Pablo Gamboa pide que España devuelva el Tesoro de los Quimbayas en 'La metamorfosis del oro'

* En este libro, el maestro en artes plásticas y estudioso de la antropología destaca el valor del tesoro y la necesidad de traerlo de vuelta al país.

Por Laura López

La historia de este tesoro, que reposa hoy en el Museo de las Américas (Madrid), comienza desde cuando los indígenas Quimbaya trabajaron las diferentes piezas de oro, alrededor del siglo V d.C. Figuras humanas, poporos, instrumentos musicales y cascos hacen parte de una invaluable colección de ofrendas fúnebres que fue redescubierta en tiempos modernos (1890, para ser exactos) por guaqueros en el Quindío.

De allí, las piezas pasarían por muchas manos, hasta que tres años más tarde (1893) sería el presidente Carlos Holguín quien decidiría regalar las piezas a la reina española María Cristina en gratitud por la delimitación de fronteras entre Colombia y Venezuela. En ese entonces, el regalo, que contenía 122 piezas de oro y otras piezas de diferentes aleaciones metálicas, se recibió como obsequio legítimo.

Pablo Gamboa describe en este libro la importancia del tesoro, el cual pide devolver a Colombia como gesto de buena voluntad reconociendo su valor histórico, artístico y arqueológico. Esto fue lo que nos contó.

En este libro se destaca el valor simbólico del trabajo de orfebrería y la relación de los metales con la cosmogonía indígena, ¿por qué es tan necesaria la comprensión de esta otra cara del Tesoro de los Quimbayas?

Es importante darle el contexto adecuado al Tesoro Quimbaya para comprender cuál era el valor que tenía el oro y la orfebrería al interior de la sociedad Quimbaya, lo que nos permite a su vez valorar su nivel de sofisticación. El oro, que recuerda el sol, es decir el astro mayor del firmamento, es el metal más preciado, y su presencia en ajuares funerarios dignifica a la persona enterrada.

Aparte de la habilidad para trabajar los metales, ¿qué nos cuenta el tesoro Quimbaya de estos antepasados y su modo de ver la vida?

Nos muestra su relación con el entorno, la naturaleza, los animales, y la relación de todo esto con sus propias deidades y con las jerarquías de su mundo. El trabajo del oro nos permite ver la síntesis de todas esas formas naturales y el modo en que se transforman en obras estilizadas, estéticas, que testimonian un alto nivel de síntesis.

Por qué cree que en Colombia sabemos tan poco de nuestra propia arte, ¿hay vacíos educativos o dicho vacío corresponde a un problema cultural más complejo?

La valoración social del arte precolombino ha ido aumentando con el tiempo, pero aún es escasa. Y en el caso del Tesoro Quimbaya, el hecho de que no haya estado acá en Colombia durante más de un siglo ha dificultado aún más su conocimiento. La experiencia post colonial, en cualquier país, tiende en un principio a darle más valor a lo ajeno. Valorar lo propio es un proceso largo que tiene que ver también con asumir plenamente una identidad. No olvide que tenemos apenas 200 años de vida republicana.

En el país viene creciendo un diálogo acerca de la construcción de memoria histórica, ¿cómo se suma este libro a esa conversación?

El patrimonio precolombino es una voz del pasado que nos recuerda que nuestros orígenes se extienden en el tiempo. Ser conscientes de esto es valioso para la construcción de una verdadera y sólida identidad nacional. Nuestra Historia no comienza con la independencia ni con la llegada de los españoles. Es muy anterior. A través del arte precolombino, en la orfebrería, en la escultura o en la cerámica, podemos ver esa cultura e incorporarla a nuestro presente.

Dada la tendencia histórica de los museos a retener obras que no les pertenecen, ¿cree que bajo la figura que propone la Unesco del préstamo indefinido sí se podría apelar a la buena voluntad española de regresar el tesoro?

Es una opción muy razonable que ya ha sido usada y tiene antecedentes, caso del pájaro de piedra de Zimbabwe, que estaba en un museo de Berlín y fue devuelto al país africano bajo esa modalidad. Hoy se habla de los nuevos "derechos humanos", y uno de ellos es el derecho a la construcción de una identidad a través del disfrute del propio patrimonio histórico que la hace sólida y la enaltece. Por eso, para cualquier sociedad, la cercanía con las obras más importantes de su patrimonio es esencial.

"Hoy se habla de los nuevos "derechos humanos", y uno de ellos es el derecho a la construcción de una identidad a través del disfrute del propio patrimonio histórico"

Sus escritos se han caracterizado por destacar el valor cultural precolombino, ¿ha pensado en cuál puede ser su próximo libro o cuál temática le gustaría abordar?

El universo de la cultura Tumaco, donde hice uno de mis primeros viajes hace ya muchísimos años, junto al antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff, me interesa muchísimo.

El Tesoro de los Quimbayas, en imágenes

Estas son algunas de las fotografías reales que pueden encontrarse en libro de Gamboa, corresponden a algunas de las piezas del Tesoro.

Fotografías de Juan Mayr.

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