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Juego del Calamar / Foto: NetflixJuego del Calamar / Foto: Netflix
Cultura 03/10/2021

El juego del calamar: ¿por qué es tan exitosa la serie coreana de Netflix?

La serie ya es la más exitosa en la historia de la plataforma, a pesar de su origen y su idioma, ¿cuál es su secreto? Análisis

Por : Carolina Cerda Maira

Por lo general, los servicios de streaming no suelen dar a conocer las cifras ni mayores datos de visualización de su catálogo. Pero, el pasado jueves, Netflix -el mismo que inauguró esta tendencia de entregar poca información-, anunció que “El juego del calamar” está a punto de conseguir un gran hito.

“‘El juego del calamar’ será, sin duda, nuestro mayor programa en lengua no inglesa”, contando con “muchas posibilidades de ser nuestro mayor éxito en toda la historia”, afirmó Ted Sarandos, el mandamás de la plataforma en una conferencia de Vox Media . 

Este es un tremendo hito para una serie surcoreana estrenada hace apenas dos semanas. Un logro que toma aún más peso por el hecho de que la producción que ahora está en el Top 10 es “Bridgerton”, una serie que cuenta con romance, intrigas y sexo, además de ser en inglés. Todos ellos, factores que la hacen más amigable para el público.

¿Por qué, entonces, “El juego del calamar” se tomó la plataforma desde su debut el 17 de septiembre? No se trata de una sola razón, sino de varias.

Historia universal

Las necesidades financieras son parte del mundo actual. Especialmente en un momento en que la pandemia ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. La historia parte de la mano de Seong Gi-hun (Lee Jung-jae), un chofer tapado en deudas que vive con su anciana madre y tiene una hija que mantener. Sin mayores soluciones a la vista, opta por ganar dinero en apuestas. Pero él necesita un milagro. Es ahí cuando le ofrecen ser parte de 456 concursantes -cada uno desesperado por dinero-, en juegos infantiles para ganar 45.600 millones de wones: 39 millones de dólares.

El creador y director de la serie, Hwang Dong-hyuk, dijo al South China Morning Post sobre este éxito: “Otras series o películas de género similar siguen a un héroe que resuelve acertijos difíciles para convertirse en un ganador. Pero esta serie es una historia de perdedores. No hay ganadores, no hay genios, sino una persona que da cada paso adelante con la ayuda de los demás”.

Suspenso y horror

Obviamente, ganar no es tan simple. Pero, el gran giro es que el perder no significa quedar fuera de competencia, sino que perder la vida. De maneras horribles -y, ojalá, sangrientas-, gracias a las fatales modificaciones de estos juegos de infancia. 

Sólida producción

La serie no escatima en recursos al contar la historia y esto es en todo orden de cosas. Desde espectaculares escenografías a potentes guiones a cargo de Hwang Dong-hyuk que permiten ir conociendo a otros personajes y sus historias, además de ir generando alianzas. Todo marcado con el afán de supervivencia.

Catarsis

Puede sonar brutal, pero muchas veces más allá de sentirse identificado con una historia, el público necesita saber que hay alguien, aunque sea ficticio, que está en una situación más compleja. Y en este caso son nada menos que 456 personas las que están, literalmente, en el peor momento de sus vidas.

Apertura cultural

Hace diez años, un fenómeno de este tipo habría sido poco probable. Las producciones en otros idiomas que no fueran el inglés, no estuvieran ambientadas en occidente o, al menos, tuvieran actores occidentales, tenían bajísimas posibilidades de convertirse en un éxito alrededor del planeta. Esto es particularmente cierto en casos de un país tan grande como Estados Unidos, donde el uso de subtítulos para conocer una historia era antónimo de disfrutar (eso sí, la serie cuenta con doblaje).  

Pero eso ha cambiado en el último tiempo gracias a la irrupción en el mainstream tanto de series y películas en otros idiomas. Quizás el ejemplo más claro en este caso es “Parasite” con su momento histórico en los Premios Oscar del año pasado, especialmente al recibir la estatuilla a Mejor película. También está el hecho de que de la mano del K-Pop, con hits mundiales como BTS y BlackPink, las barreras culturales se han ido desvaneciendo de un modo exponencial.