La árbitro se robó el show en el triunfo de Liverpool ante Chelsea

Por Román Gómez

La Supercopa europea tuvo su definición en el extremo del Viejo Continente. Allí, donde Europa y Asia se coquetean, Liverpool y Chelsea se midieron muy lejos de las tierras anglosajonas.

Luces por todos lados. Salah, Mané, Firmino, Van Dijk… alguno de los nombres colorados. Pulisic, Kanté, Giroud, Kepa, las luminarias azules del Chelsea. Sin embargo, los flashes y las palmas se las llevó alguien fue el grupo arbitral. Por primera vez fue en su totalidad femenina en un partido de fútbol masculino.

Así le fue a la árbitro del Liverpool vs Chelsea

Stéphanie Frappart fue la jueza central designada para pitar el juego que enfrentó al campeón de la Champions con el de la Europa League. Por ser la primera vez que sucedió algo así, al menos en el fútbol europeo, la lupa se puso sobre ella. El reto de llevar el partido con autoridad y precisión no fue nada fácil, pero lo consiguió.

Por supuesto, los jugadores ayudaron con una buena conducta, pero a ella no le tembló el pulso. Cuando tuvo que amonestar, lo hizo. César Azpilicueta y Jordan Henderson, los que vieron la cartulina amarilla.

Para hacer la tarea, calificada de impecable por la prensa especializada, necesitó de la colaboración de sus asistentes de línea y en el VAR . En dos de los goles la línea fue muy fina y no se necesitó de la tecnología para validar el tanto.

También hubo espacio para la polémica. El 2-2 del Chelsea, en prórroga, fue por la vía del penal luego de una infracción de Adrián sobre Tammy Abraham. Como es costumbre con el VAR, no hubo consenso absoluto, pero la decisión no se modificó.

Liverpool fue campeón, pero el juego pasará a la historia por una jueza que rompió los esquemas.

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