“Con falsas promesas y sin un apoyo serio del Gobierno, es imposible vivir como triatleta en Colombia”

LEYENDA | Colombiano más joven en competir en un Ultraman y mejor deportista nacional de la historia con un record de cuatro horas. Clasificó al Mundial de Ironman, donde solo van los 40 más grandes del mundo. Primer atleta en cruzar el Embalse de Tominé.

Por Sebastián Gómez

Encuentre a continuación la entrevista exclusiva de Publimetro Colombiano con el deportista colombiano y triatleta, Alejandro Rivas

¿Cómo inició en esta travesía de convertirse en triatleta?

Empecé al revés que todo el mundo. Una vez, por una materia de la universidad, tuve que correr 15 kilómetros, algo que jamás había hecho. Sin embargo, al terminar, me di cuenta de que había hecho el tiempo de personas que llevaban entrenando años. Fue en ese momento donde me dijeron que debía dedicarme a eso. Fue así como, a los dos meses, corrí la media maratón de Bogotá, firmando un muy buen tiempo para no haberme ni entrenado.

En ese momento, decidí proyectarme hacia algo más grande y encontré el triatlón. De la mano de mi entrenador nos preparamos durante año y medio e hice el Full Ironman en México, donde nadé 3.8 kilómetros en mar abierto, hice 180 kilómetros en bicicleta, corrí 46 kilómetros y tuve buenos resultados.

Pero no me conformé con ello y fui por el Ironman de Lanzarote, que es uno de los más difíciles a nivel mundial y donde también tuve una representación muy buena. Hace cuatro años no iba ningún colombiano y la última a la que fueron, hubo cuatro personas, pero ninguna terminó por la complejidad del evento.

En seguida, aparece el Ultraman que es una de las pruebas de ultradistancia más importantes, donde solo seleccionan a 40 triatletas del mundo y se necesita contar con una excelente hoja de vida deportiva. Tuve la fortuna de ser elegido, convertirme en el colombiano más joven en competir y el mejor deportista nacional de la historia con un récord de cuatro horas. Además, fui sexto en la general. Dicho registro me dio la clasificación al Campeonato Mundial de Ironman en Hawái para noviembre del 2021.

Teniendo en cuenta que, de seguro, la pandemia retrasó su preparación de cara al Mundial, ¿con qué aspiraciones llega?

Clasificar al Ironman World Championship es un sueño. Por eso, teniendo más de un año de preparación y con el regreso poco a poco de la nueva realidad, la idea es ir en buscar de algo grande e importante como quedar entre los cinco primeros.

Alejandro Rivas Cortesía / Julián Fajardo

Me doy cuenta de que usted es una persona que siempre quiere ir más allá y busca nuevos retos, ¿hay algo después del Mundial?

La verdad soy una persona del común y, tristemente, no vivo del deporte. Yo estudio y trabajo, así que mi gran sueño es hacer las cinco competencias de ultra distancia más importantes del mundo. El Ironman ya lo hice y el Ultraman también. Ahora, me estoy preparando para la Maratón des Sables para la que espero conseguir los recursos e ir en abril del próximo año porque es cruzar el desierto del Sahara en siete etapas (250 kilómetros).

¿Cuál fue el punto bisagra en su vida que lo hizo inclinarse a practicar el deporte en este nivel de exigencia tan alto?

Lo que me llevó a esto fue que la vida me dio una segunda oportunidad. De joven cometí muchos errores. Por eso, decidí que le iba a agradecer a la vida por medio de estas acciones y demostrando que lo único imposible es lo que no se intenta. Para mí, es más personal que de rendimiento.

Pero, ¿nunca pensó en renunciar?

Un poco, pero no por falta de motivación o similares. Lo más duro ha sido los recursos porque no he contado con patrocinio. Todo lo que he hecho es gracias a mi familia, mi trabajo y rifas porque se gasta mucho en viajes. Así que hubo un punto donde no había de dónde sacar plata para mi preparación, llevándome a pensar en dejar hasta ahí.

Si los resultados están, ¿qué cree que hace falta para fomentar este deporte y así recibir el apoyo económico que requiere?

Siempre busqué por los entes municipales, pero me dieron falsas promesas y nunca cumplieron con nada. En Cajicá y Cundinamarca dijeron que me apoyarían, pero desde entonces han pasado cuatro años y no he recibido ni los primeros $100.000. Ni el Gobierno ni ningún ente. Falta seriedad y confiar en el deportista.

Entonces, ¿es imposible vivir de ser triatleta?

