Bogotá rinde homenaje a la tradicional mochila Muisca

Por Mónica Garzón Ramírez

Las técnicas ancestrales que comprenden nudos, amarres, uniones y entrelazados de fibras naturales que interactúan en unidad con el trabajo hecho con las manos dando origen al objeto tejido, siendo éstos expresiones materiales propias de cada cultura, buscan no perder su tradición en el país. Es precisamente por eso que el cabildo muisca de la localidad de Bosa, está recuperando la elaboración de la mochila muisca, propia de estos indígenas que habitaban en toda la Sabana de Bogotá y parte del altiplano cundiboyacense.

Historia

Lo primero que se debe resaltar es que la mochila tiene su origen en la prehistoria, cuando el hombre necesitó transportar sus enseres en la espalda. Con el tiempo este artículo ha ido evolucionando tanto en diseño como en materiales. Por esa razón, este cabildo indígena ubicado al sur de la ciudad donde está el Qusmuy, lugar ceremonial de la cultura muisca, busca no perder su tradición y con el apoyo del equipo de diseño de Artesanías de Colombia, buscan resaltar de nuevo su importancia en la historia colombiana.

En la antigüedad el Qusmuy fue una zona muy importante para este pueblo. Hoy en día algunos de los sabedores muiscas hacen recorridos por lugares sagrados como el humedal Jaboque, en la localidad de Engativá, que cuenta con un observatorio astronómico y monolitos que dispusieron los antepasados Muiscas.

La recuperación de la mochila  comienza el año pasado de la mano del Laboratorio Bogotá de Artesanías de Colombia. Parte de los objetivos de esta entidad es preservar la cultura, por eso se ubican casos como este y se trabaja con las comunidades para no dejar perder esas técnicas y oficios ancestrales. En este caso, no solo se recupera un oficio como la tejeduría y una técnica como el trabajo con aguja, sino que se preserva un pensamiento cultural ya que se recobra toda una simbología y cosmogonía.

Confección

La confección de una mochila muisca es de aproximadamente 45 días, dentro de esto se trabaja el asa o cargadera el cuál se hace con las manos (son unos entrelazados que asemejan un tejido de telar pero es una sola hebra).

Se usa principalmente el algodón por el significado que tiene para su tradición ya que es considerada la materia prima ancestral. Las mochilas que se van entregando en diferentes etapas de la vida van teniendo diferentes significados. Son tejidos que son vinculados con su ritualidad. Tanto tejerlas, como entregarlas, como pedirlas hace parte de diferentes etapas de la vida de las personas de la comunidad.

Hay otras mochilas de este tipo que se hacen en lana y cuentan con símbolos geométricos que hablan de su historia y tradiciones. Una de ellas, la mochila pequeña que se llamaba Qona y era utilizada para guardar lo que se necesitaba en las ceremonias, como el tabaco y otras plantas. La mochila grande, denominada Tchisua, quiere decir “Comunión con dios” y tiene figuras geométricas para honrar la relación de este pueblo con el fuego que les dio su creador: el sol terrestre.

Recuperación

Recuperar este elemento de la cultura muisca es un proceso de identidad para esta comunidad. Aunque la labor empezó solo el año pasado, las artesanas se organizaron y se asociaron, no solo para tener más oportunidades de lograr una sostenibilidad económica a través de su confección, sino para reforzar esa cultura que también quieren preservar. Hoy en día las niñas y jóvenes de esta comunidad se están interesando cada vez más en aprender el oficio y las mujeres adultas reconocen la importancia en enseñar a las nuevas generaciones para que está mochila perdure en el tiempo como lo han hecho las arhuacas o wayuu, ya mundialmente conocidas.

 

Sobre la feria

Bogotá Artesanal es la feria que reunirá a 100 de los 300 artesanos beneficiados por el proyecto que desarrollan la Alcaldía Mayor de Bogotá y Artesanías de Colombia, y que busca apoyar y visibilizar al sector artesanal residente en la capital colombiana. Será un espacio para compartir en familia y, sin duda, uno de los atractivos turísticos de octubre.

Más de 600 artesanos se inscribieron a la convocatoria que seleccionó a 300 de ellos para ser capacitados por el equipo de Artesanías de Colombia en temas de diseño, innovación y comercialización de producto. De estos 300 un comité curador, compuesto por los diseñadores de la entidad, eligió los 100 mejores productos para dar vida a la feria, que evidencia la enorme diversidad artesanal de la ciudad.

La feria contará con piezas de joyería, marroquinería, tejeduría y trabajo en madera entre otros. Estarán presentes artesanos provenientes de Chocó, Sierra Nevada de Santa Marta, Putumayo y, por supuesto, de Bogotá. Cada uno de ellos tiene una historia de cultura, éxito y emprendimiento esperando para ser contada a amigos, visitantes y turistas.

Se llevará a cabo los días 20, 21 y 22 de octubre, la Plaza de los Artesanos será el punto de encuentro.

 

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