Como los de antes

Por Nicolás Samper

El zurdazo de Henry Rojas se fue buscando el ángulo preciso para quedarse clavado en la historia. Quisieron impedirlo todos y hasta Róbinson Zapata estuvo muy cerca de arañarlo, pero el destino ya había dejado sus cartas marcadas: era la primera vez que en un duelo cara a cara se definía un título entre los dos equipos de la capital. Millonarios fue el favorecido, pero los caminos a veces son capaces de repetirse, o para afianzar una hegemonía o para poder vengar un mal trago del pasado.

Los dos clasificaron a la Libertadores y por cuenta de ciertas dificultades de sus grupos se quedaron por fuera de octavos, pero consiguieron su cupo a la Copa Sudamericana y de nuevo la vida se encargó de juntarlos, esta vez en una definición mata-mata que recuerda aquellos momentos de diciembre de 2017, que comienza mañana y que de nuevo pondrá los enfrentamientos Millonarios-Santa Fe en el marco de una ‘guerra fría’ ojalá amistosa, más allá del resultado con el que se dirima el clasificado a cuartos de final.

¿Con qué cuentan ambos clubes antes de enfrentarse? Se están repartiendo defectos y virtudes y seguramente a partir del aprovechamiento de pequeños detalles alguno de los dos será capaz de tomar ventaja. Por ejemplo Santa Fe, que con Guillermo Sanguinetti –aquel lateral de Gimnasia y Esgrima La Plata hoy transformado en entrenador– aún no convence por juego, más allá de que en la liga su paso ha sido mucho más seguro, tendría que mejorar en juego asociado en la mitad de la cancha. En los últimos encuentros que disputó, a pesar de los buenos resultados, el traslado de pelota fue desordenado y caótico, pero no por presión del adversario, sino por inexplicables imprecisiones de Roa y compañía.

Eso sí, los rojos son mucho más fuertes que Millonarios en pelota quieta: Guastavino se volvió eje y gran pasador en tiros libres que requieran apoyo de la tropa. Guichón también se ha mostrado vivo a la hora de configurar jugadas de balón detenido y siempre está Morelo presente, listo para aprovechar parpadeos. Las lesiones graves de Moya y Castellanos le quitaron aire de recambio y eso sí preocupa.

Millonarios sufre en casa porque en este semestre solamente pudo imponerse en casa ante General Díaz (aquel 4-0 en Sudamericana) y 2-0 ante Chicó por copa. No es garantía para el azul culminar de local esta llave: tiene a Carrillo y Duque, de las mejores líneas de volantes en Colombia, pero ante la duda del bogotano en la titular, se siente menos fuerte esta zona. Los extranjeros no marcan diferencia por ahora, o al menos los nuevos porque Hauche terminó siendo ángel, muy alejado de la imagen de demonio que supo cosechar en Toluca y Racing, y Ovelar a veces sí, a veces no.

Se parecen ambos, de acuerdo a sus últimos juegos, en eso de que muchas veces los centrales son determinantes para obtener triunfos: así como Urrego sacó la casta ante Chicó, Rivas y Cadavid –últimamente mejor en su faceta de goleador– cambiaron el rumbo en Montería.

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