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La gran respuesta de Nicolás Mejía cuando le preguntaron si soñaba con ser el número uno de Colombia

¿Cómo asimilar, con tan solo 19 años, el hecho de ser visto como la gran promesa del tenis colombiano?

Mi vida nunca va a cambiar porque juegue más o menos o porque le pegue bien o mal a una bola. Soy Nicolás Mejía, una persona de familia y alguien a quien le gusta jugar al tenis, eso es todo. Hago esto porque me gusta y lo que soy como tenista es consecuencia de mi trabajo. Además, mis valores nunca han cambiando ni cambiarán.

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¿En un futuro cercano tiene como objetivo convertirse en la raqueta número uno del país?

Ahorita soy la número cuatro, pero la verdad espero ser mucho más que la raqueta número uno del país. Por fortuna, tenemos a Daniel Galán, que está retomando las riendas del tenis en sencillos; Santiago Giraldo, Alejandro González y Alejandro Falla pusieron la vara muy alta e hicieron grandes cosas; además, es imposible dejar atrás a Robert Farah y Juan Sebastián Cabal, quienes firmaron un año espectacular. Así que bueno, gracias a ellos es que el tenis en Colombia está creciendo. Los jóvenes, trataremos de hacer lo mejor posible.

Después de ganar la medalla de plata con María Camila Osorio en los Juegos Olímpicos de la Juventud, ¿se vale soñar con conseguir un Grand Slam o un oro en otros Olímpicos?

Claro, es lo que siempre sueño. Si no deseara eso, no podría levantarme a trabajar. Siempre sueño en grande, porque uno debe trabajar con una meta clara en la cabeza. Con Camila estuvimos en Buenos Aires y fue impresionante. Ojalá podamos darle muchas medallas a Colombia, pero vamos con calma.

¿A qué se debió este año tan maravilloso para el tenis colombiano?

Hemos tenido la fortuna de contar con empresas como Colsanitas y de conformar grandes equipos de trabajo de alto nivel. Eso no se hace de la noche a la mañana y tampoco fue coincidencia. Creo que ni los doblistas (Cabal y Farah), ni yo ni el tenis colombiano sería lo que es hoy sin Colsanitas.

¿Cuál es su factor diferencial con relación a los demás tenistas del circuito y de su generación?

Qué buena pregunta. Diría que la gran diferencia es que creo en mí, me convenzo de que puedo ser el mejor del mundo y trabajo para ello. Igual, si no lo consigo, moriré en el intento.

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