“No tenemos un lugar digno dónde practicar el boxeo que tantas glorias le ha dejado al país”: Yuberjen Martínez

PUBLIMETRO entrevistó al medallista olímpico quien pidió más apoyo para los jóvenes que quieren desarrollarse en este deporte a nivel internacional.

Por Lina Robles

Espontáneo pero a la vez crítico por el estado del boxeo a nivel nacional, así se mostró el medallista Yuberjen Martínez durante su paso por Barranquilla. Martínez a sus 25 años habló de lo que le hace falta a su profesión y reveló que tiene puestos sus puños para noquear en Tokio 2020 y así alcanzar su presea dorada. También confesó aspectos de su vida personal y cómo se ha sentido en familia al recibir su casa propia. El joven boxeador recordó cómo obtuvo la medalla de plata que tanto emocionó a los colombianos en Rio 2016 y aseguró que desea volver a enfrentarse en el ring a su rival el uzbeko Hasanboy Dusmatov. Actualmente el pugilista es embajador de la marca Oster con la cual está entregando becas educativas a jóvenes promesas del deporte. Ya entregó las primeras becas a  Jhonatan David Rodríguez Osorno (Atletismo) de Buga, Valle del Cauca y Sabrina Paola Cortés (Gimnasia Artística) representante de la capital de Norte de Santander, fueron los dos primeros ganadores de la campaña Inspirados para vivir de la marca Oster.

¿Cómo comenzó su carrera en el boxeo?

Empecé en el colegio con un compañero que siempre se sentaba al lado mío y me decía fuéramos a practicar boxeo. En realidad este deporte no me llamaba mucho la atención. Sin embargo mi compañero me decía: “Yuber vamos a practicar boxeo”. Hasta que un día me decidí y me pusieron los guantes. Primero él hizo su sparring y ganó y yo dije: “qué bacano” y después me dijeron Yuber quieres ir al ring y había un muchacho que era más alto que yo y me defendí con mi peleado todo callejero. Me tiró y no alcancé a esquivar pero dije: “Esto no es lo mío y colgué los guantes”. Llegué a la casa, me acosté y reflexionando que este rival me había ‘cascado’ y pensé eso no se queda así (risas) y comencé a practicar más. Luego llegó el profesor de educación física Deibi Antonio Mendoza del Liceo Municipal de Arboletes, Antioquia y allá fue dónde di mis primeros pasos con este deporte. Allí el profesor Mendoza me enseñó defensa y contrataque. Así comenzó todo.

¿Qué recuerda de su traslado de Arboletes a Chigorodó en Antioquia cuando era más joven?

Como mis padres son cristianos los trasladaron al municipio de Chigorodó donde actualmente resido. Allí me encontré con el profe Wilber Blanco que también ha sido parte de todo este proceso y que ha sido un apoyo bastante fuerte para mí. También he tenido momentos de dificultad donde me he querido retirar y siempre mis profesores son mi voz de aliento y de apoyo.

¿Cómo llegó a la selección nacional de boxeo?

Me escogieron primero para Selección Antioquia y en el primer campeonato nacional que tuve quedé campeón en 2011 para el 2012. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 me convocaron pero no me llevaron Céiber Ávila a quien admiro bastante. En el entrenamiento siempre le pedía a Dios que me ayudara a ser como Céiber porque el estilo de él siempre me llamó la atención, pero después pensé a Dios mío yo quiero ser mejor que Céiber y mira dónde me tiene Dios.

¿Puede describirnos cómo ganó esa medalla de plata en Río 2016?

Fue una pelea soñada que siempre había querido combatir y enfrentarme a un boxeador como Hasanboy Dusmatov que no es nada fácil, porque es bastante esquivo e inteligente. Siempre había soñado con esa pelea y Dios me permitió combatir con él y sacar la victoria. Eso para mí es algo maravilloso. Yo recuerdo que al principio entré desesperado al ring con ganas de meterle sus dos ‘guayasos’ (risas). Entré decidido y no lo encontraba por ningún lado y en una de esas le tiro un cruzado y una derecha y entonces me pasó el cruzado y yo pasé de largo. Cuando miro para la esquina el profe me dice que me calme y entonces llego, me pongo el fajón, respiro hondo y me dice el profe que cuente hasta diez y yo dije: “no” y solo conté hasta tres (risas) y ahora sí pude desarrollar mejor el combate y traer la medalla de plata.

En sus más recientes entrevistas ha hablado sobre la importancia de incentivar el deporte en los jóvenes ¿Cuál es el mensaje que desea transmitir desde su experiencia?