Sin lugar a dudas. Los gastos, la preparación y la disciplina deportiva que se manejan, demandan entre 30 y 40 horas de entrenamiento a la semana y lo que esto conlleva es complicado porque son gastos de nutricionista, fisioterapeuta, alimentación, entrenador, piscina, gimnasio. Cada uno de esos detalles suman mucho dinero. Ahora consígase la plata para ir al mundial.

Alejandro Rivas Cortesía / Julián Fajardo

En ese tipo de competencias (Ironman, Ultraman) es común ver que tras cruzar la meta, los deportistas rompen en llanto, independientemente de si ganaron o no. ¿Eso tiene que ver con que la mayoría ve los frutos de los esfuerzos y sacrificios que hicieron para llegar donde están y sin un apoyo externo?

En su mayoría, sí. Terminar es demostrar que se puede. En mi caso es la satisfacción de haberlo cumplido más allá del resultado. Mi motivación más grande siempre ha sido el esfuerzo que ha hecho mi familia. Cuando uno está en competencia, uno dice: “definitivamente he comido mucha mierda para estar acá”. Por eso, uno valora todo y cada paso que se da.

Si en algún momento llegaran los patrocinios, ¿aceptaría vivir de esto?

Mi vida gira en torno al deporte. De hecho, tengo un club de triatlón. Pero obvio yo trabajo y entreno, es decir, mezclo mi situación deportiva con mi vida laboral. Sin embargo, si se llegase a dar, sería un sueño poder competir con recursos y con la tranquilidad de ese respaldo.

¿Se proyecta abriendo puertas en el Ministerio de Deporte y ejerciendo presión con títulos para que el triatlón sea visto con otros ojos en Colombia?

Claro. Ese es mi sueño y a donde apunto. Tengo 26 años, soy profesional en cultura física, especialista en entrenamiento y rendimiento deportivo y coach ironman de técnica. Por eso, quisiera ser tan grande a nivel deportivo como a nivel académico. Aspiro a tener un puesto importante y creer en los jóvenes que quieren brillar.

En esta clase de competencias es evidente que la parte física es fundamental, pero ¿qué tanto influye lo mental?

Es el 90% de todo y más cuando uno se enfrenta a 215 kilómetros por tres días y totalmente solo. Se puede preparar el cuerpo y entrenar bien, pero si ese día la mente no está, se acabó todo y hasta puede tirar la toalla.

¿Qué falta para ver a Alejandro cruzar la meta como primero en un Ironman, Ultraman o alguna de estas carreras?

Más apoyo. Soy consciente de que aún me faltan detalles para terminarme de formar como triatleta, pero tener una mejor calidad de preparación gracias al patrocinio sería el empujón que se necesita. Uno puede tener talento, disciplina, compromiso, pero sin ese respaldo es complicado.

Alejandro Rivas Cortesía / Julián Fajardo

Varios deportistas de élite como Lance Armstrong empezaron siendo triatletas, pero ante la falta de apoyo desistieron y se enfocaron en ciclismo, atletismo o natación ¿Lo ha pensado?

Sí, creo que soy una persona muy indestructible corriendo. Allí me siento demasiado fuerte. Así que me dedicaría solo a correr. Por eso, voy al Desierto del Sahara a intentar cruzarlo.

Se convirtió en el primer atleta en cruzar el Embalse de Tominé, ¿cómo fue la preparación y la experiencia?

Tominé es el mar de los rolos porque es el único lugar donde se puede ir a nadar en aguas abiertas. Ese lugar ha significado muchas cosas porque la primera vez que fui allá, no nadé ni 200 metros continuos. En ese momento, nadar era mi debilidad. Razón por la que le debo mucho a la laguna. Allí es donde siempre me preparo para los eventos y donde perdí ese miedo. Por eso, me propuse atravesar el embalse para demostrarme que soy lo suficiente grande para vencer los temores.

¿Hubo algún cambio con relación a lo que nada en otras competencias?

Sí. En un Ironman se nada cuatro kilómetros y en Ultraman son 10 kilómetros. En el Embalse de Tominé fueron 19 kilómetros. Además, la temperatura del agua estaba entre los 8 y 11 grados centígrados. De hecho, tuve que usar un traje en neopreno. Así que fue diferente, especial y atrevido.

La geografía de Colombia es perfecta para entrenar la mayoría de deportes o para imponer marcas y resgitros históricos. Después de haber cruzado el Embalse de Tominé, ¿en qué otro lugar del país le gustaría estar para hacer otra de estas ‘locuras’?

(Risas) Colombia tiene de todo. Montañas, ríos, mares, lagos espectaculares, en fin. Me gustaría enfrentarme a la laguna de Tota en Boyacá. Es un sitio que llama la atención porque son 12 kilómetros. Sería una experiencia muy chévere.

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