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Fin de la novela: James Rodríguez se va a Alemania, para volver a ser feliz

El Bayern Múnich sorprendió al mundo contratando al jugador, a préstamo por dos años, con opción de compra. Así se dio fin a una novela eterna.

James Rodríguez es nuevo jugador del Bayern Múnich. Saliendo el sol en el nuevo continente, las noticias que llegaron desde Europa tomaron por sorpresa a propios y extraños. El culebrón con más sintonía de las últimas semana había llegado a su fin, con final feliz.

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Como buena telenovela colombiana, la de James estuvo cargada de suspenso, tristezas, alegrías, emociones y frustraciones, con el ‘10’ como protagonista.

El cucuteño llegó al Real Madrid para vivir el sueño de niño. Desde que empezó su carrera profesional, con solo 14 años, su meta fue pisar la ‘Casa Blanca’. El talento que derrochó en el Mundial de Brasil 2014 fue la llave que lo hizo abrir las puertas del Santiago Bernabéu.

Florentino Pérez, cual príncipe azul, pagó 80 millones de euros al Mónaco para hacerse con la joya del campeonato del mundo. Más de 45.000 espectadores colmaron las graderías para darle la bienvenida al ‘10’; enseguida, el amor entre el futbolista y la hinchada surgió.

El comienzo fue paulatino. La presión sobre los hombros de James Rodríguez en los primeros encuentros fue difícil de soportar. Un gol ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de España, el 19 de agosto del 2014, le dio la fe que necesitaba.

A su talento, se sumó la confianza que el entrenador Carlo Ancelotti tuvo en él. El italiano creyó en la posibilidad de convertir a un jugador habilidoso, con una zurda envidiable, en alguien con sacrificio y solidaridad para el equipo.

Así, el colombiano se transformó en un pilar del Real Madrid. Rápidamente, forjó una amistad con Cristiano Ronaldo y se transformó en el mejor asistente del portugués, durante una racha merengue que obtuvo 22 victorias consecutivas, quedando a dos del récord mundial de triunfos y alcanzando levantar el Mundial de Clubes durante la seguidilla.

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James completó una primera temporada con 18 goles y 15 asistencias en todas las competencias, en una campaña que terminó deshilachada sin ningún título para el Real Madrid, lo que derivó en la salida del italiano en el banquillo.

Su reemplazo fue Rafael Benítez, un antagonista que no consintió al colombiano como lo hizo su antecesor. El DT español transformó la fisonomía del equipo, buscando un conjunto más trabajador, con más garra y poca fantasía; en ese sistema no tenía cabida James.

La estadía de Benítez en el club merengue fue efímera. Tras seis meses envuelto en críticas, el 4 de enero de 2016 el entrenador fue despedido por Florentino Pérez, colocando en su reemplazo a Zinedine Zidane.

El francés, futbolista de galera y bastón en sus años mozos, declaró que le daría continuidad a lo jugadores con las características del colombiano. Tanto así, que las primeras palabras del galo para con James fueron todo elogios:

“Estoy contento con lo que está haciendo. Está trabajando muy duro, como todos los demás, y sabemos lo importante que es para el equipo. Él está muy positivo, muy metido en lo que hace”.

Pero, una derrota inesperada en el Santiago Bernabéu ante el rival de patio, Atlético Madrid, estremeció las convicciones de Zidane. A partir de allí, James salió del equipo y entró el brasileño Casemiro, para no salir más.

En cada rueda de prensa, la pregunta reiterada era una sola: ¿por qué no juega James? Las justificaciones de ‘Zizzou’ no convencían y cada vez parecieron más incoherentes. Al futbolista se le comenzó a ver triste en el banco de suplentes.

Su rol pasó a ser secundario, jugando los partidos ‘clase B’. Sin embargo, en la cancha, los resultados comenzaron a darle la razón a Zidane, que consiguió en Milán la undécima Copa de Campeones para el Real Madrid.

La tercera temporada de James Rodríguez en el equipo merengue fue un calvario. El colombiano estuvo a punto de tirar la toalla en diciembre, cuando tras ganar el Mundial de Clubes, declaró que no podía que asegurar que siguiera en el club porque quería jugar más.

La ola de rumores no se hizo esperar. ‘James al Manchester’, ‘James al PSG’, ‘James a este y otro equipo’, nada se concretaba. El colombiano aguantó seis meses más en la capital española, pero la situación no cambió, a pesar de convertirle un gol al Barcelona.

Cansado, aunque aclamado por la tribuna, James Rodríguez se despidió en cancha ante el Sevilla, buscando nuevos horizontes. Ese destino será Múnich, la casa de un equipo gigante, en el que el crack colombiano buscará recobrar la felicidad que se le extravió en Madrid estos últimos dos años.

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