La escaladora colombiana que venció a la muerte y volvió al deporte

Los milagros sí existen y Diana Ramírez es prueba de ello. Los médicos le dijeron que jamás volvería a practicar deportes extremos, hoy se prepara para una nueva aventura, en Guatavita.

Por Román Gómez

“Me atendieron cuatro ortopedistas y me dijeron que no iba a volver a escalar”.

Más que las heridas que le produjo un accidente en la autopista norte de Bogotá, en 2012, a Diana Ramírez se le resquebrajó el alma, el día en que le aseguraron que nunca más iba a poder escalar una montaña, su gran pasión.

Desde muy pequeña practicó el alpinismo de alta montaña, en los alrededores de su natal Armenia. Según ella, causa de su hiperactividad y lucha en contra del aburrimiento.

“La pasión viene desde pequeña, yo soy muy inquieta, mis papás se aburrían conmigo en la casa y me metían a todo lo que se les atravesaba”.

Así fue como ingresó muy pequeña a los boys scouts. Juntos, solían ir al nevado del Cocuy, para escalar y tocar la nieve, actividad que la enamoró. Desde ese momento, se decantó por los deportes de aventura, comúnmente llamados ‘outdoor’.

La diferencia de estos deportes a los tradicionales es que se hacen por vocación y no como competencia. El reto está en batir sus propias marcas y desafiar a la naturaleza. Ese fue el principal motivo de Diana para escalar montañas, hacer ciclomontañismo, o correr en carreras de aventura.

“Un día corrí sobre cemento y me aburrí. Decidí que lo mío eran las montañas”.

Esa curiosidad por descubrir la naturaleza mediante un deporte que es bastante practicado en Colombia casi se ve truncado por completo el 8 de diciembre de 2012.

La atleta iba en su moto Vespa por el norte de la capital y un carro la atropelló. Luego, una tractomula que venía por detrás la arrolló y el neumático quedó encima de ella. El zigzag le quedó marcado en la piel.

Diana Ramírez sufrió cuatro fracturas en la pelvis, diferentes luxaciones y separación del hueso sacro del iliaco. Los médicos afirmaron que en estos casos, el 85% de los pacientes pierden la vida. Ella, en contra de las probabilidades continuó luchando.

El único que le dio esperanzas durante ese periodo fue Dios. Ella se aferró a su fe católica y pudo encontrar una motivación espiritual

Luego del trauma, su recuperación se dio de manera lenta en su natal Armenia. Allí pasó meses, hasta que en junio del 2013, seis después de su accidente, volvió a una montaña.

“Acompañé a mis amigos a Suesca y no me aguanté las ganas de escalar. Me puse a llorar de la emoción y tomé la decisión de volverlo a hacer”.

Desde ese momento tomó la determinación de volver a intentarlo. La Federación Colombiana de Escaladores la aceptó para ir a una excursión a Rusia y ese fue su regreso profesional a la actividad outdoor.

A partir de ese momento recibió invitaciones para escalar montañas de los cinco continentes, incluso el mítico monte Everest, en la cordillera del Himalaya. A Diana ascender a la cima del monte más alto del mundo no la desvela. Ella escaló una montaña aún más alta, que fue la de mantenerse con vida, vencer a la muerte y volver al deporte.

Ahora, mientras disfruta de la segunda oportunidad que le entregó la vida, se prepara para la Merrell Trail Tour 2017, que se correrá este domingo 23 de abril en Guatavita y en la que Diana espera continuar cosechando triunfos, los que no dejó apagar a pesar de su accidente. Los milagros existen.

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