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En la era dorada del narcisismo y del «selfie», hay algo que suele torturar a muchos. Incluso a los que se parecen un poco a gente como Chris Hemsworth o Adriana Lima: sienten que se ven horribles en las fotos. ¿Les ha pasado?
La ciencia tiene una explicación, aunque es viejísima: en 1977, en el estudio titulado «Imágenes faciales inversas y la Hipótesis de la Mera Exposición», los psicólogos Theodore H. Mita, Marshall Dermer y Jeffrey Knight mostraban que los individuos preferían ver la imagen que veían en el espejo antes que las otras que pudieran proyectar.
De esta teoría ya se había hablado en los años 60: el psicólogo Robert Zajonc, de la Universidad de Stanford, hablaba de cómo esta «exposición simple» hacía que la persona desarrollara una preferencia por un estímulo en particular basado en su repentina exposición hacia el mismo.
Zajonc también demostró que las personas preferían realmente lo que veían en la foto que lo que la persona percibía de ella. Por ende, como la gente suele verse más a sí misma en el espejo, todo lo que no se parezca a la percepción que han construido durante toda su vida les sorprenderá, reportó el portal Gizmodo.
Ahora bien, los filtros cumplen perfectamente esa función si se habla de plataformas virtuales.
Por esta razón, si creen que lucen «espantosos» cuando otro los retrata, no necesariamente tiene que ser así. Sus rostros jamás serán simétricos del todo (pruébenlo con uno de los lados de su cara, se verían muy extraños) y algunas partes del cuerpo son más grandes que otras.