El hombre heterosexual y la pareja gay

Por Adolfo Zableh

Es tema de polémica lo que pasó en el Andino entre un hombre y una pareja homosexual. Hubo escándalo en redes, intervención de la Policía y comunicado del centro comercial. Lo que al comienzo parecía un reclamo airado de un padre de familia, indignado por ser testigo junto a sus hijos de actos inapropiados en un espacio público, quedó desnudado como lo que era: un ataque violento por parte de alguien que no soporta ver parejas del mismo sexo andar, ya no por la calle, sino por la vida.

En el pasado quemaban a las mujeres por brujas, torturaban a los ateos y trataban de curar a los homosexuales, y aunque hoy no hay aún plena igualdad para todos, es imposible no reconocer los avances. Gente como el señor del Andino no tiene cabida en la nueva sociedad. Los homofóbicos, los guerreristas, los fanáticos religiosos, los intolerantes, todos son dinosaurios y van a desaparecer. El cambio es imparable. Puede ocurrir en un siglo o en un milenio, ni idea, pero no hay reversa.

Dos cosas llaman la atención en el hecho del Andino, más allá de lo evidente. Primero, que usen a los niños como excusa para justificar la intolerancia. En nombre de ellos no solo se han cometido todo tipo de actos arbitrarios, sino que han llevado del bulto. En una sociedad acostumbrada a abusar de los más débiles, los niños, las mujeres y los pobres se han usado de bandera para ganar poder y popularidad, pero al mismo tiempo han sufrido más que nadie.

Lo segundo es que la Policía se hayan puesto del lado del fuerte y en contra del débil, cuando debería ser al contrario. Le puso un comparendo a la pareja gay acusada de actos inapropiados y oyó al demandante, más allá de que las cámaras de seguridad del centro comercial demostraran que los acusados no estaban haciendo lo que se decía que estaban haciendo.

Pero tampoco debería extrañarnos. Así queramos creer que sí, las fuerzas armadas en general no están hechas para proteger a los ciudadanos sino a los dueños del poder, al orden establecido. Son casi ejércitos privados que en ocasiones benefician a las personas del común, pero su principal fin es responder a las órdenes de sus dueños. Por eso los hemos visto atacando vendedores ambulantes con una crueldad inusitada, más propia de la Edad Media que del siglo XXI, y en este caso en concreto, atender la denuncia del hombre ofendido por ver una pareja homosexual.

Circuló en redes sociales no solo el video del reclamo del hombre en cuestión, sino varias fotos de su Instagram donde salía al lado del presidente Iván Duque. No es por politizar la vaina (aunque un poquito sí), pero no sorprende. Era de esperarse porque cumple con el perfil de los seguidores de Uribe, conservadores a muerte e intolerantes con los cambios. Pero ya decíamos, los cambios se están produciendo y no paran, la sociedad no deja de avanzar y transformase. Y si sigue así, algún día el Centro Democrático se va a quedar sin votantes.

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