“El día que no sonría compitiendo, ese día me bajo”, Nicolás Robledo

Por Román Gómez

Sobrevivir al Dakar no es tarea fácil. Los valientes que osan inscribirse a la competencia más cruel en materia de automovilismo saben que coquetean a cada instante con la muerte.

Uno de los que viajó a la lejana Arabia Saudita fue colombiano y en su cuatrimoto logró terminar la ardua competencia. Nicolás Robledo habló con PUBLIMETRO y contó su travesía por el medio oriente.

¿Qué nos puede contar de la experiencia en Arabia Saudita?

Es inolvidable. Es un sueño y un privilegio poder haber corrido allá y representar a Colombia. Los paisajes, la gente, la cultura, todo fue nuevo, fue volver a empezar. Nos metieron mucha información que antes era verdad, hoy es mito. Que la gente no se puede abrazar y un montón de cosas que no eran ciertas. Lo único cierto era que no se podía consumir cerdo ni trago, pero incluso el trago se podía por “debajo de cuerda”. Es un país increíble, esa cultura se está abriendo en los últimos años que era lo que más nos asustaba.

¿Cómo fue su experiencia personal con los terrenos del Dakar?

Tuve un Dakar duro, difícil. Nunca pensé que lo fuera a ser tanto. Más por temas de la cuatrimoto y con la gente que conocí y ayudé en algún momento tuvieron muchos percances. Además estábamos muy solos. No teníamos el apoyo de la gente cuando en Sudamérica cualquiera se moría por ir al pueblo más cercano a traerte un repuesto, acá no.

Teníamos una ventaja y era que podíamos “reenganchar”, es decir que el Dakar nos daba una vida. De los más de 340 pilotos que empezamos, 140 usamos la “vida” y de esos solo 19 terminamos la competencia.

Era un Dakar muy mental y físico. Te podía pasar cualquier cosa. A mi me pasó la caja, nos tocó la muerte de dos pilotos. Tuve a un compañero que faltando una etapa se le revienta el motor. Son muchas cosas y una carrera con muchos terrenos, mucha roca. Viste el accidente de Fernando Alonso, entre otros. ¿Por qué? Porque las dunas de Arabia no son tan altas, pero se corta, es como si uno se cayera al vacío.

¿Cómo le pegó la muerte de Paulo Gonçalves?

Estaba marcado. No parecía un terreno para que nadie se matara, pero cuando es el día, es el día. No me tocó verlo porque veo las tres motos donde pasó el incidente y es muy duro porque uno no quiere que pasen esas cosas. Donde se muere el otro piloto al que le dan muerte cerebral si lo vi, lo vi caído, quieto.

¿Cuáles son las diferencias entre el Dakar en Arabia y el Dakar en Sudamérica?

El Dakar perfecto sería el ambiente de Sudamérica con los terrenos de Arabia. Una de las diferencias fue el clima, hacía demasiado frío. Hubo un día que nevó, hace mucho tiempo no nevaba en Arabia. Otro agravante fue que a las 5 de la tarde anochecía. La gente que fue conociendo el Dakar fue ayudando a que la competencia fuera creciendo y me imagino que el próximo año va a ir mucha más gente a apreciar el Dakar.

¿Le cambió el concepto de la cultura árabe?

Totalmente. Obviamente todos tapados, como digo yo “los pingüinos”, pero gente normal.  Hasta gente pidiendo limosna ves, vi a seis señoras con túnicas café pidiendo limosna en la calle, cuando nunca uno se imagina eso. Correr en Arabia fue un sueño cumplido y vamos por más.

Recordó dos muertes que ocurrieron allá, ¿cómo seguir la competencia ante tanto dolor?

Hay un tema y es la preparación mental. Hasta donde quieres llegar, hasta donde vas a superar tus límites y hasta dónde es el sueño que quieres. Conocí gente que dijo “hasta aquí voy, no corro más”, me pasó con dos personas. Tu fortaleza mental tiene que estar muy trabajada para que eso no te vaya a afectar, pero obviamente te afecta. Ahí mismo vas a desacelerar y dices “¿hasta dónde voy a arriesgar?”, pero uno sabe hasta dónde. Uno sabe que tiene tres hijos que tiene que venir a contarles la historia, pero sano.

¿Se le pasó por la cabeza retirarse a través de las muertes?

Le soy muy sincero, a pesar de todo lo que ocurre, nunca he dejado de sonreír mientras que compita, más allá de las dificultades que he tenido. El día que no sonría, ese día me bajo.

¿Sintió el apoyo de los colombianos en un lugar tan lejos?

Hay que resaltar el apoyo del Ministerio del Deporte, tenerlo es un punto importante. Luego, tener a todos los medios pendientes y a un montón de soñadores, como los llamo yo, pendientes a lo que uno está haciendo. Entonces recibir ese aliento en redes sociales le sube a uno el ánimo.

Me contó que se fracturó dos costillas, ¿cómo fue eso?

En la segunda etapa hubo un error humano y uno de los mecánicos no apretó bien las llantas. La llanta salió volando, la moto ahí mismo se clava y me doy un golpe en las costillas. Bajó un competidor y me ayudó a arreglar. Así pude terminar, faltaban 50 kilómetros que fueron eternos por el dolor. Solo hasta que retorné a Colombia me di cuenta que tenía dos costillas fracturadas.

¿Qué sigue para Nico Robledo?

Todo lo que haré es prepararme para el Dakar 2021. La idea es correr el campeonato colombiano, el antioqueño, correr en Brasil y en Argentina, ruta 40 y estar listos para el próximo año.

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