George Harrison: quiso ser invisible, pero su talento no se lo permitió

A pesar de que siempre quiso mantener un bajo perfil dentro de The Beatles, George Harrison, fue, es y será, uno de los artistas más queridos por los fanáticos, y uno de los más respetados por la comunidad musical. Muestra de ello es que 15 años después, el mundo sigue lamentando su partida. Foto: EFE.

Por Lizeth Cadena

A George Harrison siempre lo persiguió el número cuatro: nació el 25 de febrero de 1943, en Liverpool, siendo el menor de cuatro hermanos, en una familia en la que la madre era ama de casa y el padre un conductor de bus.

Harrison no contaba con una capacidad compositiva como la que tenían John Lennon y Paul McCartney, sin embargo, su forma singular de tocar la guitarra, le dieron un puesto importante dentro de la banda. No obstante, su don con este instrumento no se dio de forma natural.

Este británico dedicó horas y horas a copiar los sonidos de su artista favorito, Carl Perkins. Estas extensas jornadas lo acercaron finalmente al mundo de la música, pero también, dejaban sus dedos, literalmente, sangrando. Un aspecto que dejó ver su tenacidad, una cualidad que lo acompañaría por el resto de sus días.


Aunque la composición no era su fuerte, Harrison agregó al repertorio de The Beatles, algunos clásicos como: Something, Here Comes the Sun, Taxman y While my Guitar Gently Weeps.


Su vida como Beatle

Quarrymen, era el nombre de la banda, antes de alcanzar la fama. Una época en la que Harrison quería que le dieran la oportunidad de dar a conocer sus solos de guitarra.

George acompañaba a Quarrymen a todos los lugares donde tocaba y esperaba paciente a que Lennon le pidiera que interpretara Raunchy, uno de los éxitos de aquellos años. Su paciencia duró mucho más.

Más tarde, cuando la agrupación iba en ascenso, George se sentaba todos los días en el estudio, esperando que el productor George Martin lo dejara grabar. Finalmente, lo logró.

“Siempre fui un poco cruel con George”, dijo tiempo después Martin en varias entrevistas, en las cuales aseguraba que siempre se dedicaba más a las exigencias de Lennon y McCartney, que a las de Harrison.

Al final…

Pero lejos del éxito y de las disputas entre John y Paul, este Beatle prefirió mantenerse invisible, aunque cultivando sus dotes artísticos.

Luego de la disolución de los Beatles, George Harrison, siguió publicando una serie de discos con algunos éxitos, y fiel a su noción de priorizar el arte sobre el negocio, creo una productora cinematográfica con el único fin de ofrecerle a los Monty Phyton un soporte para crear películas.

Parte del cariño que despertó Harrison entre el público se debió a su sentido del humor, basado en la ironía y la autocrítica. Esto se mantuvo hasta sus últimos días.

Ringo Starr cuenta en el documental Living in the material world, basado en la vida de Harrison, que, en su lecho de muerte, el guitarrista recibió a Ringo en su casa, quien le contó que viajaría a otro país para visitar a una de sus hijas. A eso Harrison, quien ya estaba en cama y en grave estado de salud, le respondió: “¿Quieres que te acompañe?”.


A pesar del bajo perfil que siempre quiso manejar, Harrison, casi muere en manos de un fanático en 1999. El hombre, quien tenía una enfermedad mental, ingresó a su casa e intentó apuñarlo.


 

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