logo
Columnas
 /
Columnas 25/08/2021

Alejandra Azcárate: una columna sin juicio ni exculpación

Ya han transcurrido meses desde que Miguel Jaramillo el esposo de la comediante se vio envuelto en un escándalo de narcotráfico.  He estado como espectadora y la situación me ha llenado de sentimientos encontrados analizado las opiniones de internautas, de líderes de opinión y figuras públicas referente al caso y decidí darme mi tiempo para escribir sobre el tema, porque como feminista siempre he trabajado en mi carácter para no caer en la tentación de ser injusta con otra mujer, mi principio ético siempre será el feminismo y yo quiero invitar a las mujeres comprometidas con el feminismo a que hagamos el ejercicio de  no confrontar y cuestionar a otras mujeres pensando en caliente,  por difícil que sea.

Esta es nuestra única oportunidad de demostrar nuestro feminismo con hechos contundentes. No hacerles a las otras mujeres lo que no queremos que nos hagan a nosotras. Teniendo en cuenta los comentarios de tantas y tantas mujeres feministas y líderes sociales de diferentes temas, pude darme cuenta que a las feministas se nos acaba la empatía cuando tenemos que hablar de una mujer que piensa y actúa diferente a lo que nosotras creemos que es lo ideal. El asunto es que yo sigo pensando que las mujeres no podemos perder de vista los principios básicos del feminismo como son la sororidad; pienso que cuando tenemos que plantar una posición frente a una mujer contraria a nosotras debemos tomarnos un tiempo para no hablar en medio de la calentura, cuando hacemos eso no somos mejores que ellas, nos convertimos en hipócritas.  

Estoy escribiendo hoy como siempre, desde lo profundo de mi corazón. Sin ánimo de querer ser juez, abogada o, verdugo. Para nadie es un secreto que yo no comparto la mayoría de las ideas de la comediante y que considero que su manera de hacer humor ha dañado a muchas personas.  No obstante, creo que en ese sentido no es ella la única responsable, también lo son las audiencias que le dan millones de dólares por su trabajo y le han permitido incluso ganar premios. No podemos ser tan hipócritas de pensar qué somos inocentes de este tipo de humor cuando somos quienes lo alimentan.

El humor clasista, el humor sexista, el humor racista, el humor misógino y todas las formas de humor anti derechos en el mundo ha existido desde siempre y se ha fortalecido gracias a las audiencias, es decir: cada vez que participamos de estos eventos somos cómplices del mismo, de esa manera yo separo al personaje de la mujer, una cosa es la comediante que me conflictúa porque aunque quisiera que no hiciera  mayoría de los chistes que hace debo confesar que yo muchas veces he reído de lo que dice aunque no esté de acuerdo con que lo diga y ese fenómeno ocurre porque nuestra especie humana es contradictoria de natura, lo malo no está en reírnos, lo malo está en no buscar otras maneras de reírnos y en aplaudir el humor que atenta contra la dignidad humana de alguien de manera indirecta.

Francamente, yo no creo que haya sevicia en los humoristas, lo único que hay es una inconsciencia profunda y un interés en ser exitosos en su profesión. No podemos morirnos de la risa y hasta pagar boletos para ver el espectáculo y luego hacer como si no hubiéramos hecho ningún daño. Cuando Alejandra escribió sobre las gordas la confronté y cuestioné públicamente en medio de risas, y ella públicamente me preguntó “¿Entonces por qué te ríes?”. El debate no es si los comentarios dan o no risa, el debate es si los comentarios humorísticos pueden causar daño o no. Y ese día comprendí qué mi risa y la risa de millones a razón de ese tipo de humor es tan culpable como los humoristas que viven de ese tipo de comentarios, que mientras el humor que da el éxito laboral a los comediantes sea ese humor que le hace daño a algunas personas, ese humor no va a dejar de existir. Ese humor siempre será una forma de hacerse rico y famoso.

