Un recodo en el camino

Por Eduardo Arias

Siempre he envidiado aquellos barrios que, gracias al trazado de sus vías y a las zonas verdes que los rodean, se han salvado de que alguna de sus calles se vuelva la oreja de algún puente sin orejas o el atajo que utilizan los conductores para evitar el trancón propio de la mayoría de las vías arterias bogotanas.

Uno de esos barrios es Niza-Córdoba. Es muy probable que este nombre no le diga nada a quienes no lo habitan o no han tenido que ir a visitarlo. Está ubicado al sur de la calle 127, entre el brazo norte del humedal de Córdoba y la avenida Suba.

Sin embargo, el barrio no limita con esas dos vías. Los edificios de Niza VIII se anteponen a la 127 y lo mismo ocurre con la avenida Suba, que está a media cuadra de distancia, pero por fuera de los linderos de Niza-Córdoba. Para completar la dicha, el costado sur termina en una zona verde continua conformada por parques públicos y jardines privados de casas que lo separan de los edificios adyacentes, a los que desde allí solo se puede llegar a pie luego de atravesar un parque y traspasar una reja por una pequeña puerta.

El barrio está aislado del bullicio de la 127 y de la avenida Suba por edificios que le han servido de muro de contención. Pero no es solo eso lo que lo hace tan especial. Su gran secreto es que casi todas sus calles son cerradas. Solo tres de sus carreras se comunican con la 127 y ninguna de ellas desemboca en la avenida Suba. Por ese motivo solo transitan por allí quienes tengan alguna de sus casas como destino final del recorrido.

Otra característica sobresaliente de Niza-Córdoba es el trazado de sus calles, que en vez de ser cuadriculado es curvo. Visto desde arriba (vale la pena hacerlo en Google Earth o Google Maps) luce como un organismo fósil o, si se quiere, tomado de una película de ciencia ficción.

Sus casas de ladrillo, que se construyeron en los primeros años de la década de 1970, son muy similares a las clásicas del barrio Niza, que está al otro lado, al occidente de la avenida Suba. Y esto se explica porque Niza y este barrio son urbanizaciones que desarrolló el Banco Central Hipotecario, entidad ya desaparecida a la que la ciudad le debe varios de sus barrios y edificios de mayor calidad arquitectónica y urbanística.

Su trazado recovecudo, sus parques y su vecindario con el humedal de Córdoba y las amplias áreas públicas de los edificios adyacentes del costado sur hacen de Niza-Córdoba un barrio ideal para caminarlo y recorrerlo. Y disfrutarlo.

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