Flea y Maradona

Por Nicolás Samper

Queremos ser como los ídolos que hemos visto en la pantalla de televisión, o cantando un recital ante cien mil personas. Los vemos siempre lejísimos de nuestras posibilidades más allá de que la esperanza de que algún día la teoría de los seis grados de separación esté siempre dispuesta a brindarnos una luz de destellos muy pequeños. Como que estos monstruos están tan fuera de órbita, años luz de distancia, y a veces quisiéramos que al no poder ser como ellos, al menos ellos se parecieran en algo a nosotros. Ese es un consuelo más que alentador.

Por eso entiendo la felicidad del hincha del Junior al ver que Mike Tyson, uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos exhibiera sin temor la camiseta del equipo barranquillero. Un tipo de su rudeza, capaz de poner contra las cuerdas no solamente a sus rivales sino al negocio del boxeo en sí mismo se vistió como ellos, es parte de su tribu -no importa que Tyson tal vez de fútbol no entienda ni jota, eso no es excusa de nada-. Se vistió igual y compartió a su manera un sentimiento que es para el hincha, único y de un valor gigantesco.

Y al que es de otro club le da algo de envidia. ¿Por qué negarlo? ¿Por qué el tipo no se puso la camiseta de mi club? Y los ejemplos sobran: cuando vinieron los Red Hot Chili Peppers a Bogotá para tocar en el Estereopicnic parte de mi corazón se rompió temporalmente. Flea, uno de los bajistas más virtuosos en la historia del rock salió a escena enfundado en la camiseta de Santa Fe. ¡Justo Flea! ¡Justo los Red Hot Chili Peppers, compañeros de adolescencia en medio del desubique! Pocos discos he amado tanto como Blood Sugar Sex Magik, una obra maestra de la música moderna. Y Flea con la camiseta de Santa Fe me remitió a esa escena en la que vimos a la primera novia con la que terminamos agarrada de mano de otro tipo comiendo raspado en Picos de la calle 63. Bien por los santafereños.

Manu Chao también lo divisé en algún video y en algún concierto con la casaca roja, la que tenía estampada en el pecho el símbolo de Club Colombia, esa camiseta que supo defender a muerte el ‘Tren’ Valencia a punta de golazos en su fulgurante año 91 y en la consolidación definitiva del 92.

Pero en Millonarios también hubo atletas propios de esos que no sabíamos y que de golpe emergieron en medio del orgullo del fanático que encuentra similitudes con el famoso. En la Noche del 10 Federico Insúa, que fuera convocado por Diego Maradona a la selección y que le diera un pase perfecto a Martín Palermo para aquella angustiosa victoria en medio de la lluvia frente a los peruanos, le llevó una camiseta de Millonarios y Maradona, feliz, la aceptó. Lo sentí a Maradona de mi lado ese día -puede que no supiera absolutamente nada de nada en ese momento que recibió aquel regalo- pero ese momento de ver al 10 con la azul me blindó un poco de aquel dolor de Flea y ahora de Tyson.

¿Recuerda usted algún famoso que se haya puesto la camiseta de su equipo? En las cuentas de Twitter @publimetrocol y @udsnoexisten estaremos atentos.

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