Arabia amargó a los faraones en el último minuto (2-1)

Por Román Gómez

Decir adiós. Arabia Saudita y Egipto se presentaron en la Arena de Volgogrado con el propósito de despedirse de Rusia 2018 con la cara en alto. Un partido con pocas tensiones, sin nada en juego más que algún punto en el ranking y la marca histórica que batió el portero de los faraones.

Fue la tarde de Essam El Hadary. Luego de ver los dos primeros partidos desde el banco de suplentes, a sus 45 años saltó a escena para convertirse en el futbolista más longevo en disputar un Mundial. La marca de Faryd Mondragón, en 2014, pasó a manos egipcias.

Sin embargo, el veterano no quiso que fuese un partido para cumplir. Luego del gol de Mohamed Salah, que abrió el resultado, el portero tuvo su minuto para la posteridad.

Wilmar Roldán señaló penalti por una mano existente en el área de Egipto. Fahad Al-Muwallad tomó el balón y remató con violencia al palo derecho de El Hadary, quien como en sus mejores tiempos voló y atajó el remate.

Toda la gloria era del portero, pero un colombiano le robó el protagonismo. Antes del final del primer tiempo, Roldán señaló otro penalti y lo hizo apoyado en el video, que nunca evidenció una falta clara. El juez insistió con su decisión y cuadro a cuadro, frame a frame, se ganó la antipatía egipcia.

Esta vez, el pateador fue Salman Al-Faraj. El portero de los faraones cambió de palo y fue descolocado, recibiendo gol en el día de su récord.

Con los ánimos caldeados se fueron a los vestuarios. Sin embargo, se enfriaron tanto, que en la segunda mitad bajaron el ritmo y quedaron a deber del buen primer tiempo que ambas selecciones ofrecieron.

En el último segundo, cuando moría el partido, la última favoreció a los árabes. Su estrella, Al-Dawsari, marcó el gol del final y se quedó con el triunfo de la honra. Egipto, decepción absoluta.

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