Psicología del deporte, el secreto del resurgimiento de Independiente Santa Fe

Por Román Gómez

La psicología deportiva  cada vez se impone más en el fútbol profesional. En Colombia es una faceta desconocida, poco explorada, pero que de a poco se va imponiendo en los equipos de élite.

Uno de los equipos pioneros en estas prácticas es Independiente Santa Fe. Desde hace nueve años, Mercedes Alfonso se encarga de la psicología deportiva. Basada en un enfoque humanista y puntualizando en lo social, la especialista consiguió hacer un trabajo de base en las divisiones inferiores y también acompaña al plantel.

Su trabajo hizo que varios jugadores dieran el paso de juveniles a profesionales. En la lista de los que luego fueron referentes cardenales se encuentran Héctor Urrego, Sebastián Salazar, John Velásquez y Mauricio Alarcón, entre otros. Un futbolista que también agradece la existencia de un departamento de Psicología Deportiva en el club es Juan Sebastián Pedroza. El mediocampista da cabida a este apartado en lo que ha sido su desarrollo como futbolista profesional.

El secreto del resurgimiento de Independiente Santa Fe

Ciencia vs. tradición

Pedroza habló con PUBLIMETRO y reveló lo importante que es para él tener una buena salud mental, más en un equipo de fútbol que carga a sus espaldas las ilusiones, frustraciones, ansiedades y depresiones de una fiel hinchada.

“Ellos tratan de que uno esté tranquilo, de manejar la ansiedad y esos son factores que uno necesita dentro del terreno de juego para evitar errores. Cuando a veces uno está muy nervioso y ansioso, ese trabajo mental sirve para tranquilizarse y rendir mejor en todas las competencias”, manifiesta el futbolista de apenas 20 años.

El acompañamiento del club ha sido fundamental. En ese camino, Pedroza se encontró con entrenadores vieja escuela, quienes consideran que la psicología deportiva y el tratamiento de problemas de salud mental no tienen espacio en el vestuario de un deporte que se resiste a atender este tipo de temas.

“Uno que otro técnico no trabaja tanto la parte psicológica y mental, pero son los de la vieja escuela. Los actuales son más modernos y abiertos a eso. Es más fácil ahora”, afirma.

La lucha de Mercedes desde que asumió el cargo es conseguir la confianza necesaria para que el trabajo de este departamento se realice a cabalidad. Ella, junto a su equipo, ha tenido que combatir el estigma al que le dan fuerza jugadores, cuerpos técnicos, directivos y también aficionados.

“A veces algunos jugadores con más experiencia se atañen a lo que les ha funcionado hasta ahora. Generar ese convencimiento es complejo. En otras ocasiones, el entrenador considera que tiene todas las herramientas para hacer su trabajo y le cuesta apoyarse en otras personas o creer que la guía que le puedan dar genere efecto. También hay directivos que no creen en el trabajo y no lo permiten”, asegura Alfonso, aunque manifiesta que en Santa Fe se le ha respetado durante todos estos años.

No obstante, todo quedó en entredicho al comienzo de 2019, cuando el equipo entró en una psicosis ante los malos resultados y el fantasma del descenso.

Pensamientos negativos, la trampa que hundió a Santa Fe

Una derrota llamó a la otra y así el Expreso Rojo se encontró en una situación adversa. Los resultados no se presentaron y el último lugar se acercaba más.

La depresión en el plantel llegó a tal nivel que los entrenamientos eran un suplicio para los profesionales. El desgaste hizo del ambiente laboral un caldo de cultivo y peor aún, comenzaron a buscar solución a lo que estaba pasando en lo sobrenatural.

“Creyeron que le estaban haciendo brujería. Si desde la cabeza le das poder a ese tipo de cosas, no puedes esperar que de ahí para abajo piensen diferente. Realmente llegaron a creer que le estaban haciendo algo. Eso psicológicamente genera que tus pensamientos atraigan todo lo malo”, explicó Mercedes.

La solución estuvo en la confianza. No es una ciencia exacta ni un tratamiento que como las lesiones físicas, tenga un tiempo determinado. Harold Rivera a su llegada aportó con un coach que trabaja también en la selección de Venezuela y entre todos se pudo encauzar un barco que estaba a la deriva. Hoy Santa Fe está soñando con ser campeón y le ganó la batalla al temor de irse al descenso.

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