El arte de los impresionistas desembarca en el Norte de Francia

Por Publimetro Colombia

París, 26 abr (EFE).- La corriente impresionista vuelve a hacer las delicias del público con un despliegue de tres exposiciones en las ciudades Rouen, Caen y Le Havre, al noroeste de París, centradas en estos artistas y con el agua y el verano como motivos de fondo.

Con la llegada de la primavera, las propuestas culturales saltan de la capital y se multiplican en estas ciudades normandas de la costa noreste francesa, mostrando muchas de las principales obras de arte del movimiento impresionista de autores como Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir o Camille Pissarro.

Estas ciudades, antiguos poblados de pescadores, conformaron desde mediados del siglo XIX el “bulevar de verano” de París, aunando elegantes figuras veraniegas venidas de allí en busca de esparcimiento con los artistas impresionistas, que abandonaron su taller parisino a la captura de nuevos paisajes en el exterior.

En el contexto del Festival Normandía Impresionista, la muestra “Un verano al bordo del agua”, en el museo de Bellas Artes de Caen (Baja Normandía), acerca al público desde este fin de semana 66 obras impresionistas de autores como el valenciano Joaquín Sorolla y Bastida o los franceses Claude Monet, Paul Gauguin, Edgar Degas o Paul Cézanne.

A partir de este movimiento pictórico, el tema de los cuadros no se encontrará nunca más en los libros sino en el corazón de la realidad y de la vida, esos lugares de distensión y ocio al aire libre de la alta sociedad parisina al borde del mar, indicaron los organizadores.

Así, Manet, Berthe Morisot o Degas realizaron sugestivas escenas en la orilla, concebidas como bocetos libres y espontáneos, mientras Monet, que retrató las playas de Trouville y de Sainte-Adresse (Alta Normandía), inauguró un genero enriquecido por las experiencias de Manet en Boloña o Gauguin en Bretaña, según los responsables.

El momento del baño quedó plasmado por Degas, por ejemplo, con sus singulares “Campesinas bañándose en el mar al atardecer”, que trasciende el tratamiento académico del nudismo al pintarlo a plena luz, bajo el sol, en el seno de una naturaleza triunfante, explicaron desde el Museo.

Siguiendo con el tema del agua, “Deslumbrantes reflejos”, la exposición propuesta por el Museo de Bellas Artes de Rouen (Alta Normandía), mostrará 170 obras de arte impresionista hasta el próximo 30 de septiembre.

La muestra reúne de manera inédita y gracias a préstamos de otros museos un conjunto de grandes nombres impresionistas en torno a la temática del reflejo en el agua, entre los que destacan Monet, Renoir, Alfred Sisley o Gustave Caillebotte.

Desde el museo aseguraron que el tema del reflejo en el agua se sitúa en el corazón de los interrogantes artísticos desde la época clásica y que fascinó a los pintores, narcisistas y filósofos a un tiempo, por restituir una imagen inversa de ellos mismos y del mundo.

En el siglo XIX, los impresionistas van a romper con la imagen de belleza, calma, estabilidad y orden que la tradición académica atribuía al agua para convertirla en una realidad cambiante, incierta, de la que el futuro permanece indescifrable.

La cuestión de los reflejos alimenta una reflexión especialmente prolífica para Monet, indicaron desde el museo, de quien se expone “Baño en la Grenouillère” o “Los álamos de Epte”, en referencia al río francés, entre otras obras.

Por último, la exposición “Pissarro en los puertos” cierra en Le Havre (Alta Normandía) esta propuesta impresionista triple, con un conjunto de 79 obras y diversas fotografías relativas al pintor.

Esta muestra revela de manera inédita el complejo de una treintena de obras venidas tanto de colecciones privadas como públicas extranjeras y firmadas por el propio Pissarro y en las que el puerto industrial es el protagonista.

Pissarro, que dedicó una serie y veinte años a este tema (1883-1903), se sentía atraído por el puerto industrial, por la vida urbana, la actividad humana e industrial y una atmósfera marítima por naturaleza inestable, de una gama de variaciones atmosféricas infinitas, según el Museo André Malraux, que expone la muestra.

“He procurado dar una idea de movimiento, de la vida, de la atmósfera del puerto tan abarrotado de barcos humeantes, de puentes, de chimeneas, de barrios en la bruma, de la niebla, la puesta de sol… He hecho lo que he visto y sentido”, dejó dicho el autor, del que este año se cumplen 110 años de su desaparición.

Por Estíbaliz Ortiz de Orruño

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