¡El Vecchio Ronaldo! Cristiano, como siempre, amargó al Atlético

Por Román Gómez

El rey en jaque. Cristiano Ronaldo vivió una situación a la que poco está acostumbrado. Sabía que su prestigio se jugaba en noventa minutos, ante un Atlético de Madrid que aterrizó en Turín con una renta de dos goles a favor.

Contexto: el portugués quedó muy amargado tras la derrota en el estadio Wanda Metropolitano. En el vestuario del escenario madrileño, Ronaldo le reprochó a sus compañeros los errores tácticos defensivos en la ida, ante la mirada cabizbaja de Giorgio Chiellini, Leonardo Bonucci, Miralem Pjanic, entre otros compañeros en la Juventus.

A ellos les hizo una promesa. Les pidió compromiso, porque si le cumplían, él solo se encargaría de eliminar al equipo colchonero de la Champions que se definirá en su feudo.

Palabras mayores. Más con un equipo de Diego Simeone en frente. Cristiano no se achicó y la realidad se definiría en el verde césped.

El ‘Cholo’ apeló a su mejor libreto. Doble línea de cuatro y defensa muy junta al arquero Jan Oblak. Los italianos, en cambio, jugaron para apoyar a Cristiano en ofensiva, con tres volantes muy adelantados, más Mario Mandzukic y Federico Bernardeschi cerca al portugués para abastecerlo.

El fortín rojiblanco no detuvo el hambre de la ‘Vecchia Signora’. A medida que pasaban los minutos, el gol bianconero se olía en el ambiente. Llegó por los cielos, cortesía del tocado por la varita. Cristiano inició su ‘vendetta’ al minuto 27, con un gol de cabeza en el que poco pudo hacer el esloveno Oblak.

La mitad del camino para forzar el tiempo extra estaba hecho. Ronaldo comenzaba a cumplir su promesa, que fue ambiciosa según revelaron medios europeos. Tres goles, eso prometió a sus compañeros.

El segundo se tardó en llegar y vino con suspenso incluido. Al comienzo del segundo tiempo, de nuevo por los cielos, el lusitano anticipó a José María Giménez y direccionó el balón a la meta. Oblak se estiró y sacó el balón desde adentro, algo evidenciado con la ayuda de la tecnología.

Los tiempos extra se avizoraban, con una Juventus dominante y buscando evitarlos a toda costa. Una más iba a tener Ronaldo y una más le quedó, desde un lugar muy amigo de CR7: el punto penal.

Ronaldo tomó el balón a cuatro minutos del final, no le tembló el pulso y engañó al portero, para sentenciar un 3-0 con aires de hazaña, gracias a un Cristiano que de nuevo es candidato a seguir reinando en Europa. Fuera del Real Madrid, la monarquía de Cristiano parece continuar vigente.

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