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La gran cicatriz de los falsos positivos quedó en muchas familias colombianas y en miles de personas que aún siguen en busca de la justicia.

En Colombia se reconoció como “falsos positivos” a las supuestas bajas en combate que realizaba el Ejército Nacional a cambio de beneficios.

Las fuerzas militares asesinaron por lo menos a 6.402 colombianos entre 2002 y el 2008, cifra que dio a conocer la Jurisdicción Especial para la Paz, todo esto durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en el cual se registró el 78% del total de victimización histórica.

La JEP también indicó que el 66% del total de víctimas se concentró en solo 10 departamentos y esta práctica llevó a los militares al mayor escándalo en la historia del conflicto interno del país.

Álvaro Uribe implementó la seguridad democrática en el año 2002, la cual defendió porque aseguraba una reducción en los índices de erradicación en áreas de cultivos ilícitos, homicidios y el aumento de la fuerza pública.

En junio, el expresidente Juan Manuel Santos ante la Comisión de la Verdad pidió perdón por las atrocidades cometidas en la presidencia de Uribe. “Pero al mismo tiempo, en honor a la verdad, tengo que decir que el presidente Uribe no se opuso al cambio de esa nefasta doctrina…” “Pido perdón a las madres y a todas sus familias víctimas de este horror”

Actualmente, algunas de las madres de las víctimas de Soacha conforman la Fundación Madres de los Falsos Positivos de Soacha y Bogotá que sigue en la lucha por la búsqueda de los cuerpos de sus hijos que fueron llevados por oficiales del Ejército con ofertas laborales y luego los reconocieron como bajas en combate.

“Nosotras las madres de Soacha queremos justicia, no venganza para nuestros hijos, una justicia digna que ellos y nosotras las madres nos merecemos”, explicó Carmenza Gómez Romero después de que la fuerza pública le entregó a su hijo muerto bajo el argumento de que fue dado de baja en combate como guerrillero.

Esta investigación ha tenido distintos avances hasta la fecha, cómo el caso del exgeneral Mario Montoya Uribe quien comandó diez unidades del Ejército entre 1991 y 2008, el exmilitar fue imputado por la Fiscalía por 104 casos de falsos positivos durante su servicio.

Además, en distintas charlas con el expresidente Uribe, aseguró que pidió perdón a las víctimas y que el Ejército no debe pedir disculpas, lo que podría ser considerado como un ejercicio que desvía la atención y no se centra en el motivo de la verdad que se dio durante su mandato, lo que genera una brecha que lleva 12 años sin cerrarse.

La gran cicatriz que dejaron los falsos positivos