La decadencia del fútbol argentino: en medio de la ‘guerra’, rueda la pelota

Vuelve el campeonato gaucho, que se reiniciará en la decimoquinta jornada. Sin embargo, el verdadero partido se juega en la AFA.

Por Román Gómez

El fútbol argentino no es indiferente en Colombia. Sea por los embajadores que se hicieron grandes en la tierra del tango, o por los enormes jugadores que del sur han venido a nuestro país, o por los cánticos que adoptan las hinchadas nacionales, o bien sea porque nos lo metieron por los ojos los canales de televisión gauchos (FOX, TyC, ESPN), se tiene un cariño por el balompié albiceleste.

Sin embargo, en este momento ese fútbol se encuentra en estado de coma. Luego de la muerte de Julio Grondona, la AFA y sus equipos cayeron en una decadencia permanente. El pope, que gobernó por más de 35 años, no dejó un heredero capaz de seguir su legado y recomponer lo mucho que él hizo mal. Ahora, todos se jalan de los pelos y las diferencias son tan amplias, como el sentimiento que separa a los hinchas de River, de los de Boca.

Justamente, los dos equipos icónicos del fútbol argentino son protagonistas estelares de esta guerra sinfín, que incluso hizo que no haya habido fútbol desde hace 80 días. Las dirigencias de uno y otro equipo se han mantenido en extremos opuestos y casi nunca alcanzan un acuerdo.

Primero, la directiva de River Plate, comandada por Rodolfo D’onofrio apoyó la candidatura de Marcelo Tinelli, que quiso ser presidente de la AFA. Por otro lado, al emparentar al conductor argentino con su amor por San Lorenzo, rival acérrimo de Boca, el presidente xeneize, Daniel Angelici, se puso en el bando del expresidente de la Asociación, Luis Segura.

El episodio del ‘gas pimienta’ en la Copa Libertadores, donde Boca Juniors quedó descalificado por la Conmebol, agudizó las diferencias entre uno y otro. Finalmente, Marcelo Tinelli fue avalado para presentarse en las elecciones del 4 de diciembre de 2015 en la AFA, donde de manera bochornosa el conductor televisivo y Luis Segura empataron 38-38, en una asamblea de 75 participantes.

La jugarreta que le dio la vuelta al mundo aún sigue sin resolverse. ¿Quién hizo trampa? Más de un año después del escándalo, nadie lo sabe. A partir de allí comenzó una patria boba en AFA, sin presidente y acéfala, que hizo que incluso el entrenador del momento, Gerardo Martino, estuviera 7 meses sin cobrar su sueldo.

FIFA decidió intervenir. El máximo ente del fútbol mundial instaló la Comisión Normalizadora C.N., un grupo de cuatro notables que tomaran las decisiones en AFA, hasta que se convocaran nuevas elecciones. El presidente de este, Armando Pérez. Además, un actor muy importante jugaba también su rol: el gobierno nacional.

Con el traspaso de Cristina Fernández a Mauricio Macri, el expresidente de Boca decidió poner gente de su confianza en la C.N. que jugara por sus intereses. Estos, hacer que el Gobierno no gastara más plata en transmitir fútbol por señal pública,, algo que fue bandera de campaña de la expresidenta. Macri advirtió que en diciembre de 2016, se acabaría el contrato del Fútbol Para Todos.

Llegó diciembre y al contrario de llegar con su ventolera, agonizó la crisis de los clubes. A ninguno le entró el dinero por televisión desde ese mes y a menos de una semana de reanudar el torneo el 3 de marzo (campeonato que debió reiniciarse el 3 de febrero), los jugadores hicieron paro por sueldos atrasados, que en algunos casos databan desde el mes de septiembre.

Los clubes debieron depositar todo el dinero que le entró por la rescisión del contrato con el gobierno (alrededor de 22 millones de dólares) a los jugadores. Sin embargo, ese dinero tampoco alcanzó. Finalmente, aportes privados hicieron que se levantara el paro y este fin de semana la pelota volverá a rodar.

Sin embargo, aunque haya fútbol, el problema está lejos de resolverse. Las elecciones presidenciales se avecinan y nuevamente Boca y River se juegan un superclásico en los pasillos de la AFA. Los auriazules apoyan a Claudio Tapia, el grondonista hombre del ascenso que tiene los votos; mientras que D’onofrio y Tinelli son la cara del cambio, pero no tienen el apoyo electoral.

En este enredo, en el que incluso la Conmebol juega su papel (a favor de River y los del cambio), existen varios colombianos que intentarán convencer a Pékerman. Teo Gutiérrez de Rosario Central; Sebastián Pérez, Wilmar Barrios y Frank Fabra, quienes actúan en Boca Juniors; Luis Arboleda, de Banfield; y Mateo Casierra, en San Martín de San Juan, son los futbolistas que se intentarán regresar a su nivel y ser tenidos en cuenta en la tricolor. Esa, es la mejor noticia para Colombia de que vuelva el viejo y querido fútbol argentino.

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