Los secretos de Juan Fernando Quintero para ser quien hoy es

Por Román Gómez

Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir. El juego de River Plate se transformó en fútbol-champán desde que Juan Fernando Quintero usa la número ‘10’, tras la salida de Gonzalo Martínez.

En la era del ‘Pity’, el conjunto millonario fue eficaz más que vistoso. Juanfer era la rueda de auxilio para Marcelo Gallardo, siendo el jugador número 12 y si era titular, lo hacía por derecha, dando su talento al equipo a cuentagotas.

Pero Martínez es historia. Se fue al Atlanta United y comenzó el dominio de Quintero. Así lo avala no solo la camiseta que utiliza, sino la nueva posición en el campo y el grado de compromiso que asumió para con el conjunto de la banda cruzada.

Los cambios de Juanfer

De aquel muchacho que pasó con más pena que gloria por el Pescara, el Oporto y el Rennais, solo queda la zurda. Quintero maduró y encontró en River Plate su lugar en el mundo.

Al llegar a Buenos Aires fue tratado de ‘gordo’, a lo que él respondió: “No soy gordo, soy nalgón”. Eso, sumado a su amistad con Maluma, fue una cruz con la que tuvo que cargar por meses, pero que con su trabajo logró modificar la imagen con la que lo satanizaron.

Lo primero que cambió Juanfer fue la mente. Pasó de dedicarse a la música y otros menesteres a solo enfocarse en la pelota. Aunque llegó con el rótulo de estrella, no fue titular gran parte del año pasado. Eso sí, con sus apariciones se ganó un cupo en la delegación tricolor que fue a Rusia, algo impensado en 2017.

Otro de los secretos de Quintero para alcanzar el nivel que hoy tiene fue el estado físico. Aunque descrestó con su talento, la principal crítica que se le hizo fue el ‘tanque pequeño’ de resistencia que solía tener. A lo sumo podía sostener su rendimiento entre 45 y 60 minutos. Hoy, Juan Fernando tiene largo alcance. Gallardo suele sacarlo del campo solo cuando tiene fatiga muscular o posibilidad de lesión.

En lo táctico, la gran mano la tuvo el ‘Muñeco’. Acostumbrado a jugar de volante 10, siempre supo dónde hacer rendir mejor a Quintero, pero lo fue llevando de a poco. Primero, lo puso recostado a la derecha, encasillándolo en un lugar donde le sacaba mejor provecho a su zurda, como quedó demostrado en el Santiago Bernabéu. La final de la Copa Libertadores fue el momento cumbre del armador, pero Juanfer lejos de conformarse, se reinventó.

El nuevo Quintero

Marcelo Gallardo, ni corto ni perezoso, consultó a su futbolista para saber dónde juega más cómodo. La respuesta del colombiano fue de enlace, una posición en vía de extinción en el fútbol mundial.

Sin embargo, Juan Fernando Quintero dignifica la posición que tuvieron grandes como Juan Román Riquelme, Zinedine Zidane, o en Colombia, Carlos ‘Pibe’ Valderrama.

El valor agregado de la manija de River Plate es la dinámica con la que está jugando.  Lejos de quedarse estático en la posición entre volantes y delanteros, es un jugador movedizo, que se acerca a sus compañeros para recibir la pelota y distribuir. Además, pisa el área, recibe de los delanteros y tiene mucho gol.

Juanfer Quintero maduró. No solo como persona, sino que se transformó en un futbolista integral. Lo disfruta River y lo disfrutará Colombia.

Los secretos que tienen a Juan Fernando Quintero triunfando

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