Netflix con IVA, ¿y ahora?

Por Mauricio Barrantes

Desde hace un tiempo me preparo para evitar sobrecostos en el consumo mensual de ficción. Hace varios años renuncié a la televisión por cable y al aparato que llaman televisor. Netflix, que tendrá IVA del 19% dentro de poco, lo he venido reemplazando por buenos libros o por telenovelas argentinas que suben a Dailymotion (de esos placeres culpables que con la edad no me da vergüenza aceptar). Al cine no le he bajado la renta, pero sí me he vuelto más selectivo con los lugares para ver películas, porque no se trata solo de elegir la película, sino de garantizar que la experiencia esté alejada de filas absurdas, de comida dañina y de una oferta pensada solo en ganar dinero.

Empecemos por ahí. Si de cine se trata, Cinema Paraíso, Cinemanía y Cine Tonalá son algunas de las opciones que tiene Bogotá para que ir a consumir séptimo arte no sea una tortura. Además de una carta decente en bebidas, estos espacios permiten disfrutar de un buen libro o de tener una charla amena sin interrupciones propias de un centro comercial: consumo desenfrenado por cosas que no se necesitan, familias que se les fue la mano en tener hijos o parejas demasiado cariñosas y que al parecer no tienen otro nido donde expresar su amor. Confieso que me hacen falta las salas de cine de Plaza Mayor, en Chía, porque la zona quedó con la sosa y única oferta para familias felices que ofrecen Centro Chía y Fontanar.

En las últimas semanas, el libro para acompañar la espera de las funciones ha sido El camino total, de Salvador Benesdra, un argentino que se lanzó del balcón de su apartamento en 1996 y que cuestiona los métodos de meditación y propone una manera inteligente y sabia de lidiar con la vida. Aunque suene irónico, el libro es de autoayuda, como lo anuncia su portada: “Técnicas no ingenuas de autoayuda para gente en crisis en tiempos de cambio”. El suicidio de Benesdra no le quita méritos al contenido de El camino total, que logra profundizar en la importancia de aceptar el dolor como parte de la existencia, observándolo y entendiendo que el fin del sufrimiento está en entender que los momentos negativos y positivos son momentos impermanentes. La observación sin reacción como técnica de meditación se acerca a lo que plantea la meditación Vipassana.

Y finalizo con el pecado culpable: una telenovela. Hay que bajarle el tono esnob a mis columnas y por eso contaré lo más frívolo de la ficción que consumo. 100 días para enamorarse es la nueva apuesta de Telefé en Argentina, que busco diariamente en Dailymotion con el único ánimo de desconectarme, reírme y pensar poco. Ver cada capítulo no tiene IVA, por fortuna, y cuenta la historia de unas mujeres y sus maridos, todos ya entrados en edad, que luego de separarse empiezan a replantear su vida sentimental. Una comedia muy para los que ya estamos sobre los 30 y queremos comedia a lo bruto con situaciones cotidianas; y claro, con la calidad de las ficciones argentinas (como en el pasado fue Farsantes).

Un libro, una telenovela o asumir el costo del IVA en Netflix, en cualquiera de los casos la ventaja de los consumidores hoy es que cada vez tenemos más poder.

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