La grama de El Campín

Por Adolfo Zableh

Se suspendió el Santa Fe – Tolima por cuenta del estado de la grama de El Campín, maltrecha después del concierto de U2. De inmediato, en redes sociales más de lo mismo:  indignados. Y algo de razón tienen, el incidente se pudo evitar y el partido se debió poder jugar a pesar del concierto, lo que no se entiende es que haya gente que reclame que el estadio es para fútbol y que no se deben hacer allí otras actividades.

El estadio, el mundo mismo, deben ser incluyentes, siempre, un espacio que todos podamos disfrutar, y más en una ciudad como esta, donde no hay escenarios óptimos. Ya va estar listo el nuevo coliseo El Campín (en enero de 2019, en realidad), y con eso se abrirá un buen lugar para eventos, pero aun así, el estadio deberá seguir en carpeta para ocasiones de gran convocatoria, como pasó con U2.

Por eso no entiendo las quejas de los hinchas de fútbol. Entiendo el malestar, yo soy hincha de fútbol, pero no me cabe su egoísmo. Además, Santa Fe-Tolima, ¿de verdad? Si son dos equipos cualquier cosa, nada se pierde si un día no juegan y aplazan el partido para después. Además, a U2 fueron 40.000 personas, a un partido del fútbol colombiano van cinco mil personas, diez mil con algo de suerte. Y es entendible, llámese Santa Fe – Tolima o Cali – Equidad o como quiera usted ponerle a los equipos de ocasión, el espectáculo que ofrecen es bien pobre. Mejor U2, que además nunca lo habíamos visto en el país. Fútbol discreto, en cambio, hay todos los fines de semana por los años de los años.

Entre otras, cada vez hay menos grupos que llenen estadios por cuenta propia, ahora lo que manda la parada son los festivales donde se necesitan casi un centenar de grupos para un Campín. La música está cambiando y el rock está envejeciendo, a U2 fueron muchos adultos contemporáneos, todos mayores de 40, y nada de jóvenes, que miran más hacia el reguetón y SOFA, el festival anual de entretenimiento y video juegos. Y no hay nada que lamentar, simplemente la vida es así, cambiante.

El punto es que no pasa nada con que se haya aplazado un partido. La grama ya está recuperándose y estará lista para este fin de semana, cuando juega Millonarios. Entre otras, aprovecho para decir que Millonarios no es un equipo grande. Tendrá muchos hinchas y un pasado con títulos, pero desde hace tres décadas no pasa nada con ese equipo, y que más que triunfos acumula es fracasos y ridículos. La historia es cambiante y aplica para el rock, para Millonarios y para Santa Fe, que tras décadas de derrotas ha logrado varios títulos recientes y es hoy de lejos el equipo que saca la cara por Bogotá.

Por último, y para acabar de quitarle drama a la aplazada de un partido y al supuesto daño de una grama que ya está en buen estado, diré que la Dimayor es experta en hacer del calendario del fútbol profesional colombiano un caos, así que no necesita la ayuda de U2 ni de ningún otro grupo de rock.

Todo está bien, la vida sigue, así como deben seguir los conciertos en el estadio. Lo mejor que tiene ese viejo y feo escenario llamado El Campín, que en vez de maquillarlo deberían tumbarlo para construir uno nuevo, es la grama, que es poco menos que perfecta. Y, tranquilos, que así seguirá siendo.

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