Justicia Especial: ¡Inconstitucional!

El abogado y columnista Guillermo Rodríguez da sus argumentos en contra de la conformación de la lista de magistrados de la Justicia Especial para la Paz.

Justicia Especial: ¡Inconstitucional!

El pasado martes se eligieron los 51 magistrados de la denominada Justicia Especial para la Paz, la cual en su mayoría estará conformada por el Tribunal para la Paz y un número complejo de salas de justicia, entre las que se destaca la llamada sala de amnistía, entre otras, las cuales solo hacen parte extensiva de los acuerdos llevados a cabo en La Habana entre el Gobierno Nacional y las Farc. Siendo así las cosas, podríamos afirmar que de manera clara, vertical y expresa que sí se negoció la justicia en La Habana, no sólo porque esta justicia no existe en el marco de nuestra constitución, sino porque tampoco existen acuerdos dentro del Congreso para sacar adelante un acto legislativo que habilite algo que aún no existe.

Los reparos a este esperpento judicial son varios. Ya sabemos cómo se colaron mafiosos, jefes de oficinas de sicarios y cuanta porquería existe en el mundo del hampa; por mucho menos judicializaron y persiguieron a Luis Carlos Restrepo, ex comisionado de paz que se encuentra en el exilio. No se logra comprender cómo se pueden elegir magistrados para una jurisdicción especial que no existe en el mundo legal, teniendo en cuenta que para los jueces el acuerdo entre las Farc y el gobierno nacional solo es un acuerdo político sin los contenidos jurídicos suficientes que permitan de alguna manera exigir su cumplimiento. ¿Si eso lo dice un tribunal constitucional, como es posible que se cree una justicia que no existe en la carta?

En nombre de la paz se han hecho los peores horrores y errores en la historia de la humanidad. En nombre de la paz y la purificación de la raza, Himmler secuaz nazi del “Führer”, hizo todo tipo de experimentos y hechos científicos abominables con miles de niños. Himmler sabía que los tribunales no tendrían ninguna compasión con él y que los raseros de justicia serían bastante verticales, por eso prefirió envenenarse. Lamentablemente, aquí a quien reclutó menores, a quien regía cientos de campos de concentración de secuestrados, encadenados de cuello y manos, se le rinde homenaje. Qué lamentable que una sociedad guarde silencio y no rechace con total indignación el más reciente homenaje a alias “el Mono Jojoy”…

Los reparos a la “JEP” pueden ser cientos. En la medida que pasen los días mas se conocerá y saldrá a la opinión pública. Para hacernos a una idea, los fines y móviles de la creación de un tribunal, que inclusive se encuentra no solo fuera de la constitución sino por encima de ella, ¡vivir para contar!

Hoy está el galimatías jurídico en el Congreso, en donde las mayorías hacen hasta lo imposible para lograr habilitar la constitución a la designación de los magistrados de la “JEP”, los cuales de entrada tienen un prejuicio y orientación ideológica. Qué lamentable sería comprobar que la creación de este tribunal sólo buscaría acabar con lo poco que nos queda de institucionalidad, y de paso llevar a Uribe a la cárcel, porque de entrada ya lo sabemos.

Hoy sería prudente hacernos una serie de cuestionamientos, como por ejemplo el tratamiento de la “JEP” con los desertores, con la falta de cooperación para la erradicación total de cultivos ilícitos, la limitación de competencias de la justicia ordinaria y la “JEP”, quién dirimirá los conflictos de competencia, la judicialización de aforados por parte de esta jurisdicción toda vez que no existe ninguna prohibición expresa dentro del proyecto ni dentro de la misma naturaleza de la “JEP” y, sobre todo, la necesaria recopilación normativa que contemple la extradición de cabecillas de las Farc solicitados con el propósito de ser juzgados por conductas delictivas que afecten a ciudadanos extranjeros y sus regímenes jurídicos.

Por: Guillermo Rodríguez/ @guillorodrig