El motociclista colombiano que desafió al desierto y ganó un cupo al Dakar

Santiago Bernal se desplazó al sur de Marruecos persiguiendo un sueño llamado Dakar 2018. Luego de seis arduos días, consiguió su recompensa.

Por Román Gómez

Llegar al rally Dakar no es nada fácil. La famosa prueba motor, que se da iniciando el año cada enero, es la obsesión de todos los que aman los rallys en el mundo y en Colombia no es la excepción. Son pocos los pilotos que tienen la oportunidad de representar al país en los terrenos de Argentina, Chile y Perú, en tiempo de año nuevo.

Es difícil obtener un cupo en el Dakar, más en una nación sin tradición en materia de rallys. Una de las maneras es teniendo renombre internacional; la otra, teniendo el dinero necesario para presentar avales a la organización y ‘comprar’ el cupo. Mientras que la otra manera es arriesgando el pellejo en las carreras clasificatorias a lo largo del mundo.

Una de esas ‘carreras de la muerte’ se lleva a cabo en el sur de Marruecos. Al pie de la cordillera del Atlas, en los laureles del desierto del Sahara, diferentes automovilistas y motociclistas intentan ganar su entrada al rally Dakar, sin ahorrarse una gota de sudor.

Es el caso de Santiago Bernal, un motociclista colombiano que luego de dos intentos fallidos de correr en Perú para conseguir su cupo en el Dakar, dejó todo atrás y con su ‘motocicleta a hombros’ fue hasta Marruecos para competir en la clasificación y acceder a la edición del año 2018.

“Había intentado competir dos veces en Perú para clasificar al Dakar, pero no pude. En diciembre tomé la decisión de ir al sur de Marruecos a competir en este rally para clasificar al Dakar. Es prácticamente donde empieza el desierto del Sahara”.

Siempre amó los deportes de velocidad. Con apenas seis años de edad comenzó a andar en bicicleta, de la mano de un tío que le inculcó el amor por las dos ruedas. Más adelante se dedicó al bicicrós, a las motos, al enduro y finalmente a los rallys, actividad a la que se dedicó a partir de 2011.

Queriendo hacer historia, se desplazó a marruecos y durante seis días se batió a muerte contra las inclemencias del clima y de un terreno difícil, lleno de arena y con rocas por doquier, diferente a los que se ven en el paisaje colombiano, donde lleva a cabo su preparación.

“Tuve problemas de navegación, desafortunadamente en Colombia no practicamos la navegación con los instrumentos (brújula, cuentakilómetros, hoja de ruta) y eso hace que uno a veces pierda el rumbo en ciertos momentos”.

A pesar de la ‘novatada’, el objetivo era uno solo: terminar la competencia. Si lo conseguía sin penalizaciones, la organización le garantizaría su cupo en el Dakar del próximo año.

Más allá de la voluntad inquebrantable, Santiago tenía que contar con suerte y rogar para que la moto no le fallase. Su máquina se comportó a la altura, pero un día presentó una falla que lo puso en aprietos y puso en jaque su ilusión de clasificar al Dakar.

“La moto respondió muy bien, solo un día tuve problemas con el cuentakilómetros que falló y me tocó pegarme a otro competidor y terminar la etapa”.

Bernal logró solucionar el inconveniente en el descanso, cambiando una rutina que a diario lo desgastaba, pero no lo alejaba de la misión con la que viajó a Marruecos.

“Fueron seis días y fue un poco dura tomar la dinámica a la que uno se tiene que someter: levantarse temprano, comer rápido, tomar la hoja de ruta, dormirse temprano y al otro día otra vez. A lo largo de los días uno se va cansando”.

En los deportes extremos se necesita una cuota de suerte y se puede decir que Santiago la tuvo. Horas antes de escalar la denominada ‘montaña de la muerte’, en la cordillera del Atlas, para la prueba maratón (sin asistencia mecánica), la organización creyó que era demasiada riesgosa y prefirieron desviar la etapa y continuar por el desierto del Sahara, en vez de escalar el Atlas.

Fueron 100 motociclistas los que iniciaron el viaje durante seis días, de los cuales muchos no terminaron el trazado. Otros, fueron penalizados o descalificados. Muy pocos llegaron. Uno de los valientes que cruzó la meta fue Santiago Bernal, en la posición número 33.

La organización del Dakar 2018 le garantizó el cupo a este motociclista colombiano, sin embargo, su presencia aún no está garantizada. Ahora viene un rally mucho más difícil que el de los terrenos africanos o sudamericanos: conseguir el dinero.

“Tengo el cupo al próximo Dakar y haré todo lo posible por llegar a la carrera. Ahora se viene un camino largo y difícil de encontrar patrocinadores que apoyen mi participación en la carrera. Necesito un presupuesto de 200 y 220 millones de pesos, bastante alto. El entrenamiento está, y aunque se puede mejorar, pero me estoy preparando. Lo que más nos frena es el dinero”.

A siete meses del inicio del nuevo Dakar, con comienzo en Lima, Bernal arrancó la carrera contra el reloj para conseguir el dinero necesario para cumplir su sueño e izar la bandera colombiana en el mundo del rally. Su tenacidad lo llevó a vencer a la muerte y conseguir la cuota inicial de su sueño, pero todavía le queda un largo camino por recorrer, ¿podrá?

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