El mensaje que yo quiero llevar es que apoyen más a los jóvenes deportistas porque a través del deporte podemos recuperar a muchos jóvenes que hoy en día se están perdiendo en la drogadicción, en las pandillas, en las bandas criminales, en los grupos armados y en la violencia. Pongo de ejemplo la zona de dónde vengo en Urabá, Antioquia, que es una zona muy afectada por el pandillismo y los grupos armados y sé lo que pasa cuando un joven se pierde en esos caminos. El deporte es una mejor opción y un mejor camino para que ellos puedan tener otras oportunidades. Ahora soy embajador del marca Oster con la campaña “Inspirados para vivir” que seleccionará promesas del deporte colombiano que cuenten con excelentes cualidades humanas y criterios técnicos del Comité Olímpico Colombiano, en disciplinas deportivas individuales de carácter Olímpico. Esta convocatoria nacional otorgará 6 becas que inician en 20 millones de pesos cada una.

¿Cómo proyecta su carrera como boxeador en sus próximas competencias?

Tengo mi atención puesta en dos campeonatos. En el Campeonato Mundial que se avecina ahora en septiembre y en los Juegos Bolivarianos que son mi objetivo este año y en los Centroamericanos en Barranquilla en 2018. Ya estamos también trabajando en los olímpicos. Como no pude obtener la presea dorada en Río ya tengo mi mirada en Tokio 2020.

¿Cuál es rival con el que quisiera volver a enfrentarse?

En un futuro quiero volver a pelear con el uzbeko Dusmatov que sé que las cosas serán a otro precio y pienso sacarle la mayor ventaja en estas nuevas competencias que vuelvo a enfrentar. El uzbeko es un contrincante fuerte y yo voy por él. El deseo que tengo más grande en estos momentos es volver a competir con él y tengo los ojos puestos en él.

¿Puede explicarnos en qué consiste el entrenamiento diario que practica?

Mi rutina es el entrenamiento normal, trote, mucho trabajo de pesas y de estrategia táctica. Trabajo con mis entrenadores de Selección Colombia que son Rafael Iznaga y José Salinas.

¿Qué le hace falta al boxeo colombiano a nivel nacional?

El boxeo en muchas regiones carece de implementos. En muchos lugares no tenemos un lugar digno dónde practicar este deportes que tantas glorias le ha dejado a Colombia y la verdad lo tienen muy descuidado. El nivel de Colombia en el boxeo ha subido en el mundo y son muchos los talentos que vienen detrás de nosotros. Qué bueno sería que el gobierno viera eso y pudiera apoyar más a este deporte.

¿Tiene alguna de las antiguas glorias del boxeo colombiano entre sus ídolos?

Los admiro a todos porque ellos fueron aquellos deportistas que nos abrieron paso para que todo esto fuese posible y me gusta aprender de los ejemplos que ellos nos dieron y en la forma cómo ellos peleaban. Porque siempre digo que hay que escucharlo todo, retener lo bueno y desechar lo malo y me quedo con esos ejemplos de nuestras glorias deportivas del boxeo colombiano.

¿Cómo vivió el haber recibido su casa propia hace apenas algunas semanas?

Es algo fantástico que cuando tienes unas metas, unos sueños y los ves cumplidos. Mi familia y yo siempre vamos a estar agradecidos de todas aquellas personas que hicieron parte de este sueño. Ya estoy en mi casa con mucha alegría y sentir eso es como vivir en el Carnaval de Barranquilla: quien lo vive es quien lo goza (risas).

¿Ya pudo arreglar su habitación en su nueva casa?

Todavía no le hemos nada. No he tenido mucho tiempo y siempre llego y es como para descansar y relajarme. Mo habitación todavía no la he organizado y pienso allí colgar toda la medallería, los trofeos y hacer algo maravilloso. Quiero hacerlo todo yo. Ya le dije a mis padres “déjenme las cosas allí que vengo y arreglo” (risas).

¿Sus padres siempre lo han apoyado en la práctica de este deporte?

Ellos siempre han sido muy especiales conmigo aunque desde pequeño sí llevé buena ‘madera’ (risas). Somos seis hermanos de padre y madre. Ellos siempre han estado allí apoyándome. Al principio cuando escogí el boxeo no me apoyaron mucho porque como mis padres son pastores cristianos entonces ellos me decían: “No Yuber, si nosotros creyentes cómo vamos a tener un hijo boxeador”. La verdad los entiendo porque por la religión es lógico, pero les dije: “No papá, si eso es lo que a mí me gusta qué más podemos hacer” y ellos entendieron y decidieron apoyarme. Eso es lo más lindo cuando una familia es unida, te llena de apoyo, de confianza y te da mucha satisfacción y eso es lo que lo llena a uno como deportista.

¿Otra profesión en su vida?

Antes era artesano. Hacía artesanías con caracoles y caracuchas. Hago collares, lámparas, cisnes con conchas de mar y siempre he sido muy bueno con las manualidades que antes vendía en mi pueblo.

¿Qué significa su nombre Yuberjen?

Qué significa exactamente no sé. Mi nombre la verdad significa cosas grandes. Estoy seguro que quien sabe es mi papá.

¿Está enamorado en estos momentos?

El corazón está bien gracias a Dios. Full ocupado (risas). Más adelante quiero tener hijos pero que sea la voluntad de Dios.

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