Alexei

@elGrafomano

Por Andrés Ospina

Entre mis fetiches conservo innumerables papeluchos que para mí son tesoros. Chucherías de las que soy custodio. Compradas, donadas y aparecidas en basureros. Muchos de los susodichos papeles aluden al rock local y a su pasado. Guardo, por ejemplo, un par de postales autografiadas por Los Speakers, algunas pruebas de impresión de discos de Compañía Ilimitada y, como es de suponerse, todas las acreditaciones de prensa de los Rock al Parque a cuantos he asistido.

El domingo, por “el muro” del musicólogo, periodista y escritor Jacobo Celnik, supe de la partida del guitarrista Alexei Restrepo. Para los ilustrados y ‘desilustrados’, contextualizo: ‘Restrepo Ordóñez, Alexei’ es uno de los guitarristas más importantes de la historia de Colombia. Desde los setenta, después de vivir con su familia en Alemania, donde formó un conjunto de rock denominado Hinkelstein, Alexei (modelo 54) decidió hacerse músico. Esto lo fecha como un granado representante de la segunda camada de ‘pioneros-rockeros’ nacidos en suelo nacional.

De vuelta a mis colecciones inútiles, albergo entre éstas un programa, regalo de mi también legendario amigo y alguna vez manager suyo Édgard Hozzman, documento correspondiente a algún concierto de fecha indeterminada —calculo yo que de 1973 o 1974— en el que Malanga, quizá la primera banda de resonancia de cuya formación Alexei hizo parte, era la atracción principal. Supe a través de estos registros que el primer instrumento en manos del maestro Restrepo fue un acordeón y que su incursión en aquella guitarra que habría de inmortalizarlo se remontaba por entonces a menos de un lustro atrás.

Mis recuerdos iniciales de Alexei se remiten a algún episodio del musical Espectaculares JES emitido a comienzos de los ochenta en el que Ship, una de las muchas bandas a cuya alineación él perteneció, eran protagonistas. Allí oí por vez inicial el inolvidable solo de una canción que bien podría ser australiana, británica o estadounidense, pero que al cabo resultó siendo colombiana intitulada Long Days. ¡Está en YouTube! Me mantuve desde entonces y “en la medida de lo imposible” atento a la carrera de Restrepo, bien fuera como instrumentista de sesión, especializado en tocar “de todo y con todos” o mediante los incontables conjuntos o solistas a los que se sumó. De hecho, entre los muchos artistas bendecidos por su magia se incluyen nombres tan heterogéneos como el de Fruko, César Mora, Christopher, Joe Arroyo, ensambles de jazz y cierto dream team de leyendas por el que quizá mi generación lo identificaría mejor, denominado EX3.

Alexei, radicado en Pereira, se marchó de esta dimensión, víctima de una afección hepática. El Olimpo del rock nacional recibe a un nuevo miembro, de quien me acordaré cada vez me remita a sus canciones o a otro de aquellos recordatorios que de él y de su compromiso con el arte me quedan. Hablo de su certificado de afiliación a la desaparecida Adecol, agremiación de músicos colombianos. Está fechada en octubre 24 de 1972 y ostenta su firma, bien clara. Desde hoy, cada vez que la mire, no olvidaré que ese papelucho fue acariciado por las manos de uno de los semidioses de nuestro rock. Entonces, entornaré mi mirada al vacío que deja cada nueva ausencia y le ofrendaré a este hombre de hablar pausado y gentil y de guitarra omnipotente una nostalgia en su honor. ¡El mejor viaje, maestro!

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