Si a alguien ese humor le da el éxito, lo va a seguir haciendo porque por cada persona que critique y cuestione al comediante hay cien personas aplaudiéndole en pie. Por supuesto qué se trata de desaprender y yo soy culpable como todas las personas de alimentar ese tipo de humor.  A mí me ha costado dejar de reírme de ciertas cosas, no siempre fui la persona que soy y debo confesar que una versión mía antigua hacía parte del público que aplaudía chistes sexistas y cosas similares. ¿Eso me quita autoridad moral para cuestionar y confrontar al humor? De ninguna manera, fue eso lo que me dio la capacidad de cuestionarme y cuestionar mi entorno sobre el humor, y sigo trabajando en eso.  Lo que me parece terrible es que no tengamos la capacidad de confrontar y cuestionar sin linchamientos sociales.

He tenido la oportunidad de hablar a los ojos detrás de cámaras con esta mujer en ocasiones muy puntuales que la vida lo ha permitido. Y la mujer que yo conozco detrás de bambalinas es una mujer que no vive en el personaje de tiempo completo ¿Es eso hipocresía? Por supuesto que no, el personaje que gana millones de dólares haciendo chistes de todo tipo es una construcción artística qué puede ser del agrado o del desagrado de las personas, pero de ninguna manera el personaje es suficiente para conocer a la persona. Los instantes que he compartido con ella lejos de las cámaras y los medios de comunicación tampoco son suficientes para que yo me haga una apreciación sobre la calidad de persona que es la comediante, pero han sido suficientes para darme cuenta que es una mujer fiel a sí misma, que es una mujer capaz de defender su agenda y su agencia apropia delante del mundo. La mujer detrás de bambalinas es un poco más seria; al sostener un diálogo tuve la oportunidad de verla y escucharla detrás de cámaras haciendo críticas punzantes sobre su tono de voz, por ejemplo, y eso me lleva a pensar que su capacidad de autocrítica es lo que la hace tan mordaz a la hora de criticar a otras personas y reírse de su aspecto físico o de cualquier otra realidad humana. Yo ese día no tuve la oportunidad de hacerle muchas preguntas, pero entendí que su forma punzante de comunicarse no era maldad, simplemente no podemos ser mejores personas con los demás que la clase de persona que somos con nosotros mismos.

Si sus críticas sobre ella misma son tan mordaces, si su manera de reírse de ella misma es tan ácida, ¿cómo podemos esperar que sea algo menos con la gente que ni siquiera conoce? Yo no soy amiga de ella y tampoco me considero su enemiga, no estoy aquí para hacer algún tipo de juicio, lo único que tengo son preguntas que espero tener la oportunidad de hacerle a los ojos un día cara a cara frente a las cámaras. Preguntas que no tienen ningún tipo de maldad, ni  buscan exponer mal o bien a nadie. Lo único que yo busco con mi periodismo es un proceso filosófico que nos lleve a ser mejor humanidad.

Después de darle mi punto de vista sobre el personaje y la persona, hablemos un poco sobre mi posición frente al escándalo de narcotráfico que toda Colombia ya sabe de qué se trata:                                 

La mayoría de medios de comunicación titularon el escándalo del narcotráfico en el cual está envuelto Miguel Jaramillo con el nombre de ella, y tiene toda una lógica en el sentido del éxito que se busca cada vez que se publica algo. El país sabe quién es Alejandra Azcárate y casi nadie sabe quién es Miguel Jaramillo. Y ese es el precio de la fama, la fama nos puede dar cosas magníficas, pero, también nos puede quitar cosas muy valiosas. Si Miguel Jaramillo no fuera el esposo de la comediante, el manejo de la noticia hubiera sido no sólo totalmente diferente, sino que, no hubiera estado en prensa por más de un par de semanas. En Colombia tenemos noticias sobre el narcotráfico y corrupción todas las semanas y casi todos los días, es el pan nuestro diario. Y hay que decirlo por justicia: la instrumentalización de los nombres famosos es una realidad en el mundo y nadie nos puede culpar a los periodistas por hacer esto, nosotros necesitamos ser leídos y es un recurso absolutamente válido. ¿Es justo usar el nombre de un famoso para ser leído? No lo sé, francamente no lo sé, sé que es un recurso absolutamente válido y que no es un crimen. Yo durante años he entrevistado personas reconocidos de talla nacional e internacional por motivo de un periodismo para el desarrollo humano en el marco del feminismo que busca la reflexión y una auténtica transformación social desde el debate filosófico y desde el diálogo de saberes, no me he hecho famosa por entrevistar famosos, me he  esforzado porque nada de lo que yo diga se traduzca en pornomiseria y show reduciendo discusiones de interés humano a “pan y circo” soy una periodista en formación y una activista comprometida con los derechos humanos y como principio ético siempre me pregunto si lo que yo digo sobre un tema o sobre una persona es de interés público.

¿Era de interés público que el país supiera que Miguel Jaramillo el hombre involucrado en un escándalo de narcotráfico es el esposo de Alejandra Azcarate? Sí y mil veces sí, y sólo sí el esposo de la comediante está involucrado y  las acciones afectan directamente a la sociedad es trascendente contarle al mundo quién es la pareja y la familia de un personaje público, porque lo personal siempre será político cuando afecta de una o de otra manera a las ciudadanías.

La ciudadanía tiene derecho a conocer ese tipo de detalles sobre los personajes públicos.  Lo ejemplifico : yo nunca hablo sobre mi esposo ni participio de actividades sociales públicas junto a él porque a él no le gusta la vida pública y lo mantengo lejos de toda exposición porque es un pacto que hicimos, es su derecho no ser una persona sociable y  querer mantenerse al margen de toda actividad social de exposición pública, sin embargo, si en un mañana mi esposo llega a estar involucrado en un escándalo de narcotráfico, de asuntos criminales o algo similar , yo sé que es mi deber ético narrarlo en mi entorno. Y entre más grande sea mi entorno mayor cuenta debo dar públicamente del suceso.

Algunas personas han dicho que usar el nombre de Alejandra para informar sobre esta situación ha sido absolutamente machista. ¿De verdad creen que si se hubiera tratado de un hombre que fuera hermano o un primo  y no del esposo Miguel Jaramillo no hubieran usado ese nombre para los titulares? Por supuesto, si se tratara de un hermano o de un primo muy famoso el titular hubiera sido: “La avioneta del hermano de Juan famoso fue encontrado con toneladas de droga” – indiscutiblemente así hubiera sucedido como cuando tuvimos que hablar del hermano de la Vicepresidenta de la República Marta Lucía Ramírez, lo hicimos, en este país nadie recuerda el nombre del hermano de la vicepresidenta sólo sabemos que también estuvo involucrado en un escándalo de narcotráfico.

El machismo no está en utilizar  el nombre ni de Marta Lucía Ramírez ni de Alejandra Azcárate. El machismo estuvo en la cantidad de comentarios sobre el aspecto físico, la sexualidad y el desarrollo profesional de estas mujeres. Porque eran comentarios que a ningún hombre jamás le hacen. 

Hoy les estoy escribiendo como mujer, como feminista, como ciudadana, como activista, y también como una periodista. Lo hago sólo por y para  reflexionar como siempre lo he hecho. Estoy convencida que no es criminal usar un nombre famoso para ubicar a las personas en los sucesos y acontecimientos coyunturales no obstante pienso que como periodistas tenemos el deber ético de abordar la noticia con veracidad y asegurarnos que cada cosa que digamos obedezca a la verdad. En algunos medios se dijeron cosas que no eran ciertas e independientemente de lo que yo piense del trabajo de Azcárate y de su personalidad eso es una injusticia. Si Azcárate debe o no ser investigada lo tiene que decir un juez. Sin embargo, yo estoy segura que cuando somos inocentes no le tenemos miedo a ninguna investigación, como ciudadana puedo pedir siempre que se lleve a cabo el debido proceso de investigación en cada caso y que se esclarezcan los hechos, lo que no podemos es dar sentencia.  No deberíamos caer en la inquisición moderna de calcinar a la gente antes de que pase por un debido proceso. Si Miguel Jaramillo es culpable o no eso lo tendría que decir un juez, si Alejandra Azcárate tiene que ver con todo este tema, eso lo tiene que decir un juez, y las personas que informamos sobre los acontecimientos tenemos que tener muy presente que si nos equivocamos al informar nuestro deber ético es hacerle saber a la opinión pública de esas equivocaciones.

En un futuro no muy lejano espero reflexionar públicamente para ustedes con Alejandra Azcárate sobre estos temas y muchos otros con la altura intelectual que amerita esta reflexión, sin linchamientos ni amarillismo. Confío que ella acepte esta invitación Tan pronto le sea posible.

@femi_artesanal