La Arena Fonte Nova, un estadio que regresó de la muerte

Luego de vivir una tragedia que conmovió al mundo, el estadio de Salvador fue demolido y reconstruido, recuperando su vitalidad y la alegría que contagia a sus alrededores.

Por Román Gómez

En 2007, cuando el estadio de Salvador (estado de Bahía) vivió una tragedia, ninguno podía aventurar el próspero futuro que luego le sonrió a tal cancha. El 25 de noviembre de aquel año, siete personas perdieron la vida luego del desprendimiento de una de las tribunas del estadio Fonte Nova, durante el partido de tercera división entre Bahía y Vila Nova.

La historia oculta de la Arena Fonte Nova de Salvador

En aquel juego, el equipo local consiguió el ascenso a segunda división y el júbilo terminó en llanto. El saldo, muchos muertos y casi cincuenta heridos, lo mismo que una ciudad que durante mucho tiempo no quiso saber nada de fútbol. El dolor se apoderó de las paredes de ese vetusto estadio, tanto que debió ser derrumbado antes del Mundial de Brasil 2014.

Su prueba piloto fue en la Copa Confederaciones 2013, aunque con mucho temor. Sin embargo, la prueba reina fue el Mundial de 2014 y la superó con creces. Allí, las personas brincaron, gozaron, saltaron y se estremecieron con seis juegos, entre ellos Holanda 5-1 España y Alemania 4-0 Portugal. Esos goles le devolvieron la confianza al Fonte Nova, ahora llamado Arena.

Ubicado al pie de la avenida Vasco Da Gama, la Arena Fonte Nova une al pueblo sin hacer diferenciación social. Al lado sur está el Dique de Tororó, una de las atracciones turísticas de Salvador. Restaurantes de primer nivel se incrustan en un lago que para los bahienses tiene mucho significado. Allí se observan unas estatuas denominadas Orixás, deidades de una antigua religión africana, muy arraigada en el nordeste brasileño.

En el norte de la Arena Fonte Nova hay puro pueblo. El sector de Vasco da Gama, al mejor estilo ‘favelas’, encuentra a gente humilde, pero muy alegre. Estaderos que a toda hora tienen samba y ritmos de la región en alto volumen, le dan vida a un sector de mucho jolgorio, haya partido o no.

El estadio Arena Fonte Nova no tiene una arquitectura convencional. Las estructuras no están unidas del tono, sin tribuna sur, salvo por un balcón en la cuarta cabecera. Por eso, su impresión es la de una herradura. Para el Mundial 2014 la FIFA obligó a completar el estadio con unas tribunas auxiliares tubulares, que luego fueron retiradas por la gobernación de Bahía.

La Conmebol fue un poco más laxa y permite que ese agujero se note desde afuera del escenario. Pese a eso, la Arena Fonte Nova tiene un aforo de 50.000 personas, que en 2014 rozaba los 70.000 para el campeonato Mundial.

Allí la Selección Colombia volverá para enfrentar a Paraguay, en el último partido de la zona de grupos. Los muchachos dirigidos por Carlos Queiroz volverán a sentir la mística de un escenario con su historia particular.

Además, los cotejos Brasil vs. Venezuela y Ecuador vs. Chile también deleitarán a las personas en la Arena Fonte Nova. Luego, habrá un juego de cuartos de final, con el que se despedirán de la competencia. Allí podría volver Colombia para ser el rival del primero del grupo C, si clasifica como uno de los mejores terceros.

Pase lo que pase, la Tricolor tiene la certeza que en la Arena Fonte Nova se siente como en casa. Allí, la alegría no se acaba, aunque por muchos años estuvo aplacada por una tragedia, pero se pudo levantar.

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