Nicanor Parra sigue "entusiasmado" y a distancia la entrega del Cervantes

Por Publimetro Colombia

Las Cruces (Chile), 23 abr (EFE).- A miles de kilómetros de Alcalá de Henares, donde hoy su nieto “Tololo” recibió en su nombre el Premio Cervantes, el poeta chileno Nicanor Parra celebró que el heredero de la Corona española lo calificara de poeta “rupturista” y “esencial”.

“Buena la frase del príncipe”, comentó Parra, nacido hace 97 años en el seno de una familia que también dio al mundo músicos de la talla de Violeta Parra y que cree que un libro “que está por escribir” le hace merecedor del mayor galardón de la literatura en español.

El creador de la “antipoesía”, que no viajó a recoger el Cervantes porque, como dijo hace unos días, “es peligroso, los aviones se caen”, aunque en realidad fue por recomendación del médico, delegó en su nieto Cristóbal Ugarte, de 19 años, la lectura del agradecimiento por el galardón.

“Él está muy feliz, fascinado. Se levantó de muy buen ánimo y, como todos los días, está trabajando”, explicó su nieta, Isabel Soler, a la puerta de su casa en Las Cruces, un balneario del litoral central chileno, refugio de escritores y artistas.

Prácticamente a la misma hora en que se celebraba la ceremonia en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, el ganador del Cervantes desayunaba con su nieta Isabel y poco después salían a comprar la prensa.

Pero los pocos quioscos que hay en Las Cruces estaban cerrados a esa hora. Abuelo y nieta se dirigieron entonces a El Tabo, a un par de kilómetros. Allí compraron “El Mercurio” de Chile y “El País” de España.

Antes de subir a su viejo Volkswagen escarabajo, Nicanor pidió a una periodista que le contara cómo había estado la ceremonia, tras sorprenderse de que se hubiera realizado tan temprano, sin tomar en cuenta la diferencia horaria (cinco horas) que hay entre Chile y España.

En su recorrido, nadie le reconoció y nadie le saludó, a pesar de que este 23 de abril es el personaje más perseguido en Chile por los medios de comunicación.

De vuelta, antes de entrar en su casa, se dirigía al grupo de periodistas apostado fuera: “Perdonen la virulencia del viejo”, dijo, en aparente alusión a un resfriado que le hacía estornudar.

“Él es un hombre tranquilo, pasea, saluda a los vecinos. Se le ve buena gente, buena persona”, comentaba Ricardo Mella, un lugareño de Las Cruces que, extrañado por la presencia de periodistas, preguntaba: “¿Le pasó algo?” “Sí, que se ganó un premio”, le respondían.

El Premio Cervantes “llega muy a tiempo, porque él ha hecho un trabajo gigantesco por este país. Su obra es muy valiosa. Es una maravilla que le hayan dado este reconocimiento y que haya sido en España, es una maravilla”, subrayó la nieta.

Isabel Soler vive en Nueva York, pero hace un par de meses decidió venir a pasar un tiempo con su abuelo y celebrar hoy juntos la concesión del Cervantes.

“Hoy tratamos de que no altere su rutina cotidiana, pero está muy excitado. Todos estamos celebrando, dentro de los límites, para que esté tranquilo y goce de buena salud”, explicaba.

Nicanor Parra también se dedica este 23 de abril a la creación literaria, “porque siempre trabaja, todos los días, desde que se levanta hasta que se acuesta”, explica su nieta a Efe.

Parra no pudo escuchar a su nieto “Tololo” leyendo el discurso de agradecimiento en Madrid “porque a esa hora todos estábamos durmiendo”, explica Isabel. Después intentaron buscar el eco de la noticia en la televisión local y en Internet.

A pesar del acoso de los periodistas, fotógrafos y camarógrafos, este lunes el “antipoeta” sigue con su rutina diaria y no tiene previsto emitir declaraciones ni comunicados. “Él no da entrevistas”, recalcaba Isabel.

“Está trabajando en sus cosas; tiene su mundo privado y sigue haciendo su vida normal. Hoy vamos a almorzar porotos granados (un plato chileno tradicional). Él come de todo y todo le sienta bien. ¡Tiene una salud!”, explicaba la hija de Catalina Parra.

Además de la ceremonia en Madrid, Chile celebra este Día del Libro al más insigne de sus poetas vivos con un acto cultural en el Museo Histórico Nacional y un concierto de música popular en la Universidad Diego Portales, donde va a cantar Juan de Dios, “El Barraco”, uno de sus tres hijos.

“Nosotros queríamos haberle llevado -explicaba Isabel- pero él dice que, si se sube al auto, en Melipilla ya se enferma”.

Melipilla está apenas a 60 kilómetros de Las Cruces, a medio camino del recorrido hacia Santiago. No es de extrañar, por tanto, que esta aversión a los viajes, especialmente cuando son en avión, haya privado al “antipoeta” de recibir en persona el mayor reconocimiento a su obra literaria.

Manuel Fuentes

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