Hinchas de Millonarios llenan de esperanza a población vulnerable de Bogotá en la pandemia

Por Román Gómez

Las barras deportivas han sido estigmatizadas como el lunar del fútbol colombiano. Algunos episodios violentos, sumado a una sociedad desigual que juzga sin brindar acompañamiento, satanizaron a colectivos que nacieron para generar identidad por medio de una camiseta. En medio de la pandemia, con la pelota desinflada, esa imagen está siendo borrada por las iniciativas solidarias que grupos de hinchas están teniendo en las distintas ciudades ayudando a los más necesitados.

En Bogotá, las barras de Millonarios se pusieron el overol y son los protagonistas de acciones solidarias en medio de la crisis. Entre esos colectivos que ayudan, donde también se encuentran los Comandos Azules y la Blue Rain, se encuentra el Colectivo Embajador Humanitario (CEH). Un grupo de hinchas pertenecientes a las diferentes barras albiazules decidió unirse para llegar a donde personas que no están siendo protegidas por la Alcaldía.

  • Barras | Lejos de la estigmatización social, varios de los grupos de hinchas organizados en la ciudad se ponen la mano en el corazón y llegan hasta los lugares olvidados por el Gobierno para socorrer a los más necesitados.

“El apoyo por parte del gobierno ha sido nulo. Lo que nosotros hacemos lo hacemos con las uñas, con nuestro entorno. La alcaldía puede que envíe mercados, pero estos se centralizan en ediles y personas que manejan acción comunal, los cuales lo reparten entre sus familias y amigos. Es decir, no tienen un censo de cual realmente es la población más vulnerable”, denuncia Yohana Paternina, una de las líderes del CEH.

Sin ayuda distrital, la motivación pasa por mitigar los problemas de la sociedad que más sufre. Las actividades pasan por jornadas de alimentación, entrega de mercados e incluso auxilio a los animales desamparados. Aunque las comunidades los aplauden, ellos saben que solo no dan abasto.

“Llegamos a barrios donde la gente está esperando la ayuda del Gobierno y no llegan. Nos han dicho que llegamos primero nosotros, que lo que no hace la Alcaldía lo están haciendo los hinchas de Millonarios”, afirma Javier Peña, otro de los integrantes.

Aunque la Alcaldía Distrital tiene mecanismos para identificar población vulnerable, este colectivo hace ver que no logra cobijar a todos. Varias de las personas socorridas por este grupo de hinchas albiazules no tienen los recursos para inscribirse en las plataformas suministradas por el gobierno, pero eso no significa que no existan. “Hay habitantes y personas de la tercera edad que no aparecen en los listados, que les piden cumplir requisitos para inscribirse, pero ni siquiera tienen internet para hacer una solicitud”, refuerza Javier.

Otro de los núcleos abandonados es el de los habitantes de la calle. El censo distrital no llega a cobijar a aquellos para los que el cielo o cualquier puente provisional es el techo. Con valentía, Yohana, Nicolás, Javier, Natalia, Alexander, entre otros integrantes del CEH se acercan para espantarles el hambre con un poco de aguapanela caliente, un plato de sopa o un pedazo de pan.

“Ellos están muy necesitados. Cuando atendemos a los habitantes de calle vamos prácticamente solos. Ellos son muy agradecidos cuando les llevas una ayuda o un poco de esperanza”, resume Nicolás.

Sin lugar para el miedo

Entre las localidades que visita el CEH desde aquella primera visita a Bosa, el 8 de abril, están varias consideradas peligrosas. No obstante, ellos han recibido en vez de rechazo, los brazos abiertos. Su valentía se ve recompensada en Ciudad Bolívar, el centro de Bogotá, Soacha, Cazucá, entre otras localidades que claman mayor atención por parte de la Alcaldía.

“Hemos estado en zonas conflictivas y de alto riesgo, pero la gente nos ha permitido ingresar. Más miedo nos da que la Alcaldía y el Gobierno Nacional no quieran ayudar”, cuenta Javier.

Tampoco existe temor al coronavirus. Los integrantes del CEH saben que están expuestos, pero con protocolos de bioseguridad se mantienen seguros para continuar con su labor.

Lo que hacen cada día es una misión titánica, pero lo que nació en tiempos de pandemia continuará para ayudar a las personas que más lo necesitan. Tildados de villanos en un escenario deportivo en su momento, hoy son los héroes sin reconocimiento de la ciudad, esperando que de esta manera se borre el “Inri” que la sociedad les puso, pero que está lejos de la verdad.

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