Aprendiz de estas palabras, Daniel Rocha es fiel representante. Este joven de 15 años posee una digitación casi perfecta en los cuatro aires vallenatos y el jurado así se lo hace ver. Sus calificaciones fueron de las más elevadas en la categoría juvenil y estuvo como candidato a llevarse la corona juvenil.

Rocha sabe el esfuerzo que le ha llevado a su corta edad transformarse en una de las promesas más latentes del vallenato para el futuro. Asimismo, reconoce que esto sería imposible de lograr sin la formación recibida en la Academia Francisco El Hombre, algo que destaca en sus testimonios.

“La Academia me brindó unas bases muy buenas que me han permitido mantener este nivel musical alcanzado”.

En la categoría infantil, Luis Ángel Jaimes fue otro de los exponentes de la Academia quien se destaca entre el grupo de finalistas. Con 13 años de edad, este muchacho sueña con ser rey desde muy niño y por eso buscó ayuda de los mejores profesionales en la interpretación vallenata, en Bogotá.

En la Academia, Luis Ángel no solo aprendió a tocar un merengue, un son, una puya y un paseo, sino que también recibió los valores humanos, necesarios para convertirse en rey.

Diego Leal, en la fase juvenil, se suma a este par de acordeoneros formados por Jaime ‘Pollo’ López y su grupo de trabajo, en la Academia Francisco El Hombre. Él, no contó con la suerte de llegar a instancias decisivas, pero sabe que con dedicación y más empeño en sus clases, lo podrá lograr el año que viene.

Así queda demostrado que el vallenato, aunque tiene su hogar en Valledupar, se expandió por toda Colombia y en Bogotá está arraigado. Estos jóvenes de la Academia Francisco El Hombre izan la bandera del ‘folclor cachaco’ y es posible que sean la inspiración para muchos niños de la capital del país, que el día de mañana se transformarán en reyes vallenatos del Festival de la Leyenda.

Nota en colaboración con Claudia Patricia López